Mis 100 novias que me quieren mogollón, mogollón cumple catorce tomos sin que la premisa se le haya agotado, algo que a estas alturas dice más de la construcción de personajes de Rikito Nakamura y Yukiko Nozawa que de la gracia del pumanga, reviewnto de partida. Este volumen suma una nueva pretendiente a la colección y demuestra, de paso, que la serie sabe combinar el gag más tonto con una escena de peso emocional en el mismo capítulo.
Quién entra en escena: la novia número 22
El gran acontecimiento de este tomo es la incorporación oficial de Haio Rin, la vigésimo segunda de las cien almas gemelas que el dios del amor prometió a Rentaro Aijo. Rin llega presentada como una experta en detectar y sortear la violencia con una precisión casi sobrenatural —una especie de "genio de la violencia", en la descripción que usa el propio tomo—, un rasgo que hasta ahora no tenía precedente entre las pretendientes ya presentadas y que abre una vía cómica distinta dentro del elenco: mientras la mayoría de las cien chicas destacan por su devoción hacia Rentaro, Rin destaca por su instinto de supervivencia, algo que genera una dinámica de pareja bastante distinta a la que la serie venía explotando.
El tomo dedica también páginas finales y contenido a color a perfilar el trasfondo de Rin fuera de la trama principal, un espacio que la serie suele reservar para las incorporaciones que el equipo editorial japonés considera especialmente relevantes de cara al resto de la temporada de tomos.
El episodio de las enfermeras zombis
El cuerpo central del volumen gira en torno a dos episodios muy diferenciados entre sí. El primero, conocido entre el fandom japonés como el capítulo del "pilla-pilla de enfermeras zombis biológicas", enfrenta a Rentaro y a un grupo de sus novias a una actividad escolar disfrazada de simulacro de emergencia sanitaria que degenera, como es marca de la casa en esta serie, en un caos coral con persecuciones, malentendidos y la energía de comedia física que ha definido a la obra desde el primer tomo. Es el tipo de episodio que funciona mejor cuanto más disparatada es su premisa, y aquí Nakamura y Nozawa no se cortan.
El examen de la profesora Nadie
El segundo bloque relevante del tomo es el capítulo del examen de idioma de la profesora Nadie, construido alrededor de un juego de palabras que se resiste a resolverse ("solete, no puedo con esto" es la reacción que repiten varias reseñas de lectoras japonesas al describir la secuencia): la lectura en voz alta de un texto de la propia Nadie durante la clase de lengua se convierte en el chiste recurrente del episodio, con Rentaro y sus novias tratando de descifrar el sentido de una prosa que roza lo absurdo. Es un capítulo que se apoya mucho en el humor verbal, lo que convierte a la traducción española en una pieza especialmente delicada de este tomo concreto: la edición de Ivrea resuelve el juego de palabras con soltura, sin necesidad de recurrir a notas al pie que rompan el ritmo de lectura.
Por qué esta fórmula sigue funcionando
Lo que distingue a Mis 100 novias de otros harem cómicos es que ninguna de las pretendientes queda relegada a comparsa: cada capítulo dedicado a una chica nueva, como el de Rin en este tomo, se construye para que funcione tanto en solitario como dentro del conjunto, sin que la incorporación de un personaje reste protagonismo a los ya establecidos. En el equipo de Akiba coincidimos en que ese es el gran mérito de la serie, más que la premisa en sí: un harem que no necesita generar drama de celos artificial porque el propio Rentaro trata a las cien con el mismo nivel de entrega absoluta, algo que en teoría debería resultar agotador de leer y que en la práctica funciona como comedia calurosa, sin cinismo.
Dicho esto, este tomo 14 concreto es de tono más ligero que otros de la colección: no hay ningún capítulo que ponga en juego la premisa central de la serie —recordemos, cualquier chica que no llegue a establecer una relación real con Rentaro muere—, algo que en tomos anteriores ha dado los momentos más memorables de la obra. Aquí el peso recae por completo en el humor de situación, lo cual está bien pero deja con ganas de que el siguiente volumen recupere algo de esa tensión de fondo.
El apartado gráfico
El dibujo de Yukiko Nozawa mantiene el estilo limpio y expresivo que caracteriza a toda la colección, con especial cuidado en las páginas a color incluidas en este tomo, donde el diseño de Rin se luce con un esquema cromático distinto al del resto del reparto para remarcar su papel de recién llegada. Las secuencias de comedia física del episodio de las enfermeras zombis son de lo mejor dibujado del volumen, con un uso del ritmo de viñeta que recuerda a comedia de gags clásica más que a shonen romántico convencional.
La edición de Ivrea
Ivrea publicó Mis 100 novias que me quieren mogollón, mogollón vol. 14 el 30 de julio de 2026, manteniendo el formato B6 habitual de la colección e incluyendo, como es costumbre en cada tomo, páginas a color en su tramo inicial. La traducción sigue firmada por el equipo que ha llevado la serie desde el primer volumen, con el mismo cuidado en mantener los juegos de palabras del original que ya comentábamos antes. Quien quiera ponerse al día con el resto de novedades de Ivrea de este verano puede consultar nuestra cobertura de sus últimos lanzamientos, y quien prefiera acercarse a la ficha original en japonés puede revisar la página de la edición electrónica japonesa, donde se detalla el contenido completo de este volumen.
Con la llegada de Rin, la colección de pretendientes de Rentaro sigue creciendo sin perder frescura, y este tomo 14 es una buena muestra de por qué la serie sigue siendo una de las comedias románticas más sólidas del catálogo actual de Ivrea en España.
Continuidad con el resto de la colección
Para quien llega nuevo a la serie con este tomo, conviene recordar que Mis 100 novias arranca con Rentaro Aijo acumulando cien calabazas seguidas al final de la secundaria y rezando, roto de dolor, en un templo dedicado a la buena fortuna en el amor. El dios del lugar le concede el deseo de conocer a cien almas gemelas durante el bachillerato, con la letra pequeña de que cualquiera de ellas que no llegue a formar una relación real con él morirá. Esa premisa, que en los primeros tomos se sentía como una broma extrema, ha ido ganando peso dramático con cada nueva incorporación, y a estas alturas de la colección el lectorado ya sabe que cualquier capítulo dedicado a una chica nueva puede ir en cualquier dirección, desde la comedia pura hasta el melodrama de manual. Este tomo 14 se decanta claramente por la primera opción, lo que lo convierte en una lectura ideal para quien busque desconectar sin renunciar al cariño que la serie profesa a todo su reparto.
Sirve además como recordatorio de que la fórmula de Nakamura y Nozawa, pese a sonar sobre el papel a excusa para el fanservice fácil, sigue apoyándose sobre todo en la caracterización: Rin no es una nueva cara intercambiable, sino un personaje con una lógica interna propia —el instinto de detectar peligro antes que nadie— que condiciona cómo interactúa con Rentaro desde su primera escena. Es ese cuidado, capítulo tras capítulo, el que explica que una serie con cien heroínas anunciadas en el título no se haya convertido todavía en un caos ilegible.
Título: Mis 100 novias que me quieren mogollón, mogollón 14
Autor: Rikito Nakamura (guion), Yukiko Nozawa (dibujo)
Editorial: Ivrea
Editorial japonesa de origen: Shueisha (Weekly Young Jump)
Formato: B6, incluye páginas a color
Sentido de lectura: Oriental
Fecha de publicación: 30 de julio de 2026

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