Con La Imposible Patrulla-X 13, Panini Comics cierra dentro de la colección Marvel Gold uno de los tramos más comentados de toda la etapa noventera de los mutantes: el momento en que Chris Claremont abandona la cabecera después de dieciséis años y el testigo pasa a manos de Jim Lee y Whilce Portacio, con el añadido de un regreso que en su momento hizo mucho ruido, el de John Byrne. El tomo, subtitulado Shattershot, recoge un material muy concreto y bastante denso: The Uncanny X-Men 281 a 288 y el Annual 16, los números 4 a 9 de X-Men vol. 2 junto a su Annual 1, Ghost Rider 26 y 27, y material puntual de X-Factor Annual 7 y X-Force Annual 1. Es, en resumen, el arranque de la era de los dos equipos, azul y oro, y el tomo donde debuta uno de los personajes que más va a marcar la década.
Qué pasa en este tomo: la llegada de Bishop
El tomo abre con The Uncanny X-Men 281, todavía en plena persecución de Trevor Fitzroy, un fugitivo del futuro empeñado en robar energía mutante para viajar en el tiempo. Es en el 282 donde ocurre el hecho que da sentido a todo el arranque: durante el enfrentamiento contra los centinelas de Fitzroy se abre un portal temporal y por él aparece, en la última página, Bishop, junto a otros agentes de los Xavier's Security Enforcers (XSE), la policía mutante de un futuro distópico. En el 283, Bishop, Malcolm y Randall se suman a los X-Men para enfrentarse a Fitzroy, a los Upstarts y a Shinobi Shaw, todos fugitivos de la misma realidad devastada de la que procede Bishop. La lectura de estos números deja claro por qué Bishop se acabó quedando: es un mutante que ha idolatrado a la Patrulla-X toda su vida y que, de golpe, se encuentra compartiendo pasillo con sus héroes.
El equipo azul: Rojo Omega y el pasado de Lobezno
El otro gran bloque narrativo del tomo corresponde a los primeros números de la cabecera X-Men vol. 2, la que dibuja Jim Lee desde el número 1. En el 4 se despierta a Rojo Omega (Arkady Gregorivich Rossovich), un supersoldado soviético reactivado por Matsu'o Tsurayaba y la Mano, con vínculos directos con el pasado de Lobezno en el programa Arma X. Rogue y Gambit son los primeros objetivos, la Mano y Rojo Omega los capturan, y Lobezno, Bestia y Jubileo caen noqueados por sus esporas mortales. La serie sigue tensando la cuerda hasta el número 6, donde Scott Lobdell releva a Byrne al guion y se explica el origen de Rojo Omega como el primer intento soviético de crear su propio supersoldado, con el carbonadio como material paralelo al adamantio, más maleable y menos resistente. Sabretooth entra en la ecuación para ayudar a recapturar a Lobezno, y Matsu'o le da a Rojo Omega barra libre para acabar con los X-Men cautivos que quiera. Es un arco de ritmo alto, muy centrado en el pasado de Lobezno, y que funciona como presentación de fuerza para la nueva cabecera azul.
El equipo oro: el Club Fuego Infernal y Shattershot
Mientras el equipo azul se pega con Rojo Omega, el equipo oro negocia una paz incómoda con el Club Fuego Infernal, con los centinelas presentándose sin invitación a estropear la fiesta diplomática. El tomo suma además el material de X-Factor Annual 7 y X-Force Annual 1, que Panini incluye porque forman parte de la primera gran saga que junta a los dos equipos de la Patrulla-X con Factor-X y X-Force, la que da título al volumen: ¡Shattershot!. A eso se añaden dos números de Ghost Rider con el Motorista Fantasma echando una mano ardiente ante el regreso de El Nido. Es un tomo con mucho material de crossover, lo cual tiene su lógica editorial dentro de la colección pero también hace que el lector note el salto de tono entre capítulos: de la intriga de Bishop se pasa al slugfest de Rojo Omega y de ahí a una saga coral con personajes de otras cabeceras.
