Reseña de Zona de putrefacción: terror social y decadencia en un verano sin cigarras

Zona de putrefacción llega al catálogo de Arechi Manga como una propuesta de terror diferente, incómoda y con claras aspiraciones de comentario social. Bajo el título original Zanshoku Gaiku, la autora Yui Shin construye un relato inquietante que mezcla enfermedad, marginación y miedo colectivo en un entorno urbano asfixiante. En un solo volumen doble, la obra plantea una historia cerrada que apuesta más por la atmósfera y las ideas que por el sobresalto fácil. El resultado es una lectura perturbadora, irregular en su desarrollo, pero con una identidad muy marcada.

Portada del manga Zona de putrefacción publicado por Arechi Manga

Zona de putrefacción manga Arechi – Terror social y misterio urbano
El manga se sitúa en un barrio degradado durante un verano anómalo, silencioso, donde incluso las cigarras han desaparecido. En ese contexto conocemos a Yuna y Airi, dos estudiantes de bachillerato que arrastran problemas familiares y una profunda incertidumbre sobre su futuro. Yuna ha perdido a sus padres en un accidente y vive marcada por la soledad, mientras que Airi mantiene una relación tensa y casi rota con los suyos. 

Esta fragilidad emocional sirve como punto de partida para una historia que pronto se adentra en terrenos mucho más oscuros, cuando comienzan a desaparecer trabajadoras sexuales de la zona y se extiende el rumor de una enfermedad infecciosa desconocida. Desde sus primeras páginas, Zona de putrefacción deja claro que el verdadero terror no está solo en lo sobrenatural, sino en cómo una sociedad reacciona ante lo que no quiere ver.

El desarrollo de la trama avanza como un misterio de ritmo pausado, con un enfoque casi detectivesco, aunque siempre filtrado a través de la mirada adolescente de sus protagonistas. Yuna y Airi observan, escuchan rumores y tratan de entender qué está ocurriendo en su barrio, mientras el miedo colectivo crece y las autoridades parecen ausentes o desbordadas. 

La historia introduce varios personajes secundarios y subtramas que apuntan a conflictos mayores, algunos de ellos relacionados con la sexualidad, el abuso y la hipocresía social. Sin entrar en grandes spoilers, el manga plantea explicaciones que oscilan entre la ciencia ficción y el terror simbólico, apostando por una resolución que prioriza el impacto conceptual frente a la lógica narrativa más clásica.

Zona de putrefacción manga Arechi – Terror social y misterio urbanoZona de putrefacción manga Arechi – Terror social y misterio urbano

Zona de putrefacción manga Arechi – Terror social y misterio urbano
Desde luego podemos decir que Zona de putrefacción destaca por su voluntad de incomodar. El manga utiliza el terror como vehículo para hablar de marginación, de cuerpos considerados desechables y de una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado. La supuesta enfermedad funciona como metáfora de un mal más profundo, relacionado con el odio, la violencia y la deshumanización. 

También hay una lectura generacional interesante: los adultos aparecen como figuras ausentes, ineficaces o directamente responsables del deterioro moral del entorno, mientras que son los jóvenes quienes intentan encontrar respuestas, aunque no siempre estén preparados para ello. El componente yuri, a menudo mencionado en torno a la obra, se presenta de forma muy sutil y ambigua, más como un vínculo emocional de apoyo mutuo que como una historia romántica explícita.

En cuanto a sus debilidades, es evidente que Zona de putrefacción sufre las consecuencias de su corta extensión. Algunas ideas prometedoras se desarrollan de forma apresurada y ciertos personajes secundarios quedan desdibujados, lo que puede dejar al lector con la sensación de que había potencial para una historia más larga y compleja. Aun así, el formato de tomo único también permite una lectura compacta y continua, favoreciendo la inmersión en su mundo enfermo y opresivo.

Zona de putrefacción manga Arechi – Terror social y misterio urbanoZona de putrefacción manga Arechi – Terror social y misterio urbano

El apartado artístico es, sin duda, uno de los grandes atractivos del tomo. El dibujo de Yui Shin es detallado, expresivo y especialmente efectivo a la hora de generar malestar. Las escenas más recordadas, como las figuras humanas convertidas en árboles o estructuras orgánicas imposibles, transmiten una sensación de horror corporal que se queda grabada en la retina. El uso del negro, los fondos cargados y las composiciones opresivas refuerzan constantemente la atmósfera de decadencia y amenaza latente. Aunque no alcanza el nivel de perturbación extrema de autores como Junji Ito, el manga consigue un tono propio, más cercano a un terror psicológico y social pensado para un público joven-adulto.

En definitiva, Zona de putrefacción es una obra recomendable para lectores que busquen un manga de terror distinto, con trasfondo social y una atmósfera inquietante más basada en el desasosiego que en el susto. No es una historia perfecta ni redonda, pero sí una propuesta valiente, con imágenes poderosas y una reflexión amarga sobre la decadencia urbana y moral. Un manga que se lee con interés, deja poso y confirma que Arechi Manga sigue apostando por títulos arriesgados y poco convencionales.