Review de Resurrection Man: Quantum Karma - Ram V y Anand RK reinventan al héroe de DC

 DC Black Label. Resurrection Man: Quantum Karma es el tipo de bofetada metafísica que justifica por sí sola la existencia de una línea adulta. Ram V, ese arquitecto de lo etéreo que ya nos voló la cabeza en Labyrinth City y The Many Deaths of Laila Starr, se alía de nuevo con su cómplice plástico Anand RK para rescatar del olvido un concepto de los noventa y elevarlo a la categoría de tratado sobre la mortalidad. Si esperabas el típico cómic de tipos en mallas dándose mamporros mientras el protagonista cambia de poder, mejor quédate en la sección de saldos. Esto es una novela gráfica que duele, que huele a incienso y a engranajes oxidados, publicada por Panini en un formato cartoné que le sienta como un guante a su barroquismo visual.

Ilustración de Mitch Shelley en Resurrection Man Quantum Karma de Ram V y Anand RK.

Ilustración de Mitch Shelley en Resurrection Man Quantum Karma de Ram V y Anand RK.
La premisa de Mitch Shelley, creada originalmente por Abnett y Lanning, siempre tuvo ese aroma a serie B resultona: un hombre que muere y resucita con un poder distinto vinculado a su deceso. Era una mecánica de videojuego aplicada al Direct Market. Sin embargo, bajo la pluma de Ram V, esa inmortalidad fragmentada se convierte en una condena existencial. 

El guion nos presenta a un Mitch anciano, a punto de morir de forma natural rodeado de su familia, solo para despertar en un jardín que no es el Edén, sino un purgatorio de recuerdos donde descubre que su "don" no es nanotecnología caprichosa, sino una pieza fundamental en el colapso de la realidad.

La narrativa orgánica de esta obra es un prodigio de composición. El volumen arranca con un homenaje desgarrador a Butch Guice, quien ilustra las primeras páginas de cada capítulo antes de su fallecimiento. Su estilo clásico y robusto sirve para anclar los flashbacks del pasado oficial de Resurrection Man, creando un contraste violento y necesario con el grueso del arte. 

Cuando Anand RK toma el relevo, el cómic muta. Su dibujo no se limita a ilustrar la trama; la devora. La línea de Anand es nerviosa, casi líquida, capaz de dibujar el tiempo no como un concepto abstracto, sino como una maquinaria de relojería biológica donde los engranajes se funden con los músculos. Hay una splash page donde el protagonista "florece" tras una muerte que redefine lo que entendemos por horror corporal y belleza plástica.

Ilustración de Mitch Shelley en Resurrection Man Quantum Karma de Ram V y Anand RK.Ilustración de Mitch Shelley en Resurrection Man Quantum Karma de Ram V y Anand RK.

El color de Mike Spicer es el pegamento que mantiene unida esta experiencia psicodélica. Huye de los degradados digitales genéricos para abrazar una paleta de tonos dorados, púrpuras y ocres que evocan tanto el folclore hindú —del que Ram V extrae conceptos como el Samsara para dar coherencia al mito de Shelley— como la ciencia ficción más lisérgica. No estamos ante un recopilatorio de consumo rápido; cada página exige una lectura pausada para desentrañar cómo el entintado define la fragilidad de la carne frente a la eternidad del espíritu.

Uno de los aciertos más brutales de este run es la subversión del villano. Kagawa Tai’l no es el típico megalómano con delirios de grandeza, sino una encarnación del imperialismo y la crueldad humana más mundana, obsesionado con El corazón de las tinieblas de Conrad. El enfrentamiento entre el hombre que no puede morir y el hombre que desea consumirlo todo —literalmente, con matices de canibalismo como metáfora del control— eleva la tensión más allá de lo físico. Ram V escribe diálogos que son sentencias, reflexiones sobre el amor como la única fuerza capaz de dar valor a una vida que, por definición, no tiene final.

Ilustración de Mitch Shelley en Resurrection Man Quantum Karma de Ram V y Anand RK.Ilustración de Mitch Shelley en Resurrection Man Quantum Karma de Ram V y Anand RK.

Este tomo de Panini no solo recupera a un personaje de tercera fila de DC Comics, sino que lo sitúa en la vanguardia del cómic de autor actual. Es inevitable pensar en la etapa de Alan Moore en la Cosa del Pantano o en el Animal Man de Grant Morrison. Hay aquí esa misma voluntad de romper el juguete para ver cómo funciona por dentro. La traducción al castellano respeta la cadencia poética del original, algo vital cuando manejas conceptos como el "karma cuántico" sin caer en el ridículo.

Resurrection Man: Quantum Karma es una pieza de coleccionista para quienes buscan en el clímax de una historia algo más que una explosión. Es un estudio de personaje que utiliza la estructura del género de superhéroes para hablar de la pérdida, de la memoria y de cómo nuestros vínculos afectivos son lo único que nos salva de ser borrados por el tiempo. Si te perdiste las apariciones previas de Mitch Shelley, no importa; este volumen es un ecosistema cerrado, una obra maestra de la síntesis entre fondo y forma que confirma a Anand RK y Ram V como el dúo más estimulante del panorama actual. Una compra obligada que demuestra que, a veces, para vivir de verdad, hay que saber morir mil veces.