Marvel revela el arma definitiva de Doctor Doom y prende la mecha de Armageddon
Marvel Comics ha comenzado oficialmente la cuenta atrás hacia Armageddon, su gran evento para el verano de 2026, y lo hace desvelando una pieza clave del conflicto: el arma definitiva de Victor von Doom. La revelación se producirá en dos entregas fundamentales durante mayo, Captain America #11 y Wolverine: Weapons of Armageddon #4, ambas escritas por Chip Zdarsky, arquitecto principal de esta fase previa al evento.
Lejos de tratarse de un simple artefacto, el arma de Doom se presenta como el detonante político, militar y moral que empuja al mundo al borde del colapso. Su mera existencia provoca tensiones inmediatas entre Estados Unidos, Latveria y múltiples actores superhumanos, situando a Steve Rogers en una posición imposible incluso para los estándares del Capitán América.
Captain America #11: una guerra que no se puede ganar
En Captain America #11, con arte de Valerio Schiti, Steve Rogers se ve obligado a tomar una decisión extrema: apartarse de su misión inicial para evitar que el arma de Doom caiga tanto en manos estadounidenses como latverianas. Esa elección lo coloca directamente frente al nuevo y brutal equipo de asalto de Red Hulk, una fuerza diseñada específicamente para conflictos que ya han superado cualquier marco ético tradicional.
El número plantea una idea inquietante: hay guerras que ni siquiera el Capitán América puede ganar. La escalada de violencia, las alianzas forzadas y la manipulación geopolítica dejan claro que el conflicto ya no gira en torno a héroes y villanos, sino a quién controla el futuro del mundo tras la caída del orden establecido por Doom.
Marvel define este episodio como la chispa que inicia Armageddon, y todo apunta a que sus consecuencias se extenderán mucho más allá de esta cabecera.
Wolverine: Weapons of Armageddon #4: el punto de no retorno
La otra pieza clave llega con Wolverine: Weapons of Armageddon #4, el capítulo final de la miniserie protagonizada por Wolverine, con arte de Luca Maresca. Aquí, todos los hilos narrativos convergen en torno al proyecto PRIMEWARRIOR, el intento definitivo de crear al próximo gran supersoldado.
Viejos experimentos, nombres ligados a los capítulos más oscuros de la historia militar y superhumana, y figuras como Nuke o David Colton se entrelazan en un plan que demuestra que el pasado nunca dejó de ser utilizado como arma. Wolverine se convierte en el eje moral de la historia, obligado a tomar una decisión que no solo define su papel en Armageddon, sino que tendrá repercusiones duraderas en todo el Universo Marvel.
Marvel deja claro que este número no es un epílogo, sino el verdadero lanzamiento del evento. Cuando el último engranaje encaja, ya no hay vuelta atrás.
Armageddon ya no es una amenaza: es una certeza
Con estas dos entregas, Marvel establece el tono de Armageddon como un evento profundamente político, militarizado y marcado por decisiones imposibles. La era posterior a One World Under Doom no trae estabilidad, sino un vacío de poder donde cada bando cree tener derecho a imponer su visión del futuro.
El arma definitiva de Doom no solo redefine el conflicto: redefine las reglas del Universo Marvel. Y cuando Armageddon comience oficialmente este verano, lo hará sobre un mundo ya fracturado.
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