Con cada nuevo tomo, El guardaespaldas de Honeko Akabane reafirma su identidad como un shonen ligero y tremendamente entretenido, capaz de mezclar acción, comedia y romance escolar sin perder ritmo. Este volumen n.º 4, publicado recientemente por Distrito Manga, marca un punto de inflexión tras el intenso viaje escolar y coloca a sus protagonistas ante nuevos retos tanto físicos como emocionales. Masamitsu Nigatsu continúa ampliando su universo con un equilibrio eficaz entre humor cotidiano y amenazas cada vez más serias, manteniendo intacto el encanto que ha convertido a la serie en una lectura adictiva.
En el contexto general del manga, la premisa sigue siendo tan absurda como irresistible: una clase entera de instituto que, en realidad, actúa como escuadrón de guardaespaldas para proteger a Honeko Akabane, una chica completamente ajena al peligro que la rodea. En este cuarto tomo, la historia se sitúa justo después del sabor amargo de la derrota sufrida durante el viaje escolar, un evento que ha dejado tocados tanto el orgullo como la confianza del grupo.La incorporación de Arakuni Ibuki al núcleo central ya no es una simple novedad, sino un elemento clave para el desarrollo de la trama, especialmente ahora que la amenaza interna del traidor comienza a adquirir más peso narrativo.
El desarrollo de la trama en este volumen apuesta por una doble presión constante sobre los personajes. Por un lado, la caza del traidor dentro de la clase 3.º-D se vuelve más tensa, con Kuran Shutô moviendo ficha y tratando de apartar a Ibuki de su rol como guardaespaldas. El lector, que ya cuenta con información privilegiada, asiste a un interesante juego de ironías dramáticas donde no está claro quién persigue a quién.
Por otro lado, el manga introduce un elemento tan mundano como efectivo: los exámenes trimestrales. Esta combinación de amenazas letales y preocupaciones estudiantiles refuerza el tono híbrido de la obra, donde salvar una vida y aprobar un examen pueden resultar igual de urgentes. Sin entrar en grandes spoilers, el tomo también funciona como transición hacia un conflicto mayor, con la sombra de clanes yakuza más peligrosos comenzando a proyectarse sobre la historia.
Nuevamente, el manga insiste en la importancia del trabajo en equipo, la lealtad y la redención, aunque no siempre con la dureza que algunos lectores podrían esperar. El manga mantiene un tono optimista y, en ocasiones, excesivamente indulgente con la traición, apostando por el perdón y la cohesión del grupo por encima de las consecuencias dramáticas.Esta decisión puede restar peso a ciertos momentos, pero también refuerza ese aire de shonen clásico y casi nostálgico, donde el compañerismo suele imponerse al rencor. Al mismo tiempo, la convivencia diaria, los entrenamientos extremos y las situaciones absurdas siguen aportando una comedia muy bien integrada, que evita que la historia se vuelva demasiado oscura.
El apartado artístico continúa siendo uno de los grandes pilares de la serie. El dibujo de Masamitsu Nigatsu es dinámico, expresivo y muy eficaz en las escenas de acción, con coreografías claras y un uso del blanco y negro que aporta energía a cada enfrentamiento. En contraste, los momentos de slice of life y comedia se benefician de un trazo más suelto y caricaturesco, especialmente en las expresiones faciales de Ibuki y sus compañeros.
Este equilibrio visual refuerza el tono cambiante del manga y permite que los cambios de registro se sientan naturales. Además, en este volumen se dedica más espacio a personajes secundarios, dotándolos de pequeñas pinceladas de trasfondo que enriquecen al conjunto sin frenar el ritmo.
En cuanto a las consideraciones finales, este cuarto tomo está claramente recomendado para quienes disfruten de shonen de acción con un enfoque desenfadado. No es una obra que busque realismo extremo ni complejidad psicológica profunda, sino diversión constante, personajes carismáticos y una trama que avanza sin estancarse demasiado. Si bien Ibuki sigue acaparando gran parte del protagonismo, el creciente peso del elenco secundario invita a pensar en un desarrollo coral más equilibrado en futuros volúmenes.
Como conclusión, este nuevo tomo consolida la serie en un momento clave, dejando atrás el primer gran arco y preparando el terreno para conflictos más ambiciosos. Con su mezcla de acción, humor y vida escolar, el manga sigue siendo una propuesta ideal para quienes buscan una lectura ágil y entretenida. Si hasta ahora te has dejado llevar por esta peculiar clase de guardaespaldas, este volumen no solo cumple, sino que te anima a seguir adelante.
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