El quinto tomo de la bunkoban de Kare Kano llega al día más esperado del curso. Distrito Manga nos entrega en este volumen el festival cultural completo, el viaje escolar a Kioto y un capítulo dedicado a Maho. Es el tomo en el que la comedia de Yukino y Arima se parte en dos mitades casi sin avisar, y lo hace con una de las mejores escenas de teatro escolar que ha dado el shojo.
Cómo abre el tomo: el telón sube
El tomo anterior termina con los preparativos en marcha, y este empieza donde tiene que empezar: el día del festival. Yukino Miyazawa sube al escenario como protagonista de la obra escrita por Aya, Nieve de acero, y toda la clase lleva semanas pensando en ese momento. La banda de Kazuma toca por el instituto, las familias pasean entre puestos y el tomo se toma su tiempo. Tsuda dedica una parte enorme del volumen a la función, y acierta.
Lo que podía ser un episodio de relleno escolar es el centro de gravedad del tomo. La obra tiene su propia historia, con un protagonista que esconde sus defectos y que llega a decirle a otro personaje que, si conociera al verdadero él, lo odiaría. Esa frase cae en la platea como un cubo de agua fría. Quien ha leído los cuatro tomos anteriores sabe a quién va dirigida, aunque nadie en la sala lo diga en voz alta.
Yukino sale de la función con una sensación que no conocía. Ha hecho algo con sus amigas, sin medirse con nadie, y le ha gustado más que cualquier primer puesto. A partir de ahí decide probar cosas nuevas y deja de obsesionarse con ser la número uno de la clase. Para ella es un alivio. Para Soichiro Arima, que mira la función desde el patio de butacas, es otra cosa.
Arima ve en el escenario un espejo, y el espejo le devuelve algo que lleva tiempo escondiendo. Yukino se abre a un mundo más grande que el de los dos, y él lo lee como si ella dejara atrás el rincón que solo compartían. Ahí el tomo se oscurece: el drama de Arima pasa a primer plano y la comedia de secretos de los primeros volúmenes queda lejos.
Esta parte es la mejor del tomo. La función cierra un bloque de la serie, y el último gesto de Arima deja claro que lo que viene después va a doler.
Tonami, Tsubaki y el resto del reparto
El festival también sirve para mover a los secundarios. Takefumi Tonami sigue enamorado de Tsubaki sin saber muy bien qué hacer con ello, y ella defiende su libertad aunque eso signifique quedarse sola. Es una relación que viene del tomo anterior, donde Tonami empezaba a notar lo que sentía, y aquí gana peso porque se cruza con el estreno de la obra. Los dos no resuelven nada del todo, y se agradece: Tsuda prefiere dejar a sus personajes a medias antes que cerrarlos con un lazo.
Aya, que ha escrito el guion y ve su obra sobre las tablas, y las amigas de Yukino forman el grupo con el que ella saborea el éxito. Es una de las razones por las que el tomo funciona. La amistad femenina de Yukino, que en los primeros volúmenes era una carencia, aparece aquí como algo ya construido.
Maho y el dentista de 28 años
Pasado el festival, el tomo cambia de tono con un capítulo dedicado a Maho, la compañera de carácter sereno y reservado que fue la primera en ver quién era de verdad Yukino. Maho se enamora por primera vez, y lo hace de un dentista de 28 años. La historia es breve, tierna y un poco amarga. Maho es fría de cara a la galería, y Tsuda aprovecha ese contraste para escribir su capítulo más delicado hasta la fecha.
El capítulo divide opiniones por la diferencia de edad. A nosotros nos parece que está tratado con cuidado: lo que cuenta la historia es la soledad de Maho y por qué necesita a esa persona, y la autora no se va por el lado fácil. Funciona como pausa tras la tormenta emocional de la función. Después de ver a Arima desmoronarse, es un respiro necesario.
El viaje a Kioto y el acto cero
La segunda mitad del tomo coge el tren de alta velocidad hacia Kansai. El viaje escolar reúne a Yukino y a sus compañeros en Kioto, y Yukino pasea por la ciudad al lado de Arima. Kioto tiene un ritmo distinto al del instituto, y ese paseo se lee con la respiración contenida después de ver a Arima tan tocado en la función.
Hay que decir algo: el viaje es corto. El festival ocupa varios capítulos y Kioto se resuelve en bastantes menos, y se queda corto para lo que promete. No es un defecto grave, pero quien espere una excursión larga con todo el reparto se va a quedar con ganas.
El tomo cierra con el acto cero, un extra que vuelve atrás, al día de entrada en el instituto, antes de que Yukino y Arima se conocieran. Es un cierre inteligente. Después de leer un volumen entero sobre máscaras, ver a todos los personajes antes de ponérselas es una pequeña bofetada de nostalgia. Se lee en cinco minutos y se queda en la cabeza.
El dibujo de Tsuda en este tomo
El trazo de Tsuda conserva la expresividad cómica de los primeros tomos, con las caras deformadas y los apartes a lo chibi, y la convierte en contraste. Los capítulos de la función alternan el humor del backstage con las escenas de Arima, y esa mezcla es la mejor baza del volumen. Se nota que la autora disfruta dibujando teatro: los gestos grandes del escenario se leen bien en un formato B6 de lectura oriental, incluso con la tinta densa de la bunkoban.
El humor no desaparece cuando el tono se oscurece, y eso distingue a Kare Kano de otros shojo de la época. Las risas del festival y el silencio de Arima conviven en el mismo tomo sin pelearse.
La edición de Distrito Manga y nuestra opinión
El formato es el de siempre en la colección: B6 en rústica con sobrecubierta, lectura oriental y unas 400 páginas en blanco y negro. El papel tiene cuerpo y no transparenta, algo que se agradece en un tomo con tantas páginas de tinta densa, como las de la función. La traducción mantiene el tono juvenil de los volúmenes anteriores, con un español natural en los diálogos del instituto y sin forzar la jerga.
El precio es de 16,95 euros. Son dos tomos japoneses en uno, y la cuenta sale bien. Si has seguido la serie desde el primer tomo, no hay dudas. Si te has bajado en el camino, este es el volumen para volver.
El quinto tomo de Kare Kano es de los mejores de la serie. Tiene un festival cultural que funciona como obra dentro de la obra, una reacción de Arima que cambia el tono de todo lo que viene después, un capítulo de Maho que sabe ser pequeño y un cierre con el acto cero que lo ordena todo. Lo flojo es el viaje a Kioto, demasiado breve, y algún secundario que se queda sin espacio.
Lo que queda es un tomo con ritmo, con dos mitades que se miran entre sí y con una escena de teatro que merece la pena releer. Si el tomo anterior preparaba el terreno, este lo pisa con ganas. Los lectores que lleguen desde el principio de la bunkoban ya saben que Kare Kano iba a ponerse seria; aquí es cuando de verdad ocurre.
Ya publicamos la reseña del cuarto tomo, que conviene leer antes. Para el calendario de la colección Shojo puedes visitar la web de Distrito Manga.
Título: Kare Kano 5 (Shojo)
Autor: Masami Tsuda
Editorial: Distrito Manga
Editorial japonesa o revista de origen: Hakusensha (revista LaLa)
Traducción: Daruma Serveis Lingüístics
Formato: Rústica con sobrecubierta, B6 (128 x 180 mm), edición bunkoban
Sentido de lectura: Oriental (de derecha a izquierda)
Páginas: 400
Precio: 16,95 euros
Fecha de publicación: 17 de septiembre de 2026
ISBN: 978-84-19819-86-4






