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Reseña de Royalty Witches: la trilogía completa, de Alena Pons y Laia López

Norma Editorial reúne en una edición conjunta los tres volúmenes de Royalty Witches, la serie de fantasía juvenil escrita por Alena Pons e ilustrada por Laia López que arrancó en 2020 con La esencia de la aurora y se cierra ahora