Norma Editorial cierra con este segundo tomo doble la adaptación a manga de The Red Thread, la novela tailandesa de Lazysheep que ya conquistó a medio mundo en su versión dramática, Hasta que nos volvamos a ver. Como ya contamos en nuestra reseña del primer tomo, Norma ha optado por publicar la obra completa —cuatro volúmenes tankōbon japoneses— en solo dos entregas dobles, así que este segundo tomo recoge directamente el tercer y cuarto volumen originales: el tramo final de la historia de Pharm y Dean, y el desenlace completo del vínculo que los une con Intouch y Korn, la pareja de los años ochenta cuya tragedia abre toda la obra.
Si el primer tomo se dedicaba a establecer la atracción instintiva entre Pharm y Dean sin que ninguno de los dos entendiera del todo por qué, este segundo volumen empieza a tirar de los hilos que quedaban sueltos. Los sueños compartidos, los flashbacks que se filtran cada vez con más fuerza en la vida diaria de ambos, y la sensación de estar reviviendo algo que ya sucedió antes dejan de ser una simple rareza atmosférica para convertirse en la pieza central del argumento: Pharm y Dean acaban comprendiendo que son reencarnaciones de Intouch y Korn, y que sus respectivas familias actuales están directamente conectadas con la tragedia que separó a la pareja original. La amistad de Pharm con Team y Manaow, apenas desarrollada en el primer tomo más allá de su función de apoyo cómico, gana algo más de peso en este cierre, sobre todo en cómo ambos reaccionan al descubrir la verdad detrás de los sueños de Pharm sin que eso cambie su cariño hacia él.El mito del hilo rojo, que da título a la obra y que aparece de forma recurrente durante los dos tomos como recurso visual y narrativo, alcanza en este cierre su expresión más literal: no es solo una metáfora sobre el destino, sino la explicación misma de por qué Pharm y Dean se reconocieron sin conocerse. Lazysheep evita que ese recurso se sienta repetitivo dosificándolo con cuidado, reservando su aparición más explícita para el momento en que ambos jóvenes finalmente entienden lo que llevan sintiendo desde niños sin poder ponerle nombre.
El manejo de esa revelación es uno de los mayores aciertos del tomo. Lazysheep no la convierte en un simple giro sorpresa aislado: encaja las piezas familiares —Dean desciende de la hermana de Intouch, Pharm desciende del hermano pequeño de Korn— de forma que la reconciliación entre las dos familias, distanciadas durante décadas por el dolor de la pérdida, se convierte en el verdadero motor emocional del cierre. No es solo la historia de dos jóvenes que se encuentran gracias al destino, es la historia de dos familias que finalmente pueden procesar un duelo que llevaban arrastrando sin nombre desde los años ochenta.
Vale la pena detenerse en cómo Lazysheep trata el personaje de Korn en los flashbacks finales. Lejos de presentarlo como una víctima pasiva de las circunstancias, el manga deja claro que Korn cargó con una culpa propia por no haber sido capaz de proteger a Intouch de la presión familiar, y esa culpa es, en el fondo, lo que su reencarnación necesita procesar a través de Dean sin ni siquiera saberlo del todo de forma consciente. Es un matiz que aleja al personaje del arquetipo simple de amante trágico y le da una capa psicológica adicional que el manga no explica del todo, dejando espacio a la interpretación del lector.
El contraste entre las dos épocas sigue siendo el recurso narrativo más potente de toda la obra, y en este tomo se explota con más fuerza que nunca. Donde Intouch y Korn no tuvieron ninguna posibilidad real de ser aceptados por sus familias en un contexto de homofobia abierta y violencia, Pharm y Dean encuentran una sociedad que, con sus reticencias iniciales, termina por acompañarles. Haruyama dibuja ese contraste generacional con un cuidado especial: los flashbacks de los años ochenta tienen una paleta y una composición ligeramente distintas al resto del manga, lo que ayuda a que el lector nunca pierda de vista en qué línea temporal está, algo especialmente útil en las páginas donde ambas épocas casi se funden en la misma viñeta.
El dibujo de Haruyama mantiene el estilo cálido y ligeramente retro que ya caracterizaba el primer tomo, con un especial talento para las expresiones faciales que transmiten la angustia de los recuerdos ajenos aflorando sin previo aviso. Las escenas más dramáticas del pasado de Intouch y Korn se dibujan sin regodeo explícito pero sin suavizar tampoco el peso emocional de lo que representan, un equilibrio difícil que la autora sostiene bien a lo largo de todo el tomo.
El cierre, centrado en la aceptación final de la relación entre Pharm y Dean por parte de ambas familias, funciona como el contrapunto luminoso que toda la tragedia inicial necesitaba para tener sentido. No es un final ingenuo que borre el dolor del pasado: las familias de Intouch y Korn siguen cargando con la pérdida, pero encuentran en Pharm y Dean una segunda oportunidad que no sustituye lo que perdieron, sino que lo honra. Es un cierre emocionalmente satisfactorio sin caer en la resolución fácil, algo que no siempre se consigue en el romance con elemento de reencarnación. El resultado es un desenlace que no necesita imponer un giro dramático de última hora: la propia lógica emocional que la obra ha ido construyendo durante los dos tomos es suficiente para que el cierre se sienta ganado y no simplemente concedido.Como cierre de una obra breve pero intensa, este segundo tomo cumple con creces lo que el primero prometía, y deja The Red Thread como una de las licencias BL mejor resueltas del catálogo reciente de Norma: una historia que sabe usar el recurso de las vidas pasadas no como excusa romántica sino como vehículo para hablar de duelo, aceptación y la posibilidad de reparar, aunque sea parcialmente, lo que el pasado dejó roto. Es de agradecer, además, que Norma haya optado por el formato doble para completar la obra en solo dos entregas, evitando el desgaste habitual de esperar meses entre tomos para una historia que funciona mejor leída con continuidad.
Título: The Red Thread 2
Título original: The Red Thread (ザ・レッドスレッド)
Guion: Lazysheep
Dibujo: Hibiko Haruyama
Demografía: Shojo
Géneros: BL, drama, romance, slice of life, tragedia
Editorial: Norma Editorial
Editorial japonesa: Kadokawa (Asuka CIEL)
Formato: Rústica de tapa blanda con sobrecubierta, 13 x 18,2 cm
Serie: 2 de 2 (edición doble, finalizada)






