Baki the Grappler -Edición Kanzenban- vol. 18 llega a las librerías españolas de la mano de Ivrea, situando a esta edición de coleccionista en dieciocho de los veinticuatro tomos que componen la colección completa. Este tomo recoge el tramo final del segundo asalto del Torneo Máximo, el campeonato clandestino organizado por Mitsunari Tokugawa bajo el Tokyo Dome, y lo hace con tres momentos que cambian de tono por completo pero comparten el mismo escenario: el cierre del enfrentamiento entre Doppo Orochi y Yuu Amanai, la posterior irrupción de Yujiro Hanma en el ring, y la entrada en escena del veterano luchador profesional Kanji Igari.
El amor como filosofía de combate: Doppo Orochi contra Yuu Amanai
El tomo retoma el combate entre Doppo Orochi y Yuu Amanai, el protegido de Yujiro Hanma que entró en el torneo recomendado por el propio Ogro tras servir como guardaespaldas presidencial en Estados Unidos. Amanai practica un estilo propio basado en saltos prolongados y patadas aéreas, pero lo que lo hace memorable no es su técnica, sino su filosofía: sostiene que la clave para vencer a cualquier rival es entender qué desea de verdad, y que esa comprensión nace del amor. En la práctica, eso significa darle al adversario exactamente lo que más teme.
Lo inquietante de Amanai es el contraste entre su trato exquisito fuera del cuadrilátero y la frialdad absoluta con la que combate dentro de él. En la primera ronda había dejado a su rival inconsciente a base de patadas en la cara sin un atisbo de remordimiento. Pero con Doppo todo cambia: a medida que el combate avanza, Amanai empieza a preocuparse genuinamente por el estado físico de su rival, hasta el punto de suplicarle a Tokugawa que detenga la pelea y le declare vencedor por lesión antes de seguir haciéndole daño. Doppo, por supuesto, se niega a aceptar una victoria que no se ha ganado, y ese choque entre la compasión de Amanai y el orgullo de Doppo es lo que sostiene emocionalmente este tramo del tomo.
El desenlace llega cuando, agotado de que Amanai le suplique abandonar por compasión, Doppo intenta atacarlo una última vez y conecta un golpe a los ojos que resulta decisivo.
El Ogro entra en el ring y se ofrece a pelear contra medio torneo
El verdadero estallido del tomo no es ese golpe de Doppo, sino lo que pasa justo después: Yujiro Hanma, que llevaba todo el combate observando desde la grada y que fue precisamente quien recomendó a Amanai para el torneo, salta al ring sin que nadie lo invite. No interviene para defender a su protegido: lo golpea a traición por la espalda, le deforma la clavícula de un solo impacto, lo llama débil y lo arroja contra la valla de madera del recinto como si fuera basura. Para el Ogro, el gesto de compasión de Amanai hacia Doppo es la peor traición posible a la idea misma de combatir.
Lo que viene a continuación es de lo más desquiciado que ha dado el Torneo Máximo: Yujiro, ya en mitad del ring, anuncia que quiere enfrentarse a todos los ganadores de la competición de una sola vez, sin importarle que eso suponga reventar el torneo de Tokugawa por completo. Es Kureha Shinogi quien le ofrece una salida menos catastrófica: que se conforme con pelear contra los perdedores, ya eliminados, para no destrozar el cuadro de combates. Yujiro acepta de mala gana y arrasa con todos ellos sin el menor esfuerzo, en una secuencia que es pura demostración de fuerza bruta sin técnica alguna de por medio. Cuando los propios ganadores del torneo, indignados, entran también al ring para plantarle cara, Tokugawa y Baki ya tienen preparado un plan de contención: un grupo de tiradores ocultos abate al Ogro a base de dardos tranquilizantes, el único modo que alguien ha encontrado jamás de detenerlo en mitad de un arrebato. Ni siquiera eso es suficiente para mantenerlo a raya durante mucho tiempo: encerrado en una sala con puerta de acero, despierta poco después y la arranca de sus bisagras para marcharse por su propio pie.
Es un tramo que funciona casi como un paréntesis de terror dentro del propio torneo: nada de lo que está en juego entre los combatientes humanos importa lo más mínimo en cuanto Yujiro decide intervenir, y esa es, precisamente, la idea que Itagaki lleva treinta tomos repitiendo sobre su personaje.
Kanji Igari, el luchador que necesita al público para ganar
La segunda mitad del tomo cambia radicalmente de registro para presentar a fondo a Kanji Igari, un veterano de la lucha libre profesional conocido en el ring como Antonio Igari y célebre por su lema de espíritu de lucha feroz. Itagaki construye a Igari como un personaje casi opuesto a los guerreros silenciosos que pueblan el resto del torneo: necesita al público, se alimenta literalmente de sus gritos de aliento, y fuera del ring se comporta como un anciano resignado que solo recupera su carisma de estrella en cuanto los focos se encienden.
