Ivrea amplía su catálogo con Fantasmas sin imagen, la nueva serie paranormal de Ruka Konoshima
Ivrea continúa reforzando su línea de manga con una nueva licencia que apunta directamente a los lectores que disfrutan de lo sobrenatural con un enfoque ligero, cercano y cargado de personalidad. La editorial ha confirmado que publicará Fantasmas sin imagen, una nueva serie creada por Ruka Konoshima, cuyo lanzamiento en librerías está previsto para el mes de abril en formato tankoubon. Se trata de una incorporación especialmente interesante dentro del catálogo de Ivrea, tanto por el perfil de la autora como por el tono de la obra, que combina humor, misterio y sensibilidad juvenil.
Lejos de apostar por el terror puro o por el drama oscuro, Fantasmas sin imagen se mueve en un terreno mucho más accesible, donde lo paranormal sirve como motor para desarrollar relaciones humanas, situaciones cotidianas deformadas por lo extraño y una amistad que nace entre dos personajes tan incompatibles como complementarios. Esta mezcla, cada vez más apreciada dentro del manga actual, convierte a la serie en una propuesta muy atractiva para lectores que buscan historias sobrenaturales con corazón.
Una historia de espíritus, cámaras y afinidades inesperadas
El protagonista de Fantasmas sin imagen es Makoto, un chico solitario cuyo mayor deseo es llevar una vida normal. Sin embargo, su extrema sensibilidad espiritual lo condena a todo lo contrario: allí donde va, atrae espíritus y fenómenos sobrenaturales como si fuera un imán. Esta condición, lejos de convertirlo en un héroe, lo aísla y lo empuja a vivir al margen, intentando no llamar la atención y evitando cualquier situación que pueda complicar aún más su día a día.
En el extremo opuesto se encuentra Michiru, una estudiante que forma parte del club de ocultismo del instituto. A diferencia de Makoto, Michiru no es consciente de poseer ninguna habilidad especial, pero sus intentos por fotografiar lo paranormal esconden un poder inesperado: exorciza espíritus sin darse cuenta cada vez que intenta captarlos con su cámara. Esta ironía —una chica que “no cree del todo” haciendo desaparecer fantasmas por accidente— es uno de los grandes motores cómicos de la serie.
Cuando ambos se conocen, sus habilidades opuestas chocan y se equilibran, dando lugar a una amistad tan improbable como natural. A partir de ese punto, Fantasmas sin imagen se articula como una sucesión de aventuras paranormales en las que el humor, la complicidad entre los protagonistas y las situaciones absurdas tienen tanto peso como los propios fantasmas. No se trata de una historia de grandes amenazas, sino de pequeños misterios cotidianos filtrados por lo sobrenatural.
Ruka Konoshima y su consolidación como autora a seguir
Fantasmas sin imagen es el segundo trabajo de Ruka Konoshima, una autora que ha ido ganando visibilidad dentro del manga shōnen contemporáneo gracias a su capacidad para combinar ligereza narrativa con una sensibilidad muy particular hacia sus personajes. La serie se publica desde 2024 en la revista Shonen Sunday, una de las cabeceras más importantes del manga juvenil, y cuenta actualmente con siete volúmenes recopilatorios en Japón.
El reconocimiento que ha recibido la obra no es menor. Fantasmas sin imagen ha logrado llamar la atención de figuras destacadas de la industria, entre ellas Yusuke Murata y el propio Junji Ito, un nombre que, por sí solo, ya otorga un peso específico a cualquier elogio relacionado con el género sobrenatural. Aunque el tono de Konoshima es mucho más amable que el del maestro del terror, ese respaldo habla de una autora con una voz clara y un enfoque creativo reconocible.
El lugar de Fantasmas sin imagen dentro del catálogo de Ivrea
La licencia de Fantasmas sin imagen encaja con precisión dentro de la estrategia editorial de Ivrea, que en los últimos años ha apostado por series shōnen con personalidad propia, capaces de salirse de los moldes más repetidos del género. Frente a historias centradas exclusivamente en la acción o el drama intenso, este título aporta una propuesta más relajada, ideal para lectores que buscan entretenimiento con carisma y una progresión basada en los personajes.
Además, el hecho de que se trate de una serie ya avanzada en Japón —con siete volúmenes publicados— ofrece garantías de continuidad y recorrido, algo especialmente valorado por el lector habitual. Ivrea introduce así una obra con potencial para crecer poco a poco, apoyada en el boca a boca y en el encanto de sus protagonistas, más que en grandes giros argumentales.
Una comedia paranormal con identidad propia
Uno de los grandes atractivos de Fantasmas sin imagen es su capacidad para normalizar lo sobrenatural sin restarle encanto. Los espíritus, exorcismos y fenómenos extraños forman parte del paisaje narrativo, pero nunca eclipsan la evolución de Makoto y Michiru. La serie utiliza lo paranormal como excusa para hablar de soledad, de encontrar a alguien que te comprenda y de cómo las rarezas compartidas pueden convertirse en un vínculo.
Con su llegada prevista para abril, Fantasmas sin imagen se perfila como una de las novedades más simpáticas y accesibles del catálogo de Ivrea para la primavera, una obra ideal tanto para lectores jóvenes como para quienes buscan una lectura ligera, divertida y con un toque sobrenatural bien dosificado.
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