El cuarto tomo de Drama Queen es el que cambia la dirección de la serie. Hasta aquí Kuraku Ichikawa había construido una pareja con una mecánica cruel y muy clara: Kitami mata a un extraterrestre y Nomamo se lo come. En este volumen entra alguien nuevo que viene a proponer otra cosa, y el cómic pasa de la rutina de la caza a la persecución de una persona concreta.
Un desconocido con una propuesta para Kitami
El tomo abre con la aparición de Haruo, un joven que se acerca a Kitami con una petición directa: quiere que mate a Lilly♪. No llega con rodeos ni con medias tintas. Es la primera vez que alguien le pide a Kitami un objetivo con nombre propio, y eso rompe el patrón de los tomos anteriores, en los que la violencia salía de su rencor y de las circunstancias, no de un encargo.
Lo interesante es que Haruo no es un tipo cualquiera con ganas de venganza. Es un superviviente de un incidente en una sala de conciertos, una escena de violencia alienígena que lo marcó. Y hay más: de niño fue secuestrado por extraterrestres. Ichikawa lo suelta casi sin adornos y deja que el lector haga las cuentas de qué clase de infancia deja eso.
Haruo funciona bien como personaje porque no se parece a ninguno de los dos protagonistas. Kitami odia desde la pérdida; Nomamo no odia, tiene hambre. Haruo trae una herida distinta, más rara, y la serie gana un tercer punto de vista sobre lo que significa vivir al lado de los alienígenas.
La búsqueda de Lilly♪ por la ciudad
Con la propuesta sobre la mesa, la mayor parte del volumen es una búsqueda. Kitami y Haruo recorren la ciudad detrás de Lilly♪ y no consiguen nada. Es una decisión de ritmo arriesgada: un tomo entero de rastreo sin resultado podría ser un lastre, y Ichikawa lo evita porque la pareja que se forma es incómoda desde la primera página. Dos personas que no se fían una de la otra y que comparten un objetivo.
La ausencia de Nomamo en el centro de la acción se nota, y es parte del planteamiento. Su dinámica con Kitami era el motor del primer arco, y verla desplazada hace que el tomo se lea como una pausa tensa antes de algo mayor. No es un tomo de combates ni de grandes revelaciones, y quien llegue buscando el siguiente festín macabro se va a quedar con hambre.
Nos gusta esa contención. El suspense de Drama Queen siempre ha sido más de situación que de acción, de ver hasta dónde llega alguien que ya no tiene nada que perder. Aquí ese pulso se mantiene con pocas piezas en el tablero: tres nombres, una ciudad y una idea fija.
El cierre: Lilly♪ da el primer paso
El volumen termina con un giro de los que obligan a coger el siguiente tomo: tras tanto buscar sin resultado, es Lilly♪ quien contacta con Kitami. La cacería deja de ser una cacería. La persona a la que querían encontrar sabe de ellos y decide moverse antes que ellos, y esa inversión de papeles es lo mejor del tomo. Deja a Kitami, por una vez, en el lado de quien responde y no de quien decide.
Es un final que funciona porque se ha ganado con la paciencia previa. Si la búsqueda hubiera dado fruto a mitad de volumen, el contacto final no pesaría. Al llegar tras páginas de nada, el mensaje cae como un cubo de agua fría, y el lector entiende que el tablero se ha dado la vuelta sin que Kitami y Haruo se hayan enterado.
Que el contacto parta de Lilly♪ tiene sentido dentro del arco y no se siente un parche para estirar la historia. El tomo se cierra en el momento justo, con la tensión arriba y sin explicar nada de más, que es como mejor funciona un gancho de este tipo.
Dónde queda este tomo dentro de la serie
Dentro de la serie, el cuarto tomo es un volumen de transición, pero de los buenos. Presenta a Haruo, abre una línea nueva y deja a Lilly♪ en posición de decidir el rumbo de lo que viene. Frente al arranque, más seco y con la química directa entre Kitami y Nomamo, aquí hay más conversación y más sombra, y se echa de menos algo de la mala leche del primer volumen.
Eso sí, quien haya seguido la serie con interés va a encontrar lo que busca. La tensión social que plantea la obra, con humanos y alienígenas conviviendo con un resentimiento a flor de piel, sigue siendo la base de todo y el tomo la respeta. Los extraterrestres no son aquí un monstruo de feria, sino una presencia incómoda que cada personaje procesa a su manera.
El tomo cumple y se defiende bien. No es el mejor de los cuatro por impacto, pero sí el que más promete para lo que viene, y quizá por eso mismo es el que más cuesta valorar en solitario.
La edición de Ivrea
La edición española de Ivrea mantiene el formato de la colección: tomo en B6 (128x180), rústica con sobrecubierta, a 9,90 euros y con 200 páginas en blanco y negro. El precio es contenido para el tamaño y el volumen de lectura, y la colección mantiene el mismo aspecto que los tomos anteriores, algo que se agradece en la estantería. Si quieres repasar cómo llegó la serie a España, tienes la noticia de su anuncio en la propia web.
El tomo sale a la venta el 24 de septiembre de 2026. Para consultar el catálogo y el resto de títulos de la editorial, la ficha de la serie en la web de Ivrea reúne las portadas y las fechas de la colección.
Veredicto
Si los tomos anteriores te han enganchado, este es un paso obligado y te va a dejar con ganas de más. Si buscabas acción constante, vas a encontrar un volumen más reposado de lo esperado. Para nosotros, el acierto es doble: Haruo es un personaje que merecía entrar en la historia y el contacto final de Lilly♪ es un gancho muy bien colocado. La serie sigue teniendo una de las premisas más incómodas y mejor aprovechadas de la actualidad, y este tomo la sostiene sin necesidad de repetir fórmulas.
Título: Drama Queen nº 4
Autor: Kuraku Ichikawa
Editorial: Ivrea
Editorial japonesa o revista de origen: Shueisha (Shonen Jump+)
Formato: B6 (128x180), rústica con sobrecubierta
Páginas: 200
Precio: 9,90 €
Fecha de publicación: 24 de septiembre de 2026


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