Otome Tsubaki wa Warawanai entra en su arco final, pero su final aún queda lejos

 Otome Tsubaki wa Warawanai entra en su arco final, pero su desenlace aún queda lejos

El manga Otome Tsubaki wa Warawanai, obra de Mitsuba Takanashi, ha entrado oficialmente en su arco final. La propia autora lo ha confirmado a través de sus redes, dejando un mensaje que ha tranquilizado a buena parte de sus lectores: aunque la historia ya se encuentra en su recta final, “la meta todavía está lejos”. Una declaración que apunta a un cierre meditado, sin prisas, fiel al ritmo pausado y reflexivo que ha caracterizado la serie desde su inicio.

Publicada desde 2018 en la revista Cocohana, Otome Tsubaki wa Warawanai se ha consolidado como una de esas obras que crecen en silencio, sin grandes estridencias, pero con una base de lectores muy fiel. Su aproximación a la vida adulta, lejos de idealizaciones, ha conectado especialmente con un público que busca historias cotidianas, emocionales y honestas.

Ilustración del manga Otome Tsubaki wa Warawanai de Mitsuba Takanashi

Una protagonista adulta en un manga que habla de emociones reales

La historia gira en torno a Tsubaki Kanno, una mujer de 25 años que trabaja en una tienda de papelería y que se caracteriza por su carácter directo y poco dado a las sonrisas fáciles. Desde el primer capítulo, la serie se aleja de los códigos clásicos del romance juvenil para centrarse en las inseguridades, los silencios y las pequeñas frustraciones de la vida adulta.

Tsubaki no es una heroína idealizada ni busca serlo. Su fortaleza está precisamente en su normalidad, en su manera torpe pero sincera de relacionarse con los demás y en su dificultad para expresar emociones en un entorno que a menudo espera respuestas rápidas y actitudes complacientes. Ese enfoque ha sido una de las grandes virtudes del manga y uno de los motivos por los que su evolución ha sido tan apreciada.

Un arco final planteado con calma

El anuncio de la entrada en el arco final no ha llegado acompañado de una fecha de cierre concreta, y ese matiz es clave. Mitsuba Takanashi ha querido dejar claro que no se trata de un final inminente. La autora ha señalado que el objetivo narrativo aún está lejos, lo que sugiere que la historia seguirá desarrollándose durante un tiempo considerable antes de alcanzar su desenlace definitivo.

Este planteamiento encaja con el tono general de la obra. Otome Tsubaki wa Warawanai nunca ha sido una serie de giros bruscos ni resoluciones aceleradas. Su fuerza reside en el detalle, en la acumulación de pequeños momentos y en la construcción progresiva de sus personajes. Un cierre precipitado habría resultado extraño dentro de esa lógica narrativa.

El contexto personal de la autora y su impacto en la obra

La trayectoria reciente del manga también está marcada por un parón importante. En 2023, la serie entró en pausa debido a que Mitsuba Takanashi tuvo que someterse a una intervención quirúrgica y tratamiento tras ser diagnosticada con cáncer de mama. La autora compartió abiertamente su situación, y la obra se retomó meses después, ya en noviembre de ese mismo año.

Desde su regreso, el manga ha mantenido su tono habitual, pero muchos lectores han señalado una mayor carga emocional en ciertos pasajes, una sensibilidad más acentuada en la forma de abordar el paso del tiempo, la fragilidad y la importancia de las relaciones humanas. Aunque la autora no ha vinculado explícitamente estos elementos a su experiencia personal, es difícil no leer la obra desde ese nuevo contexto.

La trayectoria de Mitsuba Takanashi

Para quienes siguen el trabajo de la autora desde hace años, Otome Tsubaki wa Warawanai representa una evolución natural de su estilo. Antes de esta serie, Takanashi firmó títulos muy populares dentro del manga femenino, como Sumika Sumire, una obra que combinaba romance, melancolía y un ligero toque sobrenatural, y que incluso llegó a contar con una adaptación televisiva de imagen real.

Más atrás en su carrera, la autora también destacó con Crimson Hero, una serie que, aunque más orientada al shōjo deportivo, ya mostraba su interés por protagonistas femeninas complejas y narrativas centradas en el crecimiento personal.

Con Otome Tsubaki wa Warawanai, Takanashi dio un paso más hacia el josei contemporáneo, apostando por una historia más sobria, menos espectacular, pero profundamente humana.

Qué esperar de este tramo final

Aunque no se han revelado detalles concretos sobre el rumbo del arco final, todo apunta a que el desenlace seguirá siendo coherente con la identidad de la serie. No se esperan grandes golpes de efecto ni cambios drásticos, sino una conclusión que ponga en valor el recorrido emocional de Tsubaki y su entorno.

El hecho de que la autora haya insistido en que el final aún queda lejos es una buena noticia para quienes disfrutan del ritmo pausado del manga. Hay espacio para desarrollar conflictos pendientes, profundizar en relaciones ya establecidas y cerrar la historia sin traicionar su esencia.

Otome Tsubaki wa Warawanai entra así en su última gran etapa con la tranquilidad de una obra que sabe exactamente qué quiere contar y cómo hacerlo. Un final que llegará cuando tenga que llegar, sin forzarlo.