Con este cuarto tomo, la Biblioteca Marvel Omnibus entra en el tramo de La Imposible Patrulla-X que separa a los lectores en dos bandos: los que consideran que John Romita Jr. nunca estuvo a la altura de Byrne en el equipo de Chris Claremont, y los que sostienen que aquí, entre el número 176 y el 192 de Uncanny X-Men, Romita Jr. encontró por fin su propia voz. El volumen reúne 880 páginas de historia mutante y deja fuera cualquier adaptación posterior: aquí solo hay papel, tinta y una Patrulla-X que empieza a mirar más hacia dentro que hacia fuera.
Cómo arranca y qué contiene
El tomo abre con Ciclope y Madelyne Pryor de luna de miel, en un avión que termina estrellado en mitad del Pacífico mientras Ciclope se las ve con un pulpo gigante a pocas páginas de empezar. Es una apertura casi de aventura pulp, deliberadamente ligera, que sirve de contraste con lo que viene después: los Morlocks, con Callisto, Sunder y Máscara a la cabeza, exigiendo a Kitty Pryde que cumpla la promesa que hizo de casarse con Caliban. Ese doble arranque, familia recién formada por un lado y amenaza subterránea por otro, marca el tono de todo el recopilatorio: la Patrulla-X de estos números vive tanto en el campo de batalla como en el dormitorio, y Claremont no tiene ningún problema en dedicarle a lo segundo tantas páginas como a lo primero.
El grueso del material corresponde a Uncanny X-Men 176 a 192, con el Annual 8 incluido en ese tramo. A eso se suma la miniserie Kitty Pryde and Wolverine completa, los dos números de X-Men and Alpha Flight y material adicional de Marvel Fanfare 40 y de Best of Marvel Comics, pensado para dar contexto de época al lector actual tal y como ya hacía la colección Biblioteca Marvel de toda la vida.
Vidamuerte: el mejor tramo del tomo
Si hay una historia que justifica por sí sola la compra de este volumen es Vidamuerte, dibujada y coloreada por Barry Windsor-Smith. Tormenta ha perdido sus poderes tras el enfrentamiento con el Amo de las Marionetas y se recupera en Dallas, en casa de Forge, sin saber todavía que es él quien diseñó el arma que la dejó sin sus rayos y su control del clima. Windsor-Smith construye la historia casi como un cuento aparte dentro de la colección: viñetas pintadas, silencios largos, un ritmo que no se parece al resto del tomo. Tormenta y Forge se enamoran, y Claremont aprovecha para revelar algo que nunca se había contado: la claustrofobia de Tormenta viene de la muerte de su madre, atrapada bajo los escombros de un edificio derruido en El Cairo cuando ella era niña.
La resaca de esa revelación llega en el número siguiente. Tormenta, todavía sin poderes, se enfrenta a los Dire Wraiths dentro del propio edificio de Forge y demuestra que sigue siendo una líder formidable aunque no pueda invocar un rayo. Cuando descubre que él construyó el arma que la dejó así, rompe con Forge sin mirar atrás y decide volver a África, sola. Es de los mejores desarrollos de personaje de toda la etapa de Claremont en la cabecera, y aquí se lee de un tirón, sin interrupciones de otras cabeceras Marvel de por medio.
Kitty, Lobezno y la sombra de Ogun
La otra gran historia del tomo es la miniserie Kitty Pryde and Wolverine, que ocupa los seis números íntegros. Kitty viaja a Japón para ayudar a su padre Carmen, acosado por la yakuza, y allí cae bajo el control de Ogun, un ninja demonio que fue mentor de Lobezno antes de que este llegara a la Patrulla-X. Ogun le implanta a Kitty toda una vida de entrenamiento ninja en cuestión de días y la convierte poco a poco en una asesina sin que ella misma sea consciente del proceso. Lobezno acude a rescatarla y el enfrentamiento final rompe el control de Ogun, pero deja a Kitty marcada: cuando regresa a Nueva York en el 192 ya no es la misma adolescente que se fue.
Ese regreso cierra el tomo con fuerza. Lobezno y Kitty vuelven al aeropuerto Kennedy y se reincorporan al equipo justo cuando Kitty reconoce en Rachel Summers a la niña que había entrevisto brevemente durante un viaje mental al futuro. En paralelo, el Magus, padre de Warlock, llega a la Tierra e intenta asimilar a Pícara, y el número termina con Charles Xavier dando clase en la Universidad de Columbia y siendo apaleado en plena calle por una turba antimutante, sin que el tomo llegue a resolver esa agresión. Es un cierre deliberadamente abierto, de los que Claremont maneja bien: deja al lector con ganas del siguiente tomo en vez de cerrar el capítulo en redondo.
