Phantom Busters, el manga shonen de Neoshoco publicado por Editorial Ivrea en España, llega a su sexto volumen en mayo de 2026. La serie, publicada originalmente en Jump Square de Shueisha desde agosto de 2023, se ha ido revelando como una propuesta que empezó como comedia sobrenatural de instituto y ha ido ganando densidad narrativa con cada tomo. El sexto volumen, en el formato habitual de tankōbon con sobrecubierta B6 y aproximadamente 200 páginas en blanco y negro, sale al precio de 9 euros.
Los cinco primeros tomos construyeron el equipo, establecieron las reglas del mundo sobrenatural de Kamakura, y presentaron una amenaza de fondo más seria que los casos episódicos de los primeros arcos. El tomo 5 marcó un punto de inflexión importante: profundizó en la historia de Mogari, reveló datos sobre su pasado que cambian la lectura de su personaje, y dejó al grupo en una situación de mayor peligro que en cualquier punto anterior de la serie.
El equilibrio que Neoshoco ha mantenido entre comedia y drama es uno de los mayores aciertos de la serie. No son compartimentos separados: el humor no desaparece cuando la historia se vuelve más oscura, ni el drama se resiente cuando aparece lo absurdo. Los mejores capítulos de Phantom Busters son los que contienen los dos en la misma página.
El arte de Neoshoco refuerza esa evolución. Los personajes se dibujan con más peso físico y emocional que en los primeros tomos. Las escenas de acción tienen una coreografía más elaborada, y los momentos de tensión psicológica se apoyan en composiciones donde el espacio y la posición de los cuerpos dicen tanto como el diálogo.
El sobrenatural escolar es un subgénero saturado. Jujutsu Kaisen, Bleach, Soul Eater: hay antecedentes enormes con los que cualquier serie nueva tiene que competir en la mente del lector. Phantom Busters encuentra su espacio propio en varias cosas: la ambientación en Kamakura (que tiene su propia mitología y da al mundo de la serie una autenticidad de lugar), la inversión del rol habitual del sobrenatural (los fantasmas como presas, no como amenazas), y un trío protagonista con química genuina.
Eugene en particular funciona bien como punto de entrada para el lector. Su doble identidad cultural, entre la crianza londinense y las raíces japonesas, le da una perspectiva sobre Kamakura y sobre el mundo sobrenatural que no sería posible con un protagonista más convencional. No es el tipo de detalle que se nota en cada página, pero es lo que hace que el personaje tenga una textura propia.
El subgénero sobrenatural escolar tiene en Japón una historia tan larga que cualquier serie nueva carga con el peso de las comparaciones. Phantom Busters no ignora ese peso: lo usa. Neoshoco ha construido una serie que conoce sus referentes y elige conscientemente en qué diferenciarse. La ambientación en Kamakura en lugar de en Tokio es una de esas elecciones. Kamakura es una ciudad con una densidad histórica y espiritual real, llena de templos y santuarios que no son decorado de fondo sino parte de la lógica del mundo sobrenatural que la serie construye. Ese anclaje geográfico específico da a Phantom Busters una textura que las series que transcurren en un instituto genérico de una ciudad genérica no tienen.
La dinámica entre Eugene, Mogari y Kaoru tiene en el tomo 6 más capas de las que tenía al principio. Eugene sigue siendo el punto de vista principal, el que llega de fuera y lo descubre todo, pero ya no es un extraño: tiene historia con el grupo, tiene deudas emocionales con Mogari y con Kaoru, y eso cambia cómo reacciona ante las situaciones. Los mejores capítulos del tomo son los que usan esa historia acumulada sin tener que explicarla. El lector que lleva seis tomos siente el peso de lo que los personajes no dicen porque sabe lo que pasó antes.
El tomo 6 también tiene más páginas de Mogari solo que los anteriores, lo que es una señal de que Neoshoco está preparando algo para el arco siguiente. Mogari es el personaje más opaco de los tres protagonistas, el que más controla lo que muestra de sí mismo, y cada vez que la cámara narrativa se queda con él sin los otros dos hay información nueva. No toda explicita. Parte de lo que hace bien esta serie es confiar en que el lector recoja los datos sin que le sean señalados.







