Reseña de The World After the Fall vol.1 (Planeta Cómic): manwha de torres, acción brutal y rebelión contra el sistema
The World After the Fall vol. 1: cuando destruir el sistema es la única forma de salvar el mundo
Hay historias de torres, niveles y jefes finales que juegan a repetir una fórmula. Y luego está The World After the Fall, el manwha que Planeta Cómic publica en España y que arranca con una premisa familiar —torres gigantes, monstruos, humanidad al borde del colapso— para darle la vuelta desde dentro. Porque este primer volumen no trata solo de subir pisos. Trata de preguntarse qué pasa cuando el propio “juego” es la mentira.
Con guion de singNsong y arte de S-CYNAN y UNDEAD GAMJA, la serie se mueve en ese territorio que ha convertido al manwha en fenómeno global: acción desatada, estructura tipo RPG y un protagonista que se niega a aceptar las reglas impuestas. Pero lo interesante aquí no es el ascenso. Es la decisión de romper la escalera.
Torres, monstruos y el nacimiento de los Caminantes
El punto de partida es puro apocalipsis contemporáneo: torres gigantes aparecen en todo el mundo y, con ellas, hordas de criaturas que siembran el caos. A la humanidad se le ofrece una única salida: convertirse en Caminantes de la Torre y ascender piso tras piso hasta alcanzar la cima. Si no lo logran, todo termina.
Jaehwan, un joven aparentemente corriente, acepta. Como tantos otros. Y durante gran parte del volumen asistimos a esa dinámica de supervivencia extrema: combates constantes, entrenamientos, pactos frágiles entre compañeros y una estructura de niveles que recuerda al mejor isekai o fantasía de sistema.
Pero el guion no tarda en introducir la primera grieta: la Piedra de Regresión. Un artefacto que permite volver atrás, a un tiempo previo a la aparición de las torres. Tentador. Escapista. Y devastador para la moral colectiva. Uno a uno, los Caminantes abandonan. Algunos mueren. Otros se suicidan incapaces de soportar la presión. La esperanza se diluye hasta que Jaehwan queda solo.
Ahí es donde The World After the Fall deja de ser una historia de grupo y se convierte en un estudio de resistencia individual.
Jaehwan: el héroe que no acepta el guion
Lo que define a Jaehwan no es su poder —aunque lo tiene— sino su negativa a aceptar la narrativa que le imponen. A lo largo del volumen lo vemos luchar durante años, enfrentarse al jefe del piso 99 y, finalmente, alcanzar el mítico piso 100. En cualquier otra obra, ese sería el clímax glorioso.
Aquí es el comienzo de la sospecha.
Jaehwan descubre que la torre no es simplemente un reto para salvar a la humanidad. Es un mecanismo. Un sistema controlado por entidades superiores que esperan obediencia. Y cuando se le plantea el camino que “debe” seguir, Jaehwan toma la decisión que redefine la serie: no obedecer.
No quiere completar el sistema. Quiere destruirlo.
Ese gesto es el verdadero motor del volumen. No estamos ante el clásico protagonista que supera niveles para salvar el mundo. Estamos ante alguien que cuestiona la legitimidad del tablero. Y en un género tan saturado de progresiones numéricas y mejoras de estadísticas, esa rebeldía le da una personalidad clara.
Acción sin freno: ritmo de webtoon llevado al papel
Desde la primera página, el manwha apuesta por un ritmo vertiginoso. Combates constantes, criaturas grotescas, saltos de poder, escenas de entrenamiento y enfrentamientos contra jefes finales que ocupan dobles páginas llenas de energía. Visualmente, el equipo artístico sabe explotar el formato a color para crear impacto inmediato.
Las escenas de batalla tienen peso y dinamismo. El uso del color refuerza la violencia, el dramatismo y la escala del conflicto. No es una acción elegante y medida: es intensa, directa, diseñada para que pases página casi sin darte cuenta.
Al mismo tiempo, la narrativa recurre a flashbacks para reforzar el aislamiento de Jaehwan. Los compañeros que una vez soñaron con llegar juntos a la cima ya no están. Esa soledad es clave: el volumen transmite la sensación de que el protagonista no solo está luchando contra monstruos, sino contra la resignación.
Es cierto que la historia no busca reinventar el género en su primer tomo. La estructura de torre, niveles y sistema es reconocible. Pero precisamente por esa familiaridad, el guion puede centrarse en el conflicto interno: la decisión de no seguir el camino preestablecido.
Violencia y oscuridad: no es una fantasía ligera
Conviene advertir que el tono no es amable. The World After the Fall no esquiva la violencia ni los momentos más crudos. La desesperación de los Caminantes, el desgaste mental, la muerte constante y la aparición del suicidio como salida desesperada forman parte del relato.
Ese enfoque le da un aire más áspero que otros títulos del mismo corte. No es solo espectáculo. Hay una sensación persistente de desgaste emocional. Jaehwan no es un héroe sonriente; es alguien que ha visto caer a todos y sigue avanzando por pura determinación.
La edición de Planeta Cómic: formato sólido y presencia en estantería
Planeta Cómic publica este primer volumen en formato rústica con solapas, tamaño 14,8 x 21 cm, con 296 páginas a todo color y sentido de lectura occidental. La traducción corre a cargo de Yasmine Bonjoch Luna, y la periodicidad anunciada es bimestral.
El tomo tiene presencia. El color destaca y el conjunto transmite sensación de producto cuidado, pensado para un lector que ya está familiarizado con el auge del manwha en España. Es una apuesta clara por consolidar este tipo de fantasía de sistema en catálogo.
Conclusión: un inicio potente que apuesta por la rebeldía
The World After the Fall vol. 1 funciona como carta de presentación directa y sin rodeos. Acción constante, un protagonista que se niega a seguir las reglas y una premisa que, aunque reconocible, encuentra personalidad en el momento en que decide romper el molde.
Puede que no sea la obra más profunda del género en su arranque, pero sí es una lectura adictiva, intensa y con una idea poderosa en el centro: a veces el verdadero acto heroico no es ganar el juego, sino negarte a jugar según sus normas.
Para quienes disfrutan de fantasías de torre, combates desbordantes y protagonistas decididos a enfrentarse al sistema, este primer volumen deja claro que Jaehwan no piensa conformarse con llegar al piso 100. Quiere algo más radical: reescribir las reglas.
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