Reseña de Pop Team Epic vol. 1 (Fandogamia): el manga meme de bkub Okawa que convierte el anti-humor en adicción
Pop Team Epic vol. 1 (Fandogamia) reseña: el manga que te mira a la cara, te insulta y aun así te gana por KO
Hay mangas que quieren gustarte. Pop Team Epic no. Pop Team Epic vol. 1, publicado recientemente en España por Fandogamia, entra en tu estantería como una granada con purpurina: hace ruido, deja manchas y, cuando crees que ya lo has entendido, te cambia las reglas, se ríe de tu cerebro y se va tan pancho. Y lo mejor (o lo peor) es que esa es exactamente la gracia.
Bkub Okawa no escribe una comedia al uso. Lo suyo es anti-humor, parodia, meme, metarreferencia y caos controlado, todo empaquetado con el ritmo de una tira cómica que ha decidido declararle la guerra al sentido común. Si esperas “una historia”, un arco claro o una lógica mínima, este volumen te responde con el equivalente narrativo de un dedo corazón… y luego te suelta un chiste tan tonto, tan agresivo o tan absurdo que te pilla desprevenido y te hace soltar la risa como si te hubieran pulsado un botón.
Qué es Pop Team Epic y por qué funciona aunque parezca que no
La idea base es sencilla: Popuko y Pipimi, dos criaturas que parecen salidas de una conversación maldita entre un anime chibi y una amenaza real, protagonizan una sucesión de sketches que saltan entre lo cotidiano y lo delirante sin pedir permiso. El volumen se mueve como un zapping permanente: bromas visuales, parodias de cultura pop, giros meta, situaciones sin remate “clásico” y momentos donde el chiste es precisamente que no hay chiste… o que el chiste eres tú intentando encontrarlo.
Pero aquí está la trampa: Pop Team Epic no va de entender, va de reconocer. Reconocer el tipo de humor de internet que se ha criado a base de recortes, formatos, frases repetidas hasta que pierden significado, y esa sensación de “esto no debería hacerme gracia… pero me la hace”. Es el manga que se alimenta de la cultura del “me he reído sin querer” y la convierte en estilo.
Cuando el tomo engancha, lo hace porque domina una cosa muy concreta: la sorpresa. No la sorpresa “de guion”, sino la sorpresa de ritmo. Te acostumbra a un tipo de gag y, de pronto, cambia el código. Te prepara un remate y lo destruye. Te lanza un absurdo y lo remata con algo todavía más absurdo. Es un bombardeo de micro-impactos.
El volumen 1 de Fandogamia: dos libros japoneses en uno y una edición hecha para el caos
Fandogamia lo deja clarísimo desde la propia presentación: este volumen 1 es un tomo doble que incluye Pop Team Epic y Pop Team Epic Second Season, es decir, los dos primeros libros de la serie en Japón. Y eso se nota en la sensación de “menú degustación de locura”: hay muchísimo material, muchos registros de gag y una variedad que convierte el tomo en algo que puedes leer de tirón o a sorbos, como si fuera una bolsa de snacks con sabores que no deberían existir.
A nivel de edición, Fandogamia lo empaqueta en formato A5, rústica con sobrecubierta, cosido, con blanco y negro y páginas a color. Y aquí hay una lectura muy AkibaStation: este tipo de manga, que se apoya tantísimo en el golpe visual y en el timing de la viñeta, agradece que el libro sea cómodo, que abra bien y que puedas saltar de gag en gag sin que el formato te frene. Pop Team Epic necesita agilidad, y esta edición está pensada para eso.
Además, hay un detalle clave: la traducción. Este manga vive y muere por el idioma. Por cómo adaptas el tono, el insulto, la frase absurda, el remate que parece improvisado. Fandogamia juega precisamente esa carta: lo que te venden no es “la versión neutra”, sino una edición que abraza la creatividad y el atrevimiento, que es lo único que puede hacer justicia a un título así.
El “manga meme” como arma: referencias, parodia y mala leche
Pop Team Epic es referencial, sí, pero no solo por el “mira, esto es de X”. Es referencial porque imita la lógica de los memes: una referencia se puede convertir en chiste sin explicación, porque la gracia es pertenecer al caos, no justificarlo. Muchas páginas funcionan como si fueran capturas de pantalla de una conversación que se ha ido de las manos. Y lo más divertido es que no intenta parecer fino: es agresivo, gamberro y a veces deliberadamente idiota.
Pero cuando está en su mejor versión, esa idiotez está afinada. Hay un control muy concreto del tempo de la viñeta, del contraste entre dibujo simple y golpe repentino, y de la capacidad de Popuko y Pipimi para ser a la vez protagonistas y comentaristas del propio manga. A ratos parecen personajes; a ratos, parecen el propio autor riéndose del lector desde dentro del papel.
Y por eso engancha a tantos: porque es el tipo de obra que no te pide empatía, te pide complicidad. No te dice “mira qué historia tan bonita”, te dice “ven a este callejón conmigo un segundo”.
¿Para quién es Pop Team Epic vol. 1?
Si te flipa el humor absurdo, la cultura meme, el anti-humor, la parodia y el “esto es tan tonto que es brillante”, este volumen entra solo. Si buscas una comedia con desarrollo clásico, personajes que evolucionen y un arco emocional claro, probablemente lo vas a odiar… o lo vas a odiar y luego te vas a sorprender riéndote en la página más estúpida del tomo.
Y ojo: eso también es parte del encanto. Pop Team Epic tiene algo de desafío: te provoca para que lo rechaces. Pero cuando bajas la guardia, te mete un gancho.
Conclusión: Pop Team Epic no se entiende, se sobrevive… y ahí está la risa
Pop Team Epic vol. 1 (Fandogamia) es un artefacto de comedia que funciona como un meme infinito impreso: caótico, agresivo, absurdo, referencial y, cuando conecta, peligrosamente adictivo. Es el manga que te dice “no vas a entender nada” y aun así consigue que te rías, no porque sea amable, sino porque te pilla desprevenido.
No es para todo el mundo. Pero si tu cerebro tiene una carpeta llamada “humor roto”, este tomo es gasolina.
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