El cuarto tomo de Los extraños hábitos de Tsumiki Ogami hace lo que suelen hacer los buenos shonen escolares cuando llevan tres volúmenes asentando personajes: llega el festival cultural y todo el mundo se queda sin sitio donde esconderse. Miyu Morishita aprovecha el evento para dejar a la pareja protagonista en segundo plano durante buena parte del tomo y darle espacio a dos compañeras que hasta ahora eran, sobre todo, piezas del reparto. El resultado es el volumen más coral de la serie hasta la fecha y, a nuestro juicio, el que mejor funciona.
Qué pasa en el tomo 4 de Tsumiki Ogami
El volumen arranca con los preparativos del festival en el instituto Keiki. La clase de Tsumiki ha decidido montar un café de cosplay y a ella le toca, como a todo el mundo, ponerse manos a la obra. Yutaka Shinsō y ella se ven cosiendo disfraces a contrarreloj, y Morishita convierte esa tarea tan poco glamurosa en una sucesión de escenas pequeñas y cálidas: dos compañeros enredados con aguja e hilo mientras el reloj corre, ella tirando de entusiasmo y él de nervios, como es habitual en ellos.
Lo que podría haber sido un tomo de relleno festivo se desvía pronto hacia los problemas de los demás. Mirei Hebizono, la chica medusa de la clase, arrastra un miedo que ya intuíamos y que aquí se hace explícito: teme petrificar a alguien sin querer. La autora no lo trata como un gag de poderes. Es una inseguridad con peso, de las que se llevan en silencio mientras todo el instituto grita y corre de un lado a otro con carteles y disfraces.
Hebizono y el espejo: el mejor arco del volumen
El capítulo dedicado a Hebizono y un espejo es el que más nos ha gustado. Morishita construye la escena con pocos elementos, un objeto cotidiano y una chica que tiene motivos de sobra para evitarlo, y consigue que una idea muy sencilla suene a algo importante. No hay discursos ni grandes explicaciones. Hay una salida discreta que respeta el ritmo de Hebizono y deja que sea ella quien dé el paso.
Es, además, un buen ejemplo de cómo la serie usa lo fantástico. Los genjin no son un decorado simpático: sus rasgos condicionan cómo se relacionan con los demás, y lo que en otro manga sería un efecto especial aquí es una fuente de ternura y de torpeza social. Si el primer tomo nos vendía la premisa y los dos siguientes sumaban reparto, este es el primero que demuestra para qué sirve ese reparto.
Mokuri, la seda y una entrevista que duele
La otra gran historia del tomo es la de Tomoe Mokuri, una compañera de rasgos arácnidos con un pasado que le pesa y una relación complicada con la seda, el material con el que se la conoce. Un par de capítulos giran alrededor de ella: uno que la presenta con su hilo y otro en el que alguien le hace una entrevista, un formato que en manos de Morishita empieza como una situación casi cómica y acaba tocando algo mucho más delicado.
Nos parece una decisión valiente meter este material en un tomo que, sobre el papel, trata de un festival. Mokuri tiene un pasado que no se resuelve a base de frases bonitas, y la autora lo sabe: no cierra la herida, deja que el personaje dé un paso y confía en que el lector entienda que ya es mucho. Funciona mejor que cualquiera de las escenas de comedia pura del volumen, y eso que hay varias muy logradas.
Yutaka, Tsumiki y el peso del reparto coral
Esta es la parte donde el tomo se puede hacer cuesta arriba para quien venga solo por la pareja. Yutaka sigue su evolución, fiel a su carácter conciliador, pero los capítulos que le tocan quedan eclipsados por las historias de Hebizono y Mokuri. No es un fallo de la autora, es una elección: el tomo entiende que sus amigas necesitan más atención que el festival, y también más que la propia relación entre los protagonistas.
Esa idea es, de hecho, el cierre del volumen. Tanto Tsumiki como Yutaka acaban concluyendo que quienes les rodean importan más que el evento que tanto les ha ocupado. Es una conclusión sencilla, pero llega después de haberla ganado a base de escenas concretas, y por eso no suena a moraleja pegada. Mención aparte para el capítulo en el que Tsumiki canta, un respiro más ligero que recuerda por qué ella es el motor emocional de la serie.
El dibujo de Morishita en el festival
El trazo de Morishita sigue siendo limpio y expresivo. Donde más luce en este tomo es en la gestión del ambiente: el instituto se llena de gente, de carteles y de disfraces, y aun así las páginas respiran. Las expresiones de Hebizono y Mokuri están cuidadas al milímetro, y es ahí, en los primeros planos de las dudas, donde el dibujo hace el trabajo que las palabras no harían.
Como siempre en la serie, el humor visual se apoya en gestos exagerados que alivian las escenas densas. El equilibrio entre ambos registros es lo más difícil de lograr en una comedia escolar con momentos serios, y el tomo lo resuelve mejor que los anteriores.
La edición de Ivrea: formato, traducción y precio
La editorial Ivrea mantiene el formato de los tomos anteriores: tankōbon de 115 x 170 mm en rústica con sobrecubierta, sentido de lectura oriental y 200 páginas en blanco y negro. El precio es de 9,00 euros, el mismo de toda la colección, lo cual sigue siendo una cifra razonable para el formato. La traducción de Alina Pachano cumple bien con el tono cercano de los diálogos y con las notas de traducción puntuales que acompañan a la serie desde el primer tomo.
Lo que echamos en falta, igual que en los volúmenes previos, son páginas a color o algún extra más generoso. Es una edición correcta y bien cuidada, pero sin sorpresas. El tomo sale a la venta el 1 de octubre de 2026 y continúa sin cambios la serie en España. Para ponerte al día con la editorial, tienes más novedades en nuestra sección de manga, y toda la colección se puede consultar en la web de Ivrea.
Veredicto: un tomo que da un paso adelante
Este cuarto volumen es el primero que nos hace pensar que Los extraños hábitos de Tsumiki Ogami puede ser algo más que una comedia escolar agradable. Hebizono y Mokuri tienen historias con verdadero peso, el festival da un marco animado sin comerse a los personajes y el cierre funciona porque no fuerza el mensaje. Si te quedaste en el segundo tomo pensando que la serie era simpática pero ligera, este es el que te hace cambiar de opinión.
Su principal pega es que Yutaka y Tsumiki pasan a un plano más discreto y la tensión romántica se queda quieta durante varios capítulos. Quien busque avances en ese frente tendrá que esperar. Para todos los demás, es una lectura rápida, cálida y mejor construida de lo que su premisa sugiere.
Título: Los extraños hábitos de Tsumiki Ogami #4
Autor: Miyu Morishita
Editorial: Ivrea
Editorial japonesa o revista de origen: Shogakukan (Weekly Shōnen Sunday)
Traducción: Alina Pachano
Formato: Rústica con sobrecubierta, 115 x 170 mm
Sentido de lectura: Oriental (de derecha a izquierda)
Páginas: 200
Precio: 9,00 €
Fecha de publicación: 1 de octubre de 2026
ISBN: 979-13-88487-33-0







