Vatican City, reseña — Millar y Per Berg encierran a los últimos humanos en el Vaticano
Vatican City llega en 2026 a España publicado por Panini, y lo hace en el momento más cargado de simbolismo posible: la serie se publicó en EE.UU. en Dark Horse en abril de 2025, días antes de la muerte del Papa Francisco, y ahora llega a las librerías españolas cuando el nombre del Vaticano todavía resuena en las noticias. Mark Millar, como de costumbre, llegó primero. Son 104 páginas en cartoné que recogen la miniserie completa de tres números, con dibujos de Per Berg y color de John Kalisz.
La premisa: ocho mil millones de vampiros, un único lugar seguro
El punto de partida es el tipo de concepto que Millar maneja mejor: sencillo, impactante y con implicaciones que se desarrollan solas una vez que lo aceptas. El mundo ha sido destruido por un apocalipsis vampírico. Todos los hombres, mujeres y niños han muerto, excepto los dos mil turistas que en el momento del colapso estaban dentro de los muros de la Ciudad del Vaticano. Por alguna razón que la historia desvela gradualmente, ningún vampiro se atreve a pisar suelo sagrado. Los supervivientes pueden esperar dentro; los vampiros también pueden esperar fuera. Y los monstruos tienen todo el tiempo del mundo.
Un detalle que distingue esta historia de otros apocalipsis vampíricos genéricos: no toda la humanidad ha caído. Rusia, China y los países asiáticos siguen con vida. Esa diferencia geográfica no es decorativa; tiene consecuencias en la segunda mitad de la historia y apunta hacia un final que no va adonde el lector espera.
El protagonista: Guido Cavelti
El punto de vista de la historia es Guido Cavelti, un ex piloto suizo que llega al Vaticano el día del apocalipsis para una entrevista de trabajo como guardia de seguridad papal. Su entrevistador no aparece. Las recepcionistas están desconcertadas por las noticias. Cuando sale a la plaza, los vampiros ya están matando. Guido entra corriendo al recinto y queda atrapado con los supervivientes.
Millar no construye a Guido como un héroe de acción al uso. Es un hombre competente que tiene que improvisar en circunstancias para las que no existe manual. Esa competencia discreta, sin superpoderes ni monólogos de motivación, es uno de los aciertos de la historia: el tono de supervivencia realista funciona mejor aquí que la épica de superhéroes que Millar maneja en otros proyectos.
El arte de Per Berg
Per Berg es el elemento más divisivo del tomo, y conviene ser directo al respecto. Su estilo no es el tipo de dibujo pulido al que acostumbran los proyectos de alto perfil de Millarworld. Es un trabajo más rugoso, con una línea expresiva que en las mejores páginas transmite urgencia y en las peores hace que las escenas de acción sean difíciles de leer espacialmente. La crítica anglosajona ha sido dura con su trabajo en este tomo, y parte de esa crítica es merecida.
Dicho esto, hay momentos en los que el estilo de Berg encaja bien con el tono de la historia. Las secuencias nocturnas fuera del Vaticano, con los vampiros como masa oscura alrededor de los muros iluminados, tienen un impacto visual que un estilo más convencional no habría conseguido de la misma manera. John Kalisz en el color hace un buen trabajo diferenciando la calidez interior del Vaticano del frío exterior amenazante.
Millar en modo blockbuster
Hay que leer Vatican City sabiendo lo que Millar hace en este tipo de proyectos: crea premisas que funcionan como pitches de película primero y como cómics segundo. Netflix compró Millarworld precisamente para tener acceso a ese flujo de conceptos potentes. Esta historia, con su premisa, su ritmo y su estructura de tres actos comprimida en 104 páginas, tiene todo lo necesario para ser un blockbuster de terror y acción. Que el cómic en sí sea algo más irregular que la idea que lo sostiene no es una sorpresa para quien conoce el historial del autor.
Los personajes secundarios están apenas esbozados. La lógica interna del porqué el suelo sagrado repele a los vampiros se trata con menos rigor del que la premisa merecería. Y el ritmo de los tres números juntos en un solo tomo revela que la historia no tiene demasiada carne en los tramos intermedios. Pero el arranque es efectivo, el final tiene un giro real, y en conjunto el tomo se lee de un tirón.
La edición de Panini
Panini publica Vatican City en cartoné de 104 páginas a color, recogiendo los tres números originales de Dark Horse publicados en EE.UU. en 2025. El formato es generoso para el contenido que recoge, pero permite disfrutar mejor el trabajo de Berg y Kalisz que en el formato grapa original.
Conclusión
Vatican City es exactamente lo que promete: una idea brillante ejecutada con irregularidades. Millar sabe construir premisas, el ritmo de la miniserie es el correcto para no desperdiciar el concepto, y el final justifica la lectura. Las limitaciones del trabajo gráfico de Per Berg son reales pero no arruinan la experiencia. Para fans de Millarworld es una compra clara. Para quien se acerca sin expectativas previas, un tomo de terror compacto con más personalidad de la que tiene la media del género.
Vatican City
Guion: Mark Millar | Dibujo: Per Berg | Color: John Kalisz
Contiene: Vatican City núms. 1-3 (en EE.UU., Dark Horse, 2025)
Editorial: Panini | Páginas: 104 | Cartoné
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