La industria del videojuego despide a una de sus figuras fundacionales. David Rosen, cofundador de Sega Enterprises, ha fallecido a los 95 años, dejando tras de sí una trayectoria que explica buena parte de cómo el videojuego pasó de ser una curiosidad mecánica a un fenómeno cultural global. Su muerte, producida el 25 de diciembre, marca el adiós a un nombre que no siempre estuvo en primer plano mediático, pero cuyo peso histórico resulta incuestionable.
Un pionero en el Japón de posguerraLa historia de Rosen está íntimamente ligada al Japón de los años cincuenta, un país en reconstrucción donde el entretenimiento todavía era un lujo escaso. En 1950 fundó Rosen Enterprises Ltd., una compañía que comenzó importando máquinas recreativas y dispositivos de ocio electromecánicos desde Estados Unidos. Aquella iniciativa no solo cubría una demanda emergente, sino que introducía en Japón una forma de entretenimiento moderna, accesible y basada en la tecnología, un caldo de cultivo perfecto para lo que vendría después.
Durante la segunda mitad de esa década, Rosen entendió que el ocio interactivo tenía un potencial enorme en un país con una cultura urbana en crecimiento. Las máquinas de monedas empezaron a ocupar bares, salas recreativas y espacios públicos, asentando una base que más adelante permitiría la explosión del videojuego como industria.
El nacimiento de Sega Enterprises
El punto de inflexión llegó en 1965, cuando Nihon Goraku Bussan adquirió Rosen Enterprises. Lejos de desaparecer, el legado de Rosen se integró en la nueva estructura: la compañía adoptó el nombre de Sega Enterprises, utilizando “Enterprises” directamente del nombre original de Rosen. David Rosen pasó a liderar la empresa, guiando su transición desde el negocio de las recreativas mecánicas hacia un enfoque cada vez más tecnológico.
Bajo su dirección, Sega comenzó a construir una identidad propia en el sector del entretenimiento electrónico. Aún no se hablaba de consolas domésticas tal y como las conocemos hoy, pero la compañía ya estaba sentando las bases de su ADN creativo y empresarial, combinando influencias occidentales y japonesas de una forma poco habitual para la época.
Expansión internacional y visión empresarial
En 1970, Gulf and Western Industries adquirió Sega como filial al cien por cien. Rosen permaneció como CEO, garantizando continuidad y visión estratégica. Esta etapa fue clave para profesionalizar la estructura de la compañía y prepararla para competir a escala global. Sega no era todavía el gigante reconocido por millones de jugadores, pero ya estaba posicionándose como una fuerza relevante dentro del ocio electrónico.
La década de los ochenta trajo uno de los movimientos más decisivos de su carrera. En 1984, David Rosen y el empresario japonés Hayao Nakayama ejecutaron una compra de gestión que devolvió la independencia a Sega. Nakayama asumió la presidencia, mientras Rosen se puso al frente de Sega of America, una división clave para la expansión internacional de la marca.
La era dorada y el impacto cultural de Sega
Desde su puesto como presidente de Sega of America, Rosen fue testigo directo —y parte activa— del ascenso meteórico de la compañía durante la era de los 16 bits. La llegada de la Sega Genesis, conocida como Mega Drive fuera de Estados Unidos, situó a Sega en el centro de la conversación global sobre videojuegos. La consola no solo compitió de tú a tú con sus rivales, sino que definió una actitud más rebelde, juvenil y agresiva en el mercado.
Aunque muchas de las decisiones creativas y de marketing recayeron en otros ejecutivos y equipos, el papel de Rosen fue fundamental a nivel estructural. Supo mantener un puente entre culturas, entendiendo el mercado occidental sin perder de vista las raíces japonesas de la compañía. Permaneció como presidente del consejo de Sega of America hasta su dimisión en 1996, justo cuando la industria comenzaba a cambiar de forma radical con la llegada del 3D y nuevas generaciones de hardware.
Un legado que va más allá de una marca
Hablar de David Rosen no es solo hablar de Sega. Es hablar de los orígenes del videojuego moderno, de una época en la que no existían manuales ni modelos claros de negocio. Rosen fue un facilitador, un conector entre tecnologías, países y formas de entender el ocio. Sin su visión inicial, es difícil imaginar que Sega hubiera tenido la posición necesaria para convertirse en uno de los nombres más influyentes del sector.
Su fallecimiento a los 95 años cierra un capítulo fundamental de la historia del videojuego. Para varias generaciones de jugadores, Sega es sinónimo de consolas, recreativas y personajes icónicos. Para la industria, David Rosen representa algo aún más profundo: la prueba de que el videojuego, antes de ser un fenómeno global, fue el resultado de decisiones valientes tomadas por pioneros que creyeron en su potencial cuando nadie más lo hacía.