Jeff el tiburón terrestre vuelve en ¡Es Jeff! Las mascotas del infinito

¡Es Jeff! Las mascotas del infinito es el antídoto definitivo para cualquier lector de cómics agotado por la intensidad de los eventos cósmicos y las crisis existenciales de los Vengadores. Panini publica este recopilatorio en un formato cartoné que grita a los cuatro vientos su intención de ser el objeto más reconfortante de tu estantería. No busques aquí la densidad de un run de autor ni la épica de las grandes sagas, porque la propuesta de Jason Loo, Kelly Thompson y la increíble Nao Fuji es un ejercicio de narrativa visual pura que confía plenamente en el carisma de sus protagonistas peludos, escamosos y, en el caso de nuestro tiburón terrestre favorito, adorablemente dentados.

¡Es Jeff! Las mascotas del infinito con Jeff el tiburón terrestre y mascotas Marvel.

¡Es Jeff! Las mascotas del infinito con Jeff el tiburón terrestre y mascotas Marvel.
La obra se sostiene sobre un pilar fundamental: la ausencia casi total de diálogos convencionales. En un mercado saturado de globos de texto que explican lo que ya estamos viendo, ¡Es Jeff! Las mascotas del infinito confía la totalidad del peso narrativo al pincel de Nao Fuji. El estilo de la artista japonesa no solo es "mono" en el sentido más simplista del término, sino que demuestra una maestría técnica envidiable en el uso de las expresiones corporales y la pantomima. 

Cada viñeta es una lección de cómo dirigir la mirada del lector mediante la acción física de los personajes. Ver a Jeff interactuar con Gwenpool o intentar encajar en la vida cotidiana de los héroes más poderosos de la Tierra es una delicia visual que utiliza una paleta de colores vibrante y luminosa, cortesía de colectivos como Gurihiru, que refuerza esa sensación de optimismo inquebrantable.

El guion de Jason Loo y Kelly Thompson tiene el mérito de saber cuándo quitarse de en medio. Escribir para un personaje que no habla requiere una planificación milimétrica de los gags y una comprensión profunda del timing cómico. El tomo, que incluye materiales como Jeff Week e Infinity Paws, nos lleva desde la cotidianidad de un apartamento en Nueva York hasta los confines del espacio exterior. 

La trama donde las mascotas deben salvaguardar la realidad mientras sus dueños están ausentes es un homenaje brillante a los Animal Avengers clásicos, pero con un barniz de modernidad y humor blanco que funciona para todas las edades. No es solo un cómic infantil; es un cómic sobre la lealtad y la camaradería animal que logra que personajes como Cosmo, Chewie (la gata de la Capitana Marvel) o incluso el Loki cocodrilo tengan dinámicas de grupo más interesantes que muchas formaciones actuales de mutantes.

¡Es Jeff! Las mascotas del infinito con Jeff el tiburón terrestre y mascotas Marvel.¡Es Jeff! Las mascotas del infinito con Jeff el tiburón terrestre y mascotas Marvel.

Lo que diferencia a este volumen de otras publicaciones de relleno es la cohesión artística. A pesar de contar con varios autores como Gustavo Duarte, el tono no se rompe. Se mantiene esa atmósfera de sitcom animada donde lo importante es el viaje y la ternura de las interacciones. Hay momentos de una brillantez narrativa absoluta, como las secuencias en las que el hambre insaciable de Jeff le mete en problemas con el Doctor Extraño, que resuelven situaciones complejas de forma visualmente ingeniosa sin soltar una sola palabra. 

Es cierto que algunos lectores pueden echar de menos la acidez de Thompson en otras series, pero aquí la guionista se entrega al hedonismo de lo tierno, permitiendo que la narrativa gráfica fluya sin interrupciones.

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La edición de Panini en formato 20.5X28.5 es un acierto total. El tamaño ampliado permite disfrutar del detalle en las composiciones de Nao Fuji y de la limpieza del dibujo, que respira mucho mejor que en el formato de grapa tradicional. Es un libro que se devora rápido, quizá demasiado para quienes busquen una lectura densa, pero cuya relectura es obligatoria para captar todos los detalles ocultos en los fondos. El valor del tomo reside en su honestidad: no engaña a nadie. 

Ofrece exactamente lo que promete: una sucesión de momentos reconfortantes, una oda a las mascotas del Universo Marvel y la confirmación de que Jeff es, posiblemente, el mejor personaje creado por la editorial en la última década. Es una compra obligada para regalar o para poseer esa pequeña isla de felicidad en una industria que a veces se toma demasiado en serio a sí misma.