Rachel Summers entra en escena
Entre medias, el tomo introduce a Rachel Summers en la línea temporal principal: la hija de Ciclope y Jean Grey procedente del futuro distópico de "Días del futuro pasado" llega al presente, es atacada por Selene nada más aparecer y termina rescatada por los X-Men, que descubren que no pertenece a su propia realidad. Rachel vuelve a aparecer en X-Men and Alpha Flight, donde Ciclope, ya casado con Madelyne, queda atrapado junto a un grupo de científicos en una fuente de fuego mágica; Rachel siente el peligro a través de su vínculo con el Ciclope del futuro y ataca por error al equipo canadiense antes de que ambos grupos acaben aliándose contra Loki, que mueve los hilos desde Asgard. Es una Rachel todavía en construcción, inestable y a ratos desbordada, que aquí funciona más como amenaza latente que como heroína hecha y derecha, y ese es precisamente su interés: se nota que Claremont no tenía prisa por resolverla.
El arte: de la transición a la consolidación
El dibujo de este tomo en concreto es el que más divide a los lectores de la etapa. John Romita Jr. firma el grueso del material, pero su trazo tarda en asentarse: en los primeros números, con Bob Wiacek al entintado, el resultado es correcto pero sin personalidad propia. El cambio llega con la llegada de Dan Green a la tinta a partir del número 182: de repente las expresiones faciales ganan matiz, el lenguaje corporal se vuelve más expresivo y Romita Jr. empieza a construirse un estilo que ya no imita a nadie. Es un dibujo pensado para el drama de sofá tanto como para la acción, algo que este tramo de guiones necesita constantemente.
A eso se suman las firmas invitadas que hacen de este tomo algo más variado de lo habitual: Barry Windsor-Smith en Vidamuerte, Paul Smith en X-Men and Alpha Flight con Bob Wiacek de nuevo a la tinta, y Steve Leialoha ilustrando el Annual 8, dedicado a Lockheed, el dragón mascota de Kitty. Ese contraste de estilos, lejos de romper el tomo, funciona como un respiro entre los tramos más largos de Romita Jr., y deja claro por qué esta etapa se sigue citando como un ejemplo de cómo rotar dibujantes sin perder coherencia de tono.
La edición española de Panini
Panini mantiene para este cuarto volumen el mismo tratamiento que en los tomos anteriores de la Biblioteca Marvel Omnibus: cartoné de gran formato, papel de calidad para el color y una maquetación que respeta las páginas originales sin recortes. El tomo llega con 880 páginas: a un precio de 80,00 euros:, en línea con el resto de la colección publicada por Panini Cómics, y reproduce también el material de relleno de época (cartas de lectores, anuncios, páginas de Marvel Fanfare) que ya caracterizaba a la vieja Biblioteca Marvel en papel. Es una edición pensada para el lector que quiere tener de una vez toda la etapa clásica sin comprar grapa suelta ni perseguir tomos descatalogados de ediciones anteriores como Marvel Gold.
Continuidad con la colección
Este cuarto tomo enlaza directamente con el tercero, que se detenía en el número 175 tras el regreso de Lobezno de su etapa en solitario, y deja la puerta abierta al siguiente volumen con la agresión a Xavier sin resolver y Rachel Summers todavía a medio integrar en el equipo. Quien haya seguido la colección desde el primer tomo, con la Segunda Génesis y la llegada de los X-Men internacionales, reconocerá aquí el mismo pulso narrativo: Claremont sigue tejiendo tramas a fuego lento, dejando que las consecuencias de un número se noten cinco o diez números después. Para quien busque también la etapa inmediatamente anterior, en nuestra reseña de La Patrulla-X: la Saga de Fénix Oscura puede encontrarse el contexto que lleva hasta este punto de la formación del equipo.
Como conjunto, este es de los tomos más sólidos de la colección hasta la fecha: Vidamuerte sola ya merece el precio del volumen, la miniserie de Kitty y Lobezno funciona como thriller autónomo sin perder el hilo con la cabecera madre, y el cierre con Rachel Summers y el ataque a Xavier deja ganas reales de tomo siguiente. Si algo se le puede reprochar es que el arte tarda en encontrar su forma dentro del propio volumen, con esos primeros números todavía titubeantes de Romita Jr., pero incluso eso queda contextualizado al verlo de un tirón en vez de mes a mes como lo vivieron los lectores originales.
Título: Biblioteca Marvel Omnibus. La Imposible Patrulla-X 4
Guion: Chris Claremont
Dibujo: John Romita Jr., Barry Windsor-Smith, Paul Smith, Steve Leialoha, Marshall Rogers, Craig Hamilton
Entintado: Dan Green, Bob Wiacek, Terry Austin
Color: Barry Windsor-Smith y equipo de coloristas de la época
Editorial: Panini Cómics
Contiene: The Uncanny X-Men 176-192 y Annual 8, Kitty Pryde and Wolverine 1-6, X-Men and Alpha Flight 1-2 y material de Marvel Fanfare 40 y Best of Marvel Comics
Formato: Cartoné
Páginas: 880
Precio: 80,00 €
Fecha de publicación: 27 de agosto de 2026
ISBN: 9791370138837
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