After God vol. 4 (Distrito Manga) reseña: cuando los dioses aprenden a amar… y eso los vuelve aún más peligrosos After God nunca ha sido una historia cómoda. Desde su primer volumen, Sumi Eno dejó claro que su manga no iba a limitarse a mostrar combates espectaculares contra entidades divinas, sino que iba a adentrarse en un terreno mucho más inquietante: el de la convivencia forzada entre lo humano y lo incomprensible. El volumen 4, publicado recientemente por Distrito Manga, empuja esa idea hasta un extremo perturbador, planteando una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando un dios no quiere destruir, sino quedarse? Tras el impacto emocional del tomo anterior, esta nueva entrega baja el ritmo de la acción para centrarse en algo mucho más inquietante que la violencia directa: la intimidad. Los dioses ya no solo atacan desde fuera ni se manifiestan como amenazas evidentes. Ahora observan, imitan, conviven… y toman decisiones que desafían tanto a los humanos como a su propia naturaleza.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones