Chainsaw Man 22, de Tatsuki Fujimoto: reseña del tomo que publica Norma
Norma Editorial publica el tomo 22 de Chainsaw Man, el undécimo de la Segunda Parte, titulado Un manjar delicioso. Es el volumen donde por fin se resuelve una de las incógnitas que Fujimoto lleva arrastrando desde hace bastantes capítulos: Fami no es simplemente una demonio aliada de conveniencia, es el Demonio de la Muerte en persona, y ahora controla tanto al verdadero Demonio del Hambre como al falso Chainsaw Man que ha estado suplantando a Denji ante el resto del mundo. La revelación llega con el pulso narrativo habitual del autor: sin grandes discursos explicativos, casi de pasada, dejando que el lector encaje las piezas por sí mismo antes de que el propio tomo se las confirme. El propio título del tomo, Un manjar delicioso, funciona como un guiño macabro más que se entiende del todo solo al terminar de leerlo, siguiendo la costumbre de la Segunda Parte de titular cada volumen con una frase que cobra un sentido distinto una vez se conoce el contenido completo.
El tomo se estructura en dos bloques bastante marcados. El primero cierra el arco de la identidad de Fami con la contundencia esperable de Fujimoto: pocas páginas de explicación, mucha acción directa, y una crueldad puntual que reafirma que, por muy cómica que pueda parecer la serie en según qué viñetas, sigue siendo un manga dispuesto a hacerle daño a sus personajes sin previo aviso. El segundo bloque cambia por completo el registro: Denji y Yoru consiguen un breve paréntesis de vida cotidiana, casi doméstica, justo antes de que el falso Chainsaw Man irrumpa y lo rompa todo. Ese contraste de ritmo, del caos absoluto a la calma casi incómoda y de vuelta al caos, es de lo mejor construido de todo el tomo.
Vale la pena detenerse en el tratamiento que Fujimoto le da a Fami como antagonista. A diferencia de otros grandes villanos de la serie, que actuaban con una lógica casi inescrutable, Fami se comporta con una frialdad calculadora que resulta perturbadora precisamente porque parece comprender perfectamente las emociones humanas sin llegar a compartirlas. Su plan no se presenta como una amenaza abstracta de destrucción total, sino como una manipulación quirúrgica de las piezas que ya estaban en juego, lo cual encaja con la tendencia de la Segunda Parte a preferir el horror psicológico sobre la simple escalada de poder.
El diseño de Fami como Demonio de la Muerte también reformula visualmente algunas escenas anteriores de la serie que ahora se leen distinto sabiendo quién estaba realmente detrás de ciertas decisiones. Fujimoto tiene la costumbre de sembrar pistas que solo se vuelven legibles en retrospectiva, y este tomo es un buen ejemplo de cómo esa técnica recompensa releer tramos anteriores de la Segunda Parte una vez se conoce la pieza que faltaba.
La relación entre Denji y Yoru sigue siendo el centro emocional real de la Segunda Parte, y este tomo profundiza en ella de una forma que evita la solemnidad: no hay grandes declaraciones, hay gestos pequeños, silencios compartidos, la extrañeza de dos personajes que no saben del todo cómo comportarse el uno con el otro fuera del combate. Fujimoto tiene la habilidad de hacer que ese momento de paz se sienta genuinamente frágil, no como un simple respiro narrativo antes de la siguiente pelea, sino como algo que el lector sabe que puede desaparecer en cualquier momento, y efectivamente desaparece.
El enfrentamiento con el falso Chainsaw Man, que se autoproclama "aliado de la justicia", vuelve a poner sobre la mesa uno de los temas centrales de toda la obra: qué significa realmente ser un héroe en un mundo donde la propia idea de justicia se ha convertido en arma propagandística. Denji se enfrenta a un dilema que no tiene una solución limpia, y Fujimoto se resiste, como ha hecho durante toda la serie, a darle al lector una respuesta moral cómoda. El tomo termina sin resolver ese conflicto del todo, lo cual encaja con el tono general de la Segunda Parte, mucho más dispuesta a dejar preguntas abiertas que la primera.
Visualmente, este tomo mantiene el nivel que Fujimoto ha ido consolidando en la Segunda Parte: composiciones que juegan con el ritmo de lectura, páginas completas dedicadas a un único gesto o expresión cuando la escena lo pide, y una violencia gráfica que nunca se siente gratuita porque siempre está al servicio de algo emocional concreto. La portada, centrada en Asa Mitaka y Yoru con el uniforme del instituto Fourth East, resume bien el tono del tomo: dos personajes que comparten cuerpo pero no siempre comparten objetivo, retratadas con una energía visual que contrasta con la crudeza del contenido interior.
Un tomo con este ritmo tan pegado a la actualidad de la serialización japonesa exige contexto de los tomos anteriores: no es un buen punto de entrada para quien no haya seguido la Segunda Parte desde el principio, porque buena parte del peso emocional depende de saber quién es realmente cada personaje bajo las máscaras que Fujimoto lleva capítulos construyendo. Con la serie ya asomando al tramo final de la Segunda Parte, este volumen empieza a notarse como el inicio de la recta de cierre, algo que se aprecia en la urgencia con la que se despachan varios hilos que llevaban tiempo abiertos. Para quien sí lleva la serie al día, en cambio, es de los tomos más satisfactorios de este tramo final, precisamente porque avanza sin sacrificar la ambigüedad moral que hace que la obra funcione.
La edición española de Norma mantiene el estándar habitual de la colección: formato de bolsillo, sobrecubierta, papel que aguanta bien el trazo denso de Fujimoto en las páginas de acción más cargadas. No hay grandilocuencia en esa decisión, solo el mismo pulso económico de guion que ha caracterizado a Fujimoto desde el primer tomo de la serie. Como siempre en esta colección, el lomo también respeta la numeración visual que permite reconocer el tomo en la estantería sin tener que sacarlo del todo, un detalle menor pero de agradecer para quien colecciona la serie completa. Nada que reprochar en ese apartado, como viene siendo la norma en toda la serie desde el primer tomo.
Título: Chainsaw Man 22: Un manjar delicioso
Título original: Chainsaw Man Vol. 22: Oishiku Tabeyō (おいしく食べよう)
Autor: Tatsuki Fujimoto
Demografía: Seinen
Géneros: Acción, comedia, drama, fantasía, horror, sobrenatural
Editorial: Norma Editorial
Editorial japonesa: Shueisha (Weekly Shonen Jump / Shonen Jump+)
Formato: Rústica con sobrecubierta, 11,5 x 17,5 cm, 192 páginas, blanco y negro
Precio: 9,00 euros
ISBN: 978-84-679-8213-8
Volumen: 22 de una serie en curso
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