Dō ka Kimi ni Abakaretai de Suzuka Stellagi finaliza en el tomo 3

Dō ka Kimi ni Abakaretai llega a su fin: Suzuka Stellagi cierra su obra con el tercer tomo

El manga Dō ka Kimi ni Abakaretai terminará con su volumen número 3 el próximo 3 de julio, confirmando un cierre fulminante para la obra de Suzuka Stellagi. No nos vamos a engañar: ver un cartel de "final" en el tercer tankobon de una serie que apenas lleva año y medio en la Young Ace Up! suele oler a hachazo editorial o a una planificación de recorrido corto que no ha terminado de explotar en las listas de ventas. Publicada bajo el paraguas de Kadokawa, la historia de Hayama y Hanae se despide dejando una sensación agridulce para quienes buscaban un desarrollo más pausado en esta dinámica de convivencia entre un pintor incomprendido y un joven cross-dresser.

Portada del manga Dō ka Kimi ni Abakaretai de Suzuka Stellagi.

La trayectoria de Dō ka Kimi ni Abakaretai ha sido un visto y no visto en el panorama del manga digital. Lanzada en enero de 2025, la obra intentó hacerse un hueco en un nicho muy específico: el drama romántico con toques de introspección artística y subversión de roles de género. La premisa nos presentaba a Hayama, ese pintor con "mirada de asesino" que espanta a todo bicho viviente, y su encuentro fortuito con Hanae, cuya belleza y falta de prejuicios rompen los esquemas del protagonista. Era una apuesta por el slice of life psicológico que, sobre el papel, encajaba bien en el ecosistema de la Young Ace Up!, una plataforma que suele permitir experimentos que no tendrían cabida en la Shonen Ace o la Young Ace física. Sin embargo, el mercado manda, y cuando una serie no logra traccionar lo suficiente en sus primeros dos volúmenes, el destino suele estar escrito en las oficinas de Kadokawa.

El estilo de Suzuka Stellagi siempre ha destacado por una limpieza de trazo notable, algo que ya pudimos comprobar en su adaptación de las novelas ligeras Akuyaku Reijō no Kyōji para Square Enix. En Dō ka Kimi ni Abakaretai, Stellagi intentó volcar una sensibilidad distinta, más centrada en la vulnerabilidad masculina y en cómo la percepción externa de uno mismo puede condicionar el talento creativo. El problema es que, en un ecosistema tan saturado de propuestas de convivencia forzada y romances atípicos, a esta obra le ha faltado ese "punch" comercial o ese giro de guion disruptivo que mantuviera el interés de los lectores en la vorágine del simulpub y las actualizaciones semanales. El segundo tomo se lanzó en diciembre y, apenas cinco meses después, ya tenemos la fecha de defunción para el tercero. El ritmo es frenético y no perdona.

Analizando el historial de Stellagi, es evidente que su fuerte sigue siendo el terreno del villainess y la fantasía, donde tiene un colchón de fans más sólido gracias a su trabajo en Manga UP!. Al saltar a una demografía más abierta con una historia original (o semi-original) como esta, el riesgo era alto. El dibujo de Stellagi cumple con creces: tiene ese sakuga estático tan necesario en el género, donde un primer plano de los ojos de Hayama tiene que transmitir toda la carga dramática de la escena. Pero el ritmo narrativo de Dō ka Kimi ni Abakaretai se sentía, a ratos, demasiado contenido, casi como si estuviera pidiendo a gritos un desarrollo que tres tomos simplemente no pueden ofrecer de manera orgánica. Lo que nos queda es un clímax que probablemente se sentirá acelerado para cerrar todas las tramas abiertas entre el pintor y Hanae.

¿Es una mala noticia? Depende de cómo se mire. Para el coleccionista, un manga de tres volúmenes es una compra fácil, un "caramelo" que no requiere una inversión a largo plazo. Para la industria, es un recordatorio de que ni siquiera el respaldo de un gigante como Kadokawa asegura la supervivencia si los números no cuadran en las métricas digitales. Es muy probable que Stellagi vuelva pronto a centrarse al 100% en sus proyectos con Square Enix, donde parece moverse con más soltura comercial. El cierre de esta serie deja un hueco en la Young Ace Up! que seguramente será llenado por algún one-shot con ínfulas de serialización larga o alguna otra adaptación de isekai que garantice clics rápidos.

Vaya tela con la gestión de expectativas. Se viene un tomo 3 cargado de azúcar o de drama comprimido, no hay punto medio cuando te cierran el chiringuito así de rápido. Mi predicción es que veremos a Suzuka Stellagi anunciando un nuevo proyecto de mayor calado antes de que termine el año, probablemente volviendo a las raíces que mejor le funcionan. Por ahora, si os gusta el arte de Stellagi y queréis una historia corta sobre cómo la belleza puede estar en los ojos de quien no tiene miedo a mirar, id reservando ese tercer volumen en julio. Porque una vez que se descataloga un manga de tres tomos tras su finalización, encontrarlos en el mercado de segunda mano puede convertirse en una odisea innecesaria.