Ys X: Proud Nordics (PS5), análisis de la edición definitiva con historia nueva, Muspelheim y textos en español

Review de Ys X: Proud Nordics (PS5) – La edición definitiva que por fin pone a Ys X en su mejor forma

Hay sagas que viven de la nostalgia y otras que se mantienen por pura energía. Ys pertenece a la segunda categoría: acción directa, ritmo de aventura, jefes que te obligan a jugar con precisión y una banda sonora que te empuja hacia delante incluso cuando la historia se toma su tiempo. Ys X: Proud Nordics llega como esa “edición definitiva” que, en teoría, debería ser el punto de entrada perfecto… y en la práctica lo es, con matices. Porque esta versión no solo pule: también añade una nueva capa de contenido y una mejora fundamental para el público de aquí, la traducción al español. Y, sinceramente, en un action RPG con tantos diálogos, esa diferencia se nota desde el primer tramo.

Ys X Proud Nordics en PS5, análisis de la edición definitiva con Öland, Muspelheim y traducción al español

En PS5, Proud Nordics se siente como el Ys X que Falcom y NIS America querían que jugásemos desde el principio: más cómodo, más completo, más claro en sus sistemas y con extras pensados para quien disfruta apretando el combate hasta el límite. Pero también conserva las costuras del original: un arranque lento, una puesta en escena irregular y un apartado visual que no siempre acompaña al potencial que tiene el juego cuando se suelta a pelear.


Adol y Karja: una dupla que define el combate y el tono de la aventura

La premisa central sigue funcionando muy bien: Adol Christin, aventurero pelirrojo con alergia a la tranquilidad, llega al Golfo de Obelia y se ve arrastrado a un conflicto donde los Greigr, una amenaza inmortal, convierten la vida en el mar en una carrera de supervivencia. La pieza clave, sin embargo, es Karja Balta. No es un “acompañante” más: es el eje del sistema de combate dual y, por extensión, el alma mecánica del juego.

Esa unión forzada por los grilletes de Mana no es solo narrativa: Ys X te pide jugar como pareja. Cambiar de personaje, enlazar acciones, alternar ofensiva y defensa, romper la guardia enemiga y encontrar el ritmo entre esquivas, bloqueos y contraataques. Hay un sabor muy de Falcom aquí: sencillo de entender, difícil de dominar, y con jefes diseñados para castigarte si intentas jugar en automático.

Lo mejor es que Proud Nordics acentúa esa fortaleza. Cuando el juego deja de hablar y se centra en el acero, el maná y el timing, es fácil recordar por qué Ys sigue siendo referencia en action RPG: se siente ágil, contundente y, sobre todo, divertido.

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La gran diferencia: por fin en español, y eso cambia la relación con el juego

Si tuviera que elegir una sola mejora “transformadora”, sería la traducción al español. No es un añadido menor, es una puerta abierta. El ritmo inicial de Ys X siempre ha sido su talón de Aquiles: tarda en arrancar, introduce mecánicas poco a poco y se apoya mucho en diálogos y contexto. Sin traducción, esa primera parte puede sentirse cuesta arriba. Con ella, el jugador entra antes en el mundo, entiende mejor las motivaciones y, sobre todo, aguanta con más ganas hasta que el juego explota de verdad.

Además, el trabajo de localización se percibe cuidado, con términos coherentes y una lectura fluida. En una “edición definitiva”, este tipo de decisión es la que más sentido tiene: hacer que el juego sea más accesible sin tocar su identidad.

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La isla de Öland y el contenido nuevo: integración inteligente, no un DLC pegado con cinta

La gran novedad de Proud Nordics es la historia adicional centrada en la isla de Öland, con los nuevos personajes Canute y Astrid. Lo importante aquí es cómo se integra: no se siente como un capítulo aparte que activas desde un menú, sino como contenido que se mezcla con la narrativa principal, aparece de forma progresiva y termina ganando peso cuando el juego ya ha establecido sus piezas.

Esto tiene dos efectos. El primero, positivo: el mundo se siente más “vivo”, con más hilos y más contexto alrededor de Karja y su entorno. El segundo, discutible: si esperas ver los grandes cambios desde el minuto uno, puede parecer que tarda demasiado en justificar su etiqueta de “definitiva”. Aun así, cuando llega, encaja. No rompe el ritmo del original: lo amplía.

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Mana Hold, Muspelheim y calidad de vida: más herramientas, más combate, menos fricción

En lo jugable, el añadido estrella es Mana Hold, una habilidad que permite manipular objetos del entorno: moverlos, colocarlos y, en ciertos casos, usarlos como parte de puzles o situaciones de combate. No cambia el juego por completo, pero sí le da una capa extra de interacción que hace que algunas secciones se sientan más físicas y menos “pasillo con enemigo”. También aporta variedad en mazmorras y en esos momentos donde Ys suele ser más mecánico que sorprendente.

La otra incorporación clave es Muspelheim, la mazmorra cronometrada de alta dificultad. Esto está claramente diseñado para un perfil concreto: quien disfruta dominando el sistema, optimizando rutas, midiendo recursos y encadenando acciones sin margen de error. Es contenido que alarga el valor del juego y le añade ese “modo desafío” que muchas veces los action RPG incorporan tarde o de forma descafeinada. Aquí no: Muspelheim existe para exigirte.

Y luego están las mejoras de calidad de vida, que no son tan vistosas, pero se agradecen constantemente: ajustes en el control del barco, pequeños retoques en interfaces, reequilibrios y detalles que hacen que el juego sea más cómodo sin perder la tensión. No es una revolución, pero sí un pulido constante.

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Ritmo, escenarios y apartado técnico: el mismo techo, pero con mejor escalera

Vamos a lo menos brillante. Ys X sigue siendo un juego que tarda en enganchar del todo. La aventura no “arranca” con la fuerza que podría hasta varias horas después, cuando ya has interiorizado el bucle de exploración, navegación y combate. Si entras buscando una primera hora explosiva, aquí hay que tener paciencia.

También se mantiene la sensación de variedad limitada en escenarios. El mar da oxígeno, la navegación aporta ese sabor de viaje y el diseño de algunas zonas cumple, pero no hay un despliegue visual que te esté sorprendiendo cada poco. En PS5, el rendimiento es sólido y se agradecen los modos de visualización (con opción orientada a rendimiento), pero el juego sigue mostrando un apartado gráfico desfasado en texturas, distancia de dibujado y puesta en escena en algunas cinemáticas. La banda sonora, eso sí, vuelve a ser un motor emocional brutal: Falcom en su salsa, con temas que convierten cada jefe en un evento.

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Conclusión: si vas a jugar Ys X, que sea esta versión

Ys X: Proud Nordics es, sin demasiadas dudas, la mejor forma de jugar Ys X. No porque convierta el juego en otra cosa, sino porque refuerza lo que ya hacía bien (combate, jefes, ritmo de acción cuando despega, música) y corrige lo que lo hacía menos accesible (traducción, pulido, más opciones y contenido). La historia nueva de Öland y el desafío de Muspelheim aportan valor real, y Mana Hold introduce una mecánica que suma variedad sin estorbar.

¿Es una “edición definitiva” perfecta? No. Sigue arrastrando un inicio lento y un apartado visual que no está a la altura de su energía jugable. Pero si lo que buscas es un action RPG largo, con combate frenético, jefes exigentes y ese sabor a aventura clásica que Ys domina, en PS5 aquí tienes una de las propuestas más disfrutables del género en 2026.

Valoración final: 8,5/10