One Punch-Man lleva varios tomos alejado de Saitama como centro absoluto de la acción, y el 36 es la prueba más clara de hasta qué punto ONE y Yusuke Murata han apostado por convertir a los personajes secundarios en protagonistas reales del arco de la Asociación de Héroes. Aquí el peso recae en dos hermanas, Tatsumaki y Fubuki, y el resultado es uno de los tomos más tensos emocionalmente de toda la serie hasta la fecha.
Qué pasa exactamente en este tomo
El volumen arranca en el subsuelo del edificio de apartamentos anexo a la sede central de la Asociación de Héroes, donde Tatsumaki —la Terremoto de Tornado, la superviviente clase S número 2— sigue enfrentándose a los miembros de Tsukuyomi, la organización de psíquicos infiltrados que lleva varios tomos operando en la sombra. El tramo inicial cierra ese combate subterráneo con Tatsumaki imponiéndose, pero la victoria táctica se convierte de inmediato en detonante emocional: nada más terminar, se encara con su hermana pequeña, Fubuki, y le exige que corte cualquier vínculo con los subordinados de su grupo, los Hombres de Fubuki, a los que Tatsumaki considera un lastre y un peligro dada la infiltración de Tsukuyomi.
Fubuki, que durante toda la serie ha construido su identidad heroica precisamente alrededor de esos subordinados —siendo la única entre las clase S superiores que no depende únicamente de su propia fuerza bruta—, se niega. La discusión familiar escala hasta un punto sin retorno, y es entonces cuando Saitama reaparece en escena para intentar frenar el enfrentamiento entre las dos hermanas. Lejos de calmar los ánimos, su torpeza social de siempre hace justo lo contrario: la tensión entre Tatsumaki y Fubuki deriva en un enfrentamiento directo entre Tatsumaki y el propio Saitama, con el tomo cerrando en pleno estallido de ese choque de poderes desmedidos dentro de un edificio no precisamente preparado para aguantarlo.
Tatsumaki, la villana que nunca lo fue del todo
Lo interesante de este tomo es cómo ONE construye a Tatsumaki no como una antagonista, sino como una hermana mayor aterrorizada por perder a la única familia que le queda, incapaz de expresar esa preocupación de otra forma que no sea con amenazas y control. La escena en la que exige a Fubuki que rompa con sus subordinados no funciona como villanía gratuita: encaja con todo lo que se ha ido sembrando sobre el pasado de ambas hermanas desde el arco de los Monstruos de Nivel Dios, y da al fin espacio para que Fubuki, un personaje que solía quedarse en un segundo plano cómico, tenga una escena de peso dramático real.
Saitama, el elemento que todo lo desestabiliza
La irrupción de Saitama en la disputa es puro One Punch-Man: llega para mediar, no entiende nada del trasfondo emocional que tiene delante, y termina generando el conflicto más grande del tomo casi sin proponérselo. El enfrentamiento entre Saitama y Tatsumaki, que el volumen deja a medias con el enganche puesto para el siguiente tomo, es de lo más esperado por el lectorado desde hace tiempo: es la primera vez que la psíquica más poderosa de la Asociación se mide en serio contra el protagonista, y Murata se recrea en la diferencia de escala entre el poder telequinético de Tatsumaki, capaz de arrancar edificios enteros del suelo, y la fuerza física bruta de Saitama, que no necesita ni levantar el puño para desviar buena parte de sus ataques.
El dibujo de Murata en su salsa
A nivel gráfico, este es de los tomos donde más se nota por qué Yusuke Murata sigue siendo uno de los referentes del sector en cuanto a puesta en escena de la acción. El combate subterráneo del arranque juega con estructuras destruidas y escombros en movimiento con un nivel de detalle que en algunas páginas parece más ilustración que viñeta de manga semanal, y el diseño de los miembros de Tsukuyomi, con sus habilidades psíquicas visualizadas como distorsiones del espacio, mantiene el nivel que la serie lleva marcando desde el arco de los Monstruos. El estallido final entre Tatsumaki y Saitama, aunque apenas ocupa las últimas páginas del tomo, ya deja claro el tipo de destrucción a gran escala que cabe esperar en el siguiente volumen.
Una serie que sigue sin encontrar el freno
El equipo de Akiba llevamos tiempo comentando que One Punch-Man funciona mejor cuando se aleja de Saitama como motor único y deja que el resto del elenco cargue con el peso dramático, y este tomo 36 es de los mejores ejemplos recientes de esa fórmula. La pega, si hay que ponerle una, es que el ritmo de publicación en España —y en Japón— hace que un cliffhanger de esta magnitud se quede colgando durante meses, algo que ya es marca de la casa en esta serie pero que en este tomo concreto se siente especialmente cruel dado cómo cierra la última página.
La edición de Ivrea en España
Ivrea publicó One Punch-Man vol. 36 el 13 de agosto de 2026, manteniendo el formato habitual de la colección: rústica con sobrecubierta, 200 páginas en blanco y negro con sentido de lectura oriental, a un precio de 9 €. La traducción sigue firmada por el equipo habitual de la editorial para la serie, sin cambios de tono respecto a tomos anteriores, y el tomo no incluye extras más allá del propio manga. Quien quiera repasar cómo llegó Fubuki hasta este punto de la trama puede echar un vistazo a nuestra cobertura de los lanzamientos de Ivrea de este verano, y para quien prefiera acercarse a la ficha completa de la colección en Japón, la página oficial de Shueisha recoge el resto de datos de la edición original.
Con este tomo, One Punch-Man demuestra que después de treinta y seis volúmenes todavía le quedan piezas del tablero por mover, y que la relación entre las hermanas Tatsumaki y Fubuki puede dar tanto juego dramático como cualquier combate de Saitama contra un monstruo de nivel Dios.
Continuidad con el resto del arco de Tsukuyomi
Para seguir el hilo de este tomo conviene tener fresco el tomo anterior, donde Tsukuyomi empezó a infiltrarse en la propia sede de la Asociación de Héroes aprovechando el caos organizativo tras el ataque de los monstruos de nivel Dios. Aquí se cierra esa infiltración concreta, pero el tomo deja claro que la organización psíquica sigue operando en otros frentes, algo que probablemente se retome en el próximo volumen. Lo que cambia respecto a tomos anteriores es el enfoque: en vez de resolver la amenaza externa con una pelea más, ONE usa el desenlace del combate contra Tsukuyomi como excusa para detonar un conflicto que llevaba gestándose en silencio desde hace bastantes tomos, la relación rota entre Tatsumaki y Fubuki. Es una decisión de guion que premia a quien lleva siguiendo la serie desde el principio y que, a la vez, funciona igual de bien para quien solo busca ver a dos clase S destrozándose a base de telequinesis.
La traducción española mantiene el registro coloquial y las coletillas propias de cada personaje sin forzar la broma, algo especialmente delicado en las intervenciones de Tatsumaki, cuyo tono desdeñoso hacia todo el mundo que no sea su hermana es buena parte del interés del tomo. Ese cuidado en el doblaje escrito, por llamarlo de alguna forma, es lo que hace que la explosión final de rabia contra Saitama se sienta ganada y no forzada.
Título: One Punch-Man 36
Autor: ONE (guion), Yusuke Murata (dibujo)
Editorial: Ivrea
Editorial japonesa de origen: Shueisha (Weekly Young Jump)
Formato: Rústica con sobrecubierta
Sentido de lectura: Oriental
Páginas: 200
Precio: 9 €
Fecha de publicación: 13 de agosto de 2026
ISBN: 979-13-88450-34-1


.webp)
.jpeg)
.webp)
.webp)
.webp)