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Reseña de Phantom Busters 7: la montaña se lleva a Mogari justo antes del festival

Phantom Busters llega a su séptimo tomo en España de la mano de Editorial Ivrea, y lo hace justo en el punto de la serie donde Neoshoco decide separar a su grupo protagonista cuando más los necesita juntos. El manga de Neoshoco lleva desde 2023 publicándose en Jump Square, y en Japón ya suma siete volúmenes; España ha ido pegada a ese ritmo desde el estreno del tomo 1 en junio de 2025.

Reseña de Phantom Busters 7

El festival cultural del instituto se acerca y a los Phantom Busters les llega un encargo de cliente poco habitual: montar una banda para el escenario. Eugene, Kaoru y Kotaro Tamon empiezan los ensayos con la ilusión (y el caos) esperables en un grupo que nunca se ha subido a un escenario en su vida. La preparación dura poco: Mogari es arrastrado de vuelta al monte Shishikuno, el territorio sagrado de su clan, sin previo aviso y sin margen para negociar. Ahí lo espera Hitsugi, un instructor con fama de sanguinario, que le impone una prueba dura como condición para dejarlo volver a Kamakura.

El tomo divide su tiempo entre dos escenarios: la montaña, donde Mogari se juega mucho más que aprobar un examen familiar, y el instituto, donde Eugene, Kaoru y Tamon ensayan sin su compañero más ruidoso y empiezan a notar la tensión de no saber si va a volver a tiempo. La pregunta que sostiene el tomo entero es simple y funciona: ¿van a poder subirse los cuatro juntos al escenario del festival? El encargo de la banda no es un capricho de guion: llega de un cliente con un problema de espíritus de por medio, como casi todos los encargos que reciben los Phantom Busters, así que la mezcla de ensayo musical y exorcismo funciona sin que se note el pegamento.

Reseña de Phantom Busters 7Reseña de Phantom Busters 7

Lo interesante de este tomo es que no convierte la ausencia de Mogari en un simple contador de días. Sin él, el trío que queda en Kamakura tiene que sostener el peso del grupo sin su motor más impulsivo, y ahí es donde Neoshoco saca partido a la dinámica que lleva construyendo desde el tomo 1. Eugene, que siempre ha sido el que llega de fuera y observa, se ve obligado a tomar decisiones que normalmente delegaría en Mogari. Kaoru, con su sensibilidad para lo espiritual, es quien más nota que algo va mal en el monte Shishikuno aunque nadie se lo diga. Y Tamon, el último en unirse al club y el que peor se lleva con la gente viva, encuentra en este tomo motivos de sobra para preguntarse si de verdad forma parte de esto o solo está de paso. Tamon es el que peor lleva la espera, y no porque le falte compromiso con el grupo, sino porque su don para hablar con los espíritus no le sirve de nada cuando el problema está a horas de distancia, en una montaña a la que ni él ni nadie del club tiene acceso.

Los títulos de los capítulos que arman el volumen, «vamos a pelear», «vamos a luchar», «vamos a escaparnos» y «es el festival», marcan un ritmo casi de escalada: primero la fricción, luego el enfrentamiento directo, después la fuga, y al final la celebración que toda la tensión anterior pone en duda. Es una estructura clásica de shonen, pero Neoshoco la ejecuta sin perder el pulso cómico que hace que Phantom Busters se distinga de un shonen sobrenatural cualquiera.

Reseña de Phantom Busters 7Reseña de Phantom Busters 7

La parte de Mogari es la más dura del tomo, y también la más reveladora. El chico que se ha pasado seis volúmenes comiéndose fantasmas con una sonrisa se enfrenta aquí a la otra cara de su don: la familia que se lo dio también puede reclamárselo, y el precio de haber elegido Kamakura en vez del entrenamiento en la montaña vuelve a cobrarse. Hitsugi no es un villano de manual: es la autoridad del clan Shishikuno hecha persona, y su prueba deja claro que Mogari no ha terminado de arreglar cuentas con su propio pasado.

Este tomo continúa lo que el sexto empezó a plantear: cuanto más sabe el lector de Mogari, menos cómodo se siente con la idea de que todo esto acabe bien sin más. Neoshoco no da respuestas fáciles, y el tomo cierra con la sensación de que la relación entre Mogari y su clan va a seguir dando problemas en los tomos que vienen.

Reseña de Phantom Busters 7Reseña de Phantom Busters 7

Las secuencias en el monte Shishikuno tienen un tratamiento visual distinto al resto de la serie: menos edificios, menos gente, más espacio negativo alrededor de Mogari, que aquí se dibuja más pequeño de lo habitual frente a Hitsugi. Es un recurso sencillo, pero funciona: transmite que Mogari está fuera de su terreno, lejos del grupo que normalmente le hace de red.

En Kamakura, en cambio, las páginas de los ensayos de la banda tienen la energía desordenada de siempre, con Neoshoco moviendo la cámara narrativa entre planos cerrados y viñetas más abiertas para dejar respirar el gag. El contraste entre ambos registros dentro del mismo tomo es de lo mejor que ha hecho el autor hasta ahora: nunca se siente que estemos leyendo dos series distintas cosidas juntas.

Reseña de Phantom Busters 7Reseña de Phantom Busters 7

Ivrea mantiene con Phantom Busters 7 el mismo formato que en los seis tomos anteriores: tankōbon de 200 páginas en blanco y negro, tapa blanda con sobrecubierta, sentido de lectura oriental y precio de 9 euros. El tomo llega a las librerías españolas el 30 de julio de 2026, sin cambios respecto al ritmo de publicación que la editorial lleva marcando desde el tomo 1.

Para quien venga siguiendo la serie desde el tomo 6, este séptimo volumen no da tregua: coge la tensión que dejó el anterior y la convierte en la primera crisis real del grupo. No hace falta haber leído más allá para entender lo que está en juego, pero sí ayuda: cuanta más historia acumulada tiene el lector con Eugene, Mogari, Kaoru y Tamon, más pesa cada decisión que toman en este tomo. Kamakura, con su densidad de templos y santuarios, sigue siendo el escenario perfecto para una serie que trata lo sobrenatural como algo cotidiano y, a la vez, como algo que puede partir a un grupo de amigos en dos sin previo aviso.

Phantom Busters 7 no es el tomo con el que empezar la serie, pero sí es el que confirma que Neoshoco tiene un plan más largo que el de encadenar casos episódicos. La montaña se lleva a Mogari, el instituto se queda con los otros tres, y el festival cultural se convierte en la prueba de si el grupo va a sobrevivir a algo más que un fantasma.

Título: Phantom Busters 7
Autor: Neoshoco
Editorial: Editorial Ivrea
Editorial japonesa o revista de origen: Shueisha (Jump Square)
Formato: Tomo rústica con sobrecubierta
Sentido de lectura: Oriental
Páginas: 200
Precio: 9,00 €
Fecha de publicación: 30 de julio de 2026
ISBN: 979-13-88355-74-5