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Reseña de Honey Lemon Soda #3  - Distrito Manga

Reseña de Honey Lemon Soda #3 - Distrito Manga

El tercer tomo doble de Honey Lemon Soda es el que decide si la serie va a ser algo más que un shojo agradable. Recoge los volúmenes 5 y 6 japoneses y cambia el conflicto: ya no se trata solo de que Uka Ishimori aprenda a hablar con la gente, sino de qué pasa cuando su círculo nuevo choca con el pasado y con su propia casa. Es un tomo con verano, karaoke y un padre que lo estropea todo, y funciona mejor de lo que cabría esperar de un planteamiento tan doméstico.

Reseña de Honey Lemon Soda #3

Qué pasa en el tomo 3 de Honey Lemon Soda

El volumen abre con las vacaciones de verano y una salida a la playa con todo el grupo. Uka no se baña, porque no ha llevado bañador y no se ve haciéndolo, pero la escena importante ocurre en la orilla: se cruza con las chicas que la acosaron en el instituto. Esta vez no agacha la cabeza. Intenta hablarles, tal y como le ha enseñado Miura Kai a base de empujones amables, y las antiguas compañeras la dejan hablar hasta que la conversación no da más de sí. Se marchan sin hacerle nada, y esa indiferencia duele casi más que cualquier insulto, porque demuestra lo poco que pesaba Uka para ellas.

En paralelo, Kai le dice a Serina, su ex, que tienen que hablar. Es la deuda pendiente desde los primeros tomos y Murata la salda sin dramatismos exagerados: Serina pregunta por fin lo que llevaba tiempo sin atreverse a preguntar y recibe una respuesta clara. No hay malentendido convenientemente alargado. Se agradece que la autora cierre esa puerta en lugar de usarla de espantapájaros durante veinte capítulos más.

Karaoke, contactos y el giro del padre

Pasado el verano, Uka se da cuenta de algo tan pequeño como revelador: nunca ha pedido el contacto de Kai y ni siquiera tiene LINE. Es un detalle que dice más de su situación que cualquier monólogo. Reúne valor para pedírselo a Ayumi y a Serina, intercambia mensajes con ellas y acaba en el karaoke con las dos y con Kai. Es una escena sencilla, de las que construyen la serie, y el tomo la trata con cariño.

El problema es que su padre la ve salir del local con ese grupo. Hasta entonces había sido un hombre dulce que había aceptado a regañadientes que su hija rechazara un colegio femenino de élite para ir al instituto Hachimitsu. Al verla con Kai, de pelo teñido, y con sus amigas, saca una conclusión equivocada: cree que la están acosando y que se junta con gente que no la merece. Le prohíbe salir y le anuncia que se cambia de centro.

Ayumi y Kai se presentan en su casa a dar la cara, y el padre ni siquiera los escucha. A Kai lo juzga por el pelo decolorado, sin más. Es una secuencia incómoda, bien escrita, y es de lo mejor del tomo, porque nadie en ella es un villano.

Reseña de Honey Lemon Soda #3Reseña de Honey Lemon Soda #3

Uka cuenta la verdad 

La segunda mitad del tomo es la confesión. Uka se enfrenta a las mentiras que contó en secundaria, cuando fingía tener amigas y ser feliz, y decide explicarles a sus padres qué pasó de verdad: que la acosaron, que estaba sola, que les mintió durante años. Su madre se desploma y su padre se queda hundido. Murata no suaviza el golpe, y esa decisión es la que eleva el capítulo por encima del típico conflicto de «papá no me deja».

Entonces aparecen las tres antiguas acosadoras. Lo que podría haber sido un nuevo ataque se convierte en otra cosa: la cabecilla le dice a Uka que su cambio viene de las amigas que ha hecho, y que por eso eligió Hachimitsu. Tras ello, Uka se inclina ante su padre y le pide otra vez quedarse en el instituto. Él accede y les pide a Ayumi y al resto que cuiden de ella. El giro de las acosadoras es el punto más discutible del tomo, porque es conveniente, pero la ejecución lo salva: no hay perdón ni reconciliación, solo un reconocimiento seco.

