Pocos arcos de la JLA de finales de los noventa han envejecido tan bien como Torre de Babel, y Panini lo demuestra recuperándolo dentro de su línea DC Must-Have con más material del que llevaba ninguna edición española anterior. Mark Waid firma aquí uno de los golpes más certeros que ha recibido Batman en su propia colección de aliados: la traición no viene de un villano externo, sino de sus propios planes de contingencia, robados y usados en su contra por Ra's al Ghul. Howard Porter dibuja la caída de toda la Liga en apenas cuatro números, y el resultado sigue siendo, veinticinco años después, una de las mejores puertas de entrada para entender por qué Batman inspira tanta desconfianza dentro de su propio equipo.
Qué pasa en este tomo
Mark Waid y Howard Porter llevan al límite algo que Grant Morrison había dejado sembrado desde el arranque de la serie: Batman guarda en su ordenador un archivo con el plan exacto para neutralizar a cada miembro de la Liga si alguno se descontrola. Talia al Ghul entra en la Batcueva, copia ese archivo y se lo entrega a su padre, Ra's al Ghul, que lo usa para golpear a todo el equipo el mismo día, a la misma hora, sin darles opción a reagruparse.
Cada ataque es un puñetazo directo a la vulnerabilidad concreta de cada héroe, y ahí está el motivo de que este tomo siga citándose veinticinco años después: J'onn J'onzz recibe nanites que convierten su piel en magnesio, así que arde en cuanto respira aire. A Aquaman le inoculan una variante del gas del miedo que le da hidrofobia, una sentencia de muerte para alguien que necesita el agua para sobrevivir más de unas horas. A Plastic Man lo congelan con nitrógeno líquido y lo hacen añicos a martillazos. A Kyle Rayner lo dejan ciego programando su propio anillo mientras duerme. A la Mujer Maravilla la atrapan en un combate virtual diseñado para pararle el corazón. A Flash le disparan una bala que le provoca convulsiones a velocidad de la luz. Y Superman, expuesto a kryptonita roja, se vuelve transparente y sufre una sobrecarga de poder que lo deja fuera de combate.
Con el equipo diezmado, Batman es el único que sigue en pie, ocupado buscando los cadáveres robados de sus padres, otro señuelo de Ra's para tenerlo distraído mientras monta la segunda fase del plan: una torre que emite un pulso capaz de desbaratar el centro del lenguaje en cualquier cerebro humano, primero el escrito y después el hablado, con hospitales y gobiernos enteros convertidos en ruido. La superposición de ambos golpes —a la Liga y a la humanidad entera— es lo que hace que el tomo no decaiga entre la página veinte y la última: cuando el equipo por fin se recompone, todavía queda una guerra nuclear por evitar, y son Flash, Green Lantern, Plastic Man y la Mujer Maravilla quienes llegan a tiempo gracias a que la propia Talia, asqueada de cómo su padre ha usado sus recuerdos de la Batcueva, les filtra la ubicación de las bombas.
El cierre es la parte que de verdad deja marca: la Liga somete a votación la continuidad de Batman en el equipo. Wonder Woman, Plastic Man y Aquaman votan expulsarlo; Flash, Green Lantern y J'onn votan que se quede; Superman rompe el empate y lo saca del equipo. Batman, que ya sabía cómo iba a salir la votación antes de que se la comunicaran, se marcha sin esperar el resultado oficial. Ni siquiera eso sorprende a Superman.
El resto del volumen: los números de relleno de Waid
El Torre de Babel de cuatro números no ocupa todo el tomo, y esa es la sorpresa de esta edición frente a las anteriores: junto al arco central entran los números de relevo que Mark Waid escribió mientras Morrison tomaba aire entre arcos. El díptico protagonizado por Adam Strange manda a media Liga a Rann vía Rayo Zeta, donde Strange los esclaviza para reconstruir el planeta bajo amenaza de los En'Taran, hasta que Steel rompe las cadenas y se descubre que todo era una encerrona para convertir Rann en un proyector de rayo zeta gigante. Más adelante, con Ciudad Gótica bajo el edicto de No Man's Land, la organización Locus libera esporas de genanita que convierten a la población en drones robóticos, con Orion y Flash infectados y Cazador Marciano temiendo que la conspiración llegue hasta el Congreso. El tomo cierra con un falso Bruce Wayne al que la Liga tiene que dar caza, otro anticipo del tono paranoico que va a definir Torre de Babel pocos números después.
La ficha técnica de JLA Secret Files núm. 3 aporta el tramo que faltaba: cómo y por qué existen esos planes de contingencia en primer lugar, con Batman diseñándolos uno a uno antes de que nadie los robe. Leído en orden, el tomo funciona casi como una crónica del deterioro de la confianza dentro del equipo, no solo como la antología de un arco puntual.
El arte de esta edición
Howard Porter dibuja el arco central con ese estilo anguloso y musculado que definió la JLA de finales de los noventa: los primeros planos de los héroes cayendo uno a uno tienen la fisicidad de una paliza real, no de un combate coreografiado. El color de la época marca la diferencia frente a reediciones más recientes de otros arcos: paletas planas, sombras duras, poco degradado, que en la escena de Plastic Man hecho añicos a martillazos funciona casi como fotografía de la brutalidad del momento. En los números de relleno cambia el pincel —Arnie Jorgensen en el díptico de Adam Strange, Mark Pajarillo en los números de No Man's Land— y se nota el salto de un dibujante a otro de forma más brusca que en una miniserie con un solo artista fijo, algo esperable en un tomo pensado para recopilar números sueltos y no un arco cerrado desde el guion.
Cómo llega a España
Panini recupera este clásico dentro de su línea DC Must-Have, con tapa dura, papel couché y una traducción revisada respecto a ediciones españolas anteriores de ECC y Planeta. El volumen reúne 288 páginas en color por 25 euros, con formato 17x26 cm, y llega a las librerías especializadas con el filo de la portada de Porter reproducido a toda plancha. Para quien ya tenga la edición de ECC de 2018 el contenido cambia poco en el arco principal, pero la incorporación de los números de relevo de Waid hace que esta versión funcione mejor como retrato completo del año que llevó a Batman a salir del equipo, algo que quienes hayan seguido su trayectoria posterior en Liga de la Justicia: El libro del destino reconocerán como una de las semillas de esa desconfianza que arrastra el personaje durante años.
Torre de Babel no envejece como un tebeo de superhéroes cualquiera: envejece como una discusión sobre hasta dónde llega la paranoia razonable de alguien que se sabe el más débil físicamente del grupo. Ese es el motivo real por el que sigue recomendándose antes que la mayoría de arcos de la JLA de la época, y por el que esta edición, con el material adicional bien elegido, es la más completa que ha llegado a España hasta ahora.
Título: DC Must-Have. JLA: Torre de Babel
Guion: Mark Waid, Devin Grayson, Dan Curtis Johnson
Dibujo: Howard Porter, Arnie Jorgensen, Mark Pajarillo, Steve Scott, Pablo Raimondi
Editorial: Panini Comics
Contiene: JLA núms. 18-21, 32-33 y 43-46 USA, y material de JLA Secret Files núm. 3 USA
Formato: Cartoné, 17x26 cm
Páginas: 288
Precio: 25,00 €
Fecha de publicación: 9 de julio de 2026
ISBN: 9791370137939
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