El Mercenario vuelve a las librerías españolas con su segundo tomo integral, y esta vez el guerrero sin nombre de Vicente Segrelles se mete de lleno en pólvora, armas radiactivas y un fin del mundo con fecha marcada. Si el primer integral abría el mito, este segundo lo empuja hacia terrenos que ni el propio lector de los ochenta se esperaba: ciencia ficción envuelta en fantasía heroica, sin perder ni una pincelada de óleo por el camino.
Qué contiene este segundo integral
El tomo reúne cinco aventuras completas: La fortaleza, La bola negra, El viaje, Año 1000 y Los ascendientes perdidos. Son los álbumes que en su día marcaron el punto en el que la serie dejó de ser solo espada y brujería en el País de las Nubes Permanentes para asomarse, con total naturalidad, a la ciencia ficción. El volumen mantiene el formato cartoné a todo color de 24 x 32 cm, y suma más de ochenta páginas de material extra: textos del propio Segrelles e ilustraciones inéditas sobre mitos del Himalaya como el Yeti o el Monasterio de la Sabiduría Universal, que funcionan casi como un cuaderno de bitácora del propio autor sobre su mundo.
Leído de un tirón, el bloque de cinco álbumes tiene una lógica interna clara: primero se cierra el conflicto que venía arrastrándose desde el primer integral, luego la serie se abre a un misterio nuevo que cambia las reglas del juego, y termina con un viaje hacia el pasado de uno de sus personajes más queridos. No es una colección de historias sueltas metidas en el mismo lomo: es un arco con principio, nudo y desenlace.
La fortaleza y la bola negra: la pólvora como arma de poder
Claust, el villano recurrente de la serie, abre este tomo con la fórmula de la pólvora en su poder y una fortaleza inexpugnable donde acumula polvo negro a espuertas. La amenaza es tan directa que los monjes de la Orden del Cráter tienen que mover ficha con un plan tan ambicioso como frágil, de esos donde cualquier fallo puede salirles muy caro. El Mercenario acaba tirando la fortaleza de Claust, pero el villano no desaparece: vuelve en La bola negra con algo mucho peor que un almacén de explosivos. Esa "bola negra" es una esfera radiactiva capaz de emitir un rayo destructor, montada por Claust sobre una embarcación diseñada para el caso. El Mercenario y Nan-Tay se la roban y la hacen estallar lejos de cualquier población, en una secuencia que ya no tiene nada de fantasía medieval y sí mucho de ciencia ficción de manual. Es el álbum donde la serie da el salto que se le recuerda hoy: coger un mundo de dragones y amazonas y meterle física nuclear sin que chirríe.
El viaje y Año 1000: cuando el mapa se acaba
En El viaje, el Mercenario se pierde cruzando el océano Índico sobre su dragón volador y da con una isla que no figura en ningún mapa de los monjes, algo raro tratándose de una orden con métodos de navegación tan precisos. Lo que encuentra allí parece un paraíso, hasta que se revela como una trampa envenenada, y lo que viene después empuja al lector hacia un terreno entre lo onírico y lo especulativo que hasta entonces la serie solo había insinuado. Año 1000 sube la apuesta todavía más: el Gran Lama anuncia que con la llegada de ese año se acerca el fin del mundo, porque la Tierra comparte espacio orbital con otro planeta, al que más adelante se conocerá como Geos, y esta vez la colisión es inminente. El Mercenario acaba transportado a Geos, un mundo de tecnología avanzada y casi deshabitado, donde con la ayuda de la superviviente Nan-Ky consigue evitar la catástrofe. Es el álbum bisagra de todo el integral: aquí la mitología del Himalaya y la ciencia ficción dejan de ser dos capas superpuestas y se convierten en la misma historia.
Los ascendientes perdidos: el origen de Nan-Tay
El tomo cierra con un giro hacia lo personal. El Mercenario y Nan-Tay emprenden la búsqueda del origen de ella, un viaje que arranca en la España de la Reconquista y termina en una ciudad tolteca de Latinoamérica, tras la pista de los descendientes de una civilización llegada desde Geos que se asentó en la Tierra y desarrolló una cultura avanzada mantenida en aislamiento durante siglos. La conexión con Atlantis que se sugiere aquí conecta directamente con lo planteado en Año 1000, y da la sensación de que Segrelles llevaba estas piezas encajadas desde antes de dibujar la primera viñeta del álbum anterior. Es también el tomo donde Nan-Tay deja de ser la compañera de aventuras para ganar peso propio como personaje con pasado e identidad, algo que el integral anterior apenas había esbozado.
El arte de Segrelles en este tomo
Segrelles sigue pintando cada viñeta al óleo, y en estos cinco álbumes ese método se nota especialmente en las escenas de mayor escala: el interior de la fortaleza de Claust, el estallido de la bola negra, los paisajes de Geos. Son secuencias que exigen luz artificial, metal, explosiones y superficies imposibles de resolver con la paleta habitual de bosques y montañas del País de las Nubes, y el autor las saca adelante sin perder la textura pictórica que hizo célebre a la serie. El contraste entre la Orden del Cráter, con su arquitectura de piedra y sus túnicas, y la tecnología casi aséptica de Geos es de lo mejor que ofrece este integral a nivel visual. Dicho esto, el ritmo narrativo de estos cinco álbumes es más irregular que el del primer tomo: El viaje se recrea en el misterio de la isla más de lo que el argumento necesita, y algunos pasajes de Los ascendientes perdidos avanzan a base de explicación más que de acción. No resta interés al conjunto, pero sí se nota el peso de una serie que en estos años está buscando hacia dónde tirar.
La edición española de Norma Editorial
Norma Editorial mantiene para este segundo integral la misma plantilla que en el primero: cartoné, gran formato, color en todas las páginas y ese bloque de extras que convierte al tomo casi en una monografía sobre el proceso creativo de Segrelles. El precio se mantiene en 39,50 euros para 336 páginas, una cifra coherente con lo que ya pagó quien se hizo con el primer volumen. La continuidad entre ambos tomos es total: el lector que venga del primer integral de El Mercenario entra aquí sin ningún tipo de fricción, porque Claust y su amenaza con la pólvora arrancan justo donde el volumen anterior los había dejado en suspenso. Para quien todavía no conozca la serie, este no es el punto de entrada ideal: sin el contexto del primer tomo, el peso de Claust como amenaza y la relación entre el Mercenario y Nan-Tay pierden buena parte de su fuerza. Pero para quien ya esté dentro, este segundo integral es el tramo en el que El Mercenario deja de ser solo una rareza pictórica del cómic español y se revela como una de las sagas de fantasía heroica más ambiciosas que ha dado el medio en nuestro país.
Título: El Mercenario. Integral 2
Guion: Vicente Segrelles
Dibujo: Vicente Segrelles
Color: Vicente Segrelles
Editorial: Norma Editorial
Álbum: 5 a 9 (La fortaleza, La bola negra, El viaje, Año 1000 y Los ascendientes perdidos)
Formato: Cartoné, 24 x 32 cm
Páginas: 336
Precio: 39,50 €
Fecha de publicación: 18 de septiembre de 2026
ISBN: 978-84-679-8562-7


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