El arte de este tomo
Si hay un motivo por el que estos números siguen citándose treinta años después, es el dibujo. Jim Lee en X-Men vol. 2 está en el punto álgido de su etapa mutante: composiciones muy vistosas, anatomías exageradas a propósito y un sentido del dinamismo que definió la imagen de la Patrulla-X para toda una generación de lectores. En paralelo, Whilce Portacio aporta a Uncanny X-Men un trazo más anguloso y sucio, perfecto para la ambientación distópica que trae Bishop consigo. El regreso de John Byrne a la escritura, aunque breve, se nota en el pulso más clásico de algunos guiones antes de que Scott Lobdell y Fabian Nicieza tomen el relevo con un tono más coral. El elenco de dibujantes que firma partes puntuales del tomo -entre ellos John Romita Jr., Andy Kubert y Stuart Immonen- confirma que Panini ha reunido aquí un material de transición, con varias manos trabajando en paralelo mientras la editorial reorganizaba sus cabeceras mutantes.
Cómo llega a España
Panini publica este volumen de La Imposible Patrulla-X dentro de su colección Marvel Gold en formato Omnigold: cartoné de gran tamaño (17x26 cm), 624 páginas a color y un precio de 55 €. El ISBN de esta edición es 9791370137830. Es un tomo grueso, pensado para lectores que ya vienen siguiendo la colección desde los números anteriores -el 12 recogía el final de la etapa de Claremont- y que aquí encuentran de golpe el cambio generacional completo: nuevo dibujante principal, nuevo elenco de guionistas y la puesta en marcha de la fórmula de los dos equipos que sostendría la franquicia mutante durante buena parte de los noventa. Quien haya seguido en nuestra reseña de La Patrulla-X: Génesis Mutante 2.0, que recoge los primeros números de esta misma cabecera de Jim Lee, encontrará aquí la continuación lógica de esa etapa, ya con Lobdell y Nicieza tomando las riendas del guion.
El apartado editorial cumple con el estándar habitual de la colección: papel de buena calidad para reproducir el color de la época, portadas originales recopiladas junto a cada número y una encuadernación que aguanta bien el peso de 624 páginas sin que el lomo sufra. Para quien busque referencia técnica adicional sobre los números originales que componen el tomo, la ficha de Marvel permite contrastar la numeración USA con la española.
Nuestra opinión
Es un tomo irregular pero necesario. La parte de Bishop funciona de maravilla: la introducción es comedida, con ese cliffhanger de última página que deja al lector con ganas de más, y el arco de Rojo Omega es puro entretenimiento noventero, sin complicaciones, todo velocidad y violencia. Donde el conjunto pierde fuelle es en la acumulación de material de crossover: los Annuals de X-Factor y X-Force se sienten añadidos por obligación editorial más que por necesidad narrativa, y el lector que solo quiera seguir el hilo de los dos equipos principales puede notar el parón. Aun así, como documento de una época muy concreta del cómic mutante -la que definió el imaginario visual de la Patrulla-X para el gran público- este volumen es de lectura obligada. El salto de calidad en el dibujo respecto a los tomos anteriores de la colección se nota desde la primera página, y eso, para una colección que vive de recopilar historia editorial de Marvel, es motivo suficiente para hacerse con él.
Título: La Imposible Patrulla-X 13. Shattershot
Guion: Scott Lobdell, Fabian Nicieza, John Byrne y otros
Dibujo: Jim Lee, Whilce Portacio, John Romita Jr., Andy Kubert, Stuart Immonen y otros
Editorial: Panini Comics (colección Marvel Gold)
Contiene: The Uncanny X-Men 281-288 y Annual 16, X-Men vol. 2 4-9 y Annual 1, Ghost Rider 26 y 27 y material de X-Factor Annual 7 y X-Force Annual 1
Formato: Cartoné, 17x26 cm
Páginas: 624
Precio: 55 €
ISBN: 9791370137830
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