Reseña de El dragón y el camaleón 7: la revista de leyendas y un duelo que se prepara a fuego lento
Después del duelo de encuestas contra Fugaku, El dragón y el camaleón cambia de tablero. El séptimo volumen de Ryo Ishiyama no cierra ningún combate: monta el escenario del siguiente. Es un tomo de preparación, con menos explosiones que los anteriores y más conversaciones sobre cómo se fabrica, se vende y se defiende un manga. Si llegas del sexto, Norma Editorial te devuelve a la historia justo donde la dejaste, con el duelo contra el gigante Fugaku ya resuelto y la pregunta de qué viene después. Conviene recordar el punto de partida. Fugaku es el gran nombre de la industria, un autor con más de cien millones de ejemplares vendidos, y el sexto tomo enfrentaba a Garyu con él en un pulso de nuevas series. Para no perder, Garyu tiró a la basura una entrega casi terminada y rehízo el capítulo desde el nombre, entre dudas, plazos y un equipo de asistentes al límite. Ese pulso queda atrás cuando empieza el séptimo, y la historia abre la puerta a algo más grande que una encuesta semanal.
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