Reseña de Mysticland. La leyenda de las cinco reinas de Astronave. El regreso de Marta Álvarez y Laia López

Astronave acaba de dinamitar las estanterías de la fantasía juvenil nacional con Mysticland. La leyenda de las cinco reinas, un volumen en cartoné que funciona como el golpe de autoridad definitivo de Marta Álvarez y Laia López. Olvidaos de las estructuras acomodadas de la literatura juvenil actual; lo que tenemos entre manos es una reinvención integral en clave de universo alternativo que coge el núcleo de su conocida saga y lo traslada a un entorno feérico de una riqueza visual incontestable. La jugada editorial no podría ser más redonda para el catálogo de Norma Editorial, que planta cara al mercado directo con un artefacto de trescientas cuatro páginas a todo color que entra por los ojos y se asienta gracias a una madurez narrativa evidente.

Ilustración a color de las cinco protagonistas de Mysticland de Marta Álvarez y Laia López.

La trama arranca con un mapa clásico pero ejecutado con pulso de cirujano. Un reino idílico habitado por el folclore clásico (hadas, ninfas, sátiros) cae bajo una maldición que sume a la población en un letargo de pesadilla justo en el banquete anual del palacio de Mysticland. Las únicas supervivientes al desastre son Nora, Erin, Iris, Hana y Luna, cinco parias que ostentan roles tan mundanos como el de pastelera, actriz o costurera, y que son señaladas de inmediato como las culpables del entuerto. A partir de aquí, la estructura de magical girls tradicional se disuelve para abrazar una épica de fantasía clásica donde la alquimia y las leyendas internas del propio reino dictan el ritmo. Lo fascinante del guion de Marta Álvarez es que no requiere la lectura previa de sus trabajos anteriores; subvierte los roles conocidos de las protagonistas otorgándoles una frescura y un carisma que brillan con luz propia, especialmente en los alivios cómicos de Hana y en el liderazgo orgánico que asumen frente a la adversidad.

Ilustración a color de las cinco protagonistas de Mysticland de Marta Álvarez y Laia López.Ilustración a color de las cinco protagonistas de Mysticland de Marta Álvarez y Laia López.

El verdadero triunfo de este tomo radica en que el texto y la propuesta gráfica de Laia López no operan de forma aislada, sino que se retroalimentan en una narrativa visual impecable. El diseño de producción de Mysticland es un escándalo. Laia López despliega una evolución plástica portentosa donde el uso del color digital define la atmósfera de cada región y el tono de la maldición con una paleta vibrante que esquiva la saturación estridente. Sus composiciones de página, los sutiles detalles en los ropajes de la modista o las texturas de los dulces de la pastelera se integran de forma natural en el devenir de los acontecimientos. No estamos ante un libro ilustrado al uso, sino ante una simbiosis donde el dibujo expande el trasfondo del mundo medieval y mitológico allí donde la palabra prefiere ser ágil y dinámica. El ritmo es endiablado, la lectura es ligera pero no frívola, y los tics narrativos de la autora se han refinado hacia un estilo mucho más fluido, rematado por un cliffhanger en el epílogo que deja al lector desarmado y exigiendo la continuación inmediata. Es un regreso triunfal y una puerta de entrada perfecta para nuevos lectores.