Cuando Kai se presenta formalmente ante el padre, este le deja claro que no lo aprueba. La madre, en cambio, queda encantada con lo guapo que es. Es un respiro cómico bien colocado antes del último tramo.

Kai se aleja y el tomo cambia de tono

La parte final es la que más engancha. Tras el cambio de asientos, Uka queda al fondo de la clase y Kai delante, y ella nota la distancia. Un comentario sobre sus salidas nocturnas, durante otra coincidencia en el karaoke con las antiguas acosadoras, la deja inquieta. Kai falta a clase, no contesta a sus mensajes y, cuando reaparece, la aparta. Las amigas de Uka recuerdan su expresión en blanco cuando le preguntaron por el pelo rubio, y Ayumi concluye que no quiere que le hurguen en la vida.

Uka se da cuenta de que no sabe nada de él y va a buscarlo a su trabajo a tiempo parcial. Kai le pregunta qué clase de persona cree que es. Ella responde que atento, genial, amable y fuerte. Él contesta que le duele que lo admire tanto, porque se siente frágil y lleva algo pesado, y le pide que no se meta. Uka dice que es muy testaruda y que no se rendirá. Es el cierre perfecto: el tomo termina justo cuando la historia deja de ser sobre el miedo de ella para ser también sobre el de él.

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El arte y el ritmo de estos capítulos

El dibujo de Mayu Murata sigue siendo limpio y expresivo, con rostros que cuentan más que los diálogos. Lo mejor del tomo es el uso del silencio: el reencuentro en la playa y la cara vacía de Kai tienen una economía de recursos admirable.

El ritmo es el punto débil si uno viene buscando romance puro. La relación entre Uka y Kai apenas avanza en estos capítulos, y el tomo se dedica más al crecimiento de ella y a resolver el pasado de ambos que a besos y declaraciones. A nosotros nos parece una decisión valiente. Compárese con Say I Love You, donde el drama de pareja ocupa todo: aquí el cimiento es Uka como persona, y eso hace que lo que venga después tenga peso.

La edición de Distrito Manga

Distrito Manga mantiene el formato de los dos tomos anteriores: tomo doble en rústica con sobrecubierta, tamaño 128x180 mm, lectura de derecha a izquierda. El precio es de 16,95 euros y las páginas rondan las 336, así que el coste por capítulo sale a cuenta. La traducción es de Alèxia Miravet y se lee con naturalidad, con un registro adolescente creíble que no cae en el tono forzado de otros shojo. Puedes ver la ficha del tomo en la web de Penguin Libros.

Si todavía no has empezado, la reseña del primer tomo explica cómo arranca la serie. Este tercero se disfruta mucho más si se ha leído lo anterior: hay que haber visto a Uka tropezar para entender por qué cuesta tanto verla plantarse.

Reseña de Honey Lemon Soda #3Reseña de Honey Lemon Soda #3

Nuestro veredicto

Es el mejor tomo de la serie hasta ahora. Combina un conflicto familiar creíble, la resolución de la historia de Serina y un cierre que abre una vena nueva con Kai. Los puntos flojos son pequeños: el giro de las acosadoras es cómodo y el romance se queda quieto. A cambio, tiene escenas que se recuerdan, un padre que no es un monstruo y una protagonista que ya no se esconde. Para quien quiera un shojo con los pies en el suelo, es una compra directa.

Título: Honey Lemon Soda 3
Autor: Mayu Murata
Editorial: Distrito Manga
Editorial japonesa o revista de origen: Shueisha (Ribon)
Traducción: Alèxia Miravet
Formato: Tomo doble, rústica con sobrecubierta, 128x180 mm
Sentido de lectura: Japonés (de derecha a izquierda)
Páginas: 336
Precio: 16,95 €
Fecha de publicación: 10 de septiembre de 2026
ISBN: 9791387962227