Su rival en esta ronda es Kinryuzan, un yokozuna de sumo en activo que llega al combate con la autoridad del rango más alto de su disciplina. Lo que hace especial este enfrentamiento es cómo Igari, lejos de imponerse por fuerza bruta, utiliza su astucia y su don para el espectáculo para desestabilizar psicológicamente a un rival mucho más grande que él. El combate termina de la forma más inesperada posible: Kinryuzan se lesiona el propio hombro en mitad de un agarre, obligando a su entrenador a tirar la toalla. Lejos de regodearse en la victoria, Igari elogia el coraje de Kinryuzan, que se arranca su moño en señal de deshonra antes de que el propio Igari lo convenza de que un guerrero como él nunca debería dejar de pelear.
Ese gesto es la clave de por qué Itagaki dedica tantas páginas a un personaje que a primera vista parece puro alivio cómico. Detrás del histrionismo de Antonio Igari hay un competidor que entiende el combate como pocos otros en el torneo, y este tomo se encarga de revelarlo capítulo a capítulo, contraponiendo la fachada del showman con la cara real del luchador.
Un torneo que combina el terror, la épica y el espectáculo sin perder intensidad
Lo que distingue a este tramo de Baki the Grappler es precisamente esa capacidad de alternar registros sin que el conjunto pierda cohesión: el dramatismo casi trágico del duelo entre Doppo y Amanai, el terror puro de la irrupción de Yujiro y el tono casi circense de Kanji Igari conviven en el mismo tomo sin que ninguno reste fuerza a los demás. Todo funciona porque Itagaki nunca pierde de vista que, debajo de cada registro, sigue las reglas brutales del Torneo Máximo. Baki Hanma apenas combate en este tramo más allá de ayudar a organizar la contención de su padre, dejando que otros combatientes carguen con el peso narrativo del tomo.
Una edición de coleccionista que sigue mereciendo la pena
A nivel editorial, Ivrea mantiene en este tomo el formato A5 con sobrecubierta, las más de trescientas cincuenta páginas por volumen y las páginas de transición a color que han distinguido a toda la colección kanzenban. Para una obra que originalmente se publicó en cuarenta y dos tomos en Japón entre 1991 y 1999, reunir todo ese material en veinticuatro volúmenes de gran formato sigue siendo la mejor forma de disfrutar de Baki the Grappler sin las interrupciones constantes de la edición original.
Repasamos el tramo anterior del torneo en nuestra reseña de los volúmenes 16 y 17 de Baki the Grappler, donde ya se apuntaba que el Torneo Máximo no premia al más elegante ni al más técnico, sino al que está dispuesto a perderlo todo por seguir en pie. Ese principio sigue gobernando cada combate de este volumen 18, aunque aquí se demuestre que también hay sitio para el carisma y la teatralidad cuando van acompañados de verdadera entrega.
Por qué Baki the Grappler sigue siendo un clásico imprescindible
Más de tres décadas después de su publicación original, Baki the Grappler conserva intacta su capacidad de sorprender a un lector que ya cree haberlo visto todo en el género de combate. Itagaki no necesita artificios narrativos para mantener el interés: le basta con presentar a dos luchadores frente a frente y dejar que su filosofía particular del combate, siempre al límite entre lo serio y lo absurdo, haga el resto. Con seis tomos todavía por publicar en España para completar la colección, este volumen 18 confirma que Ivrea está llevando a buen puerto la recuperación histórica de un clásico del manga de artes marciales. Toda la información sobre la colección puede consultarse en la página oficial de Baki the Grappler en Editorial Ivrea.
Para los lectores que llegaron a la franquicia a través de las adaptaciones de Netflix, este tomo es un buen ejemplo de por qué la serie original sigue mereciendo una lectura aparte: Itagaki dedica el espacio que el anime nunca tiene a desarrollar a personajes secundarios como Amanai o Igari, dándoles una profundidad que la adaptación audiovisual solo puede insinuar. Esa es, precisamente, la mayor virtud de esta edición kanzenban: permitir que cada combate respire con el ritmo exacto que su autor le dio en su momento.
Ficha técnica
Título: Baki the Grappler -Edición Kanzenban- vol. 18
Autor: Keisuke Itagaki
Editorial española: Ivrea
Editorial japonesa: Akita Shoten
Demografía: Shonen
Géneros: Acción, artes marciales, deportivo, drama
Formato: Kanzenban A5 con sobrecubierta, páginas a color
Páginas: Más de 350 páginas en blanco y negro
Volúmenes en España: 18 de 24 tomos previstos
Precio: 18,00€
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