DC ha decidido mirar al espejo deformante más famoso de su mitología… y no apartar la vista. En 2026 llega Bizarro: Year None, una miniserie limitada de cuatro números que reescribe —o más bien desreescribe— el origen del doble más extraño de Superman. El resultado promete ser tan absurdo como emotivo, tan caótico como sorprendentemente humano. Y sí, todo encaja perfectamente con Bizarro.
Un origen “definitivo, indefinitivo” para el anti-Superman
Desde su primera aparición, Bizarro ha funcionado como una parodia con fondo trágico: una copia fallida, un reflejo torcido que revela verdades incómodas sobre el héroe original. Bizarro: Year None se propone abrazar esa contradicción sin intentar domesticarla. No busca aclarar el mito, sino celebrarlo.
La serie llega firmada por Kevin Smith y Eric Carrasco, con arte y portada principal de Nick Pitarra. El equipo creativo define el enfoque como el relato “definitivo, indefinitivo” del origen de Bizarro, una declaración de intenciones que deja claro que aquí no hay líneas rectas ni respuestas simples.
Jimmy Olsen y Perry White, fuera de la redacción
La historia se articula a través de dos figuras clave del entorno de Superman: Jimmy Olsen y Perry White. Ambos abandonan la seguridad del Daily Planet para emprender un viaje al espacio que los conduce a una dimensión tan familiar como perturbadora. Allí encuentran una ciudad que se parece demasiado a Metrópolis… y una sociedad que venera un periódico como si fuera un texto sagrado.
Este detalle no es gratuito. Smith y Carrasco utilizan el periodismo, la información y la mitificación de los símbolos como herramientas narrativas para hablar de identidad, fe y percepción. ¿Qué ocurre cuando el mito se copia sin comprenderse? ¿Qué nace cuando la admiración se convierte en dogma?
En el centro de todo está Bizarro: ¿es un fan malinterpretado de Superman, una anomalía cósmica o algo mucho más cercano a una tragedia personal?
El humor como vehículo emocional
Kevin Smith no es ajeno a los personajes excéntricos ni a los tonos híbridos, y aquí juega con ventaja. El guion alterna chistes deliberadamente torpes —incluida una autoparodia constante del propio Bizarro— con momentos de una honestidad inesperada. La risa funciona como puerta de entrada; el golpe emocional llega después.
Lejos de ridiculizar al personaje, Bizarro: Year None lo toma en serio precisamente al aceptar su ridiculez. La lógica invertida, el lenguaje roto y las decisiones absurdas no son solo gags: son la expresión de alguien que vive en un mundo donde todo funciona al revés y, aun así, intenta encontrar sentido.
Nick Pitarra y una estética inquietante
El apartado visual de Nick Pitarra es clave para que la propuesta funcione. Conocido por su trabajo en The Manhattan Projects, Pitarra aporta un estilo detallado, anguloso y cargado de tensión. Su Bizarro-world no es caricaturesco en exceso; es extraño, denso y ligeramente opresivo.
Ese contraste entre un dibujo serio y una narrativa absurda potencia el tono de la serie. La dimensión espejo no parece un chiste visual, sino un lugar que podría existir… y eso la hace más inquietante. Cada viñeta refuerza la sensación de estar observando una realidad que se ha desviado solo un grado, pero lo suficiente como para resultar profundamente incómoda.
Bizarro dentro del contexto DC
En el panorama actual de DC Comics, Bizarro: Year None encaja como una pieza singular pero necesaria. Mientras otras series buscan redefinir iconos desde la épica o el drama, esta miniserie apuesta por la rareza como forma de verdad. Es un recordatorio de que el universo DC también se construye desde sus márgenes.
Además, recuperar a Bizarro con una mirada fresca permite explorar a Superman desde un ángulo distinto, sin tocar directamente al Hombre de Acero. El reflejo sigue diciendo mucho del original, incluso cuando habla al revés.
Una rareza con vocación de clásico
Bizarro: Year None no pretende gustar a todo el mundo. Y ahí reside parte de su fuerza. Es una obra que abraza lo extraño, lo contradictorio y lo emocionalmente incómodo para contar un origen que no busca fijarse en piedra, sino resonar.
DC apuesta aquí por una miniserie que puede convertirse en referencia para el personaje, no por definirlo de una vez por todas, sino por entender por qué sigue siendo tan fascinante décadas después. En un medio obsesionado con los Year One, esta Year None se siente, irónicamente, más honesta que muchas reconstrucciones “oficiales”.
.webp)
.webp)
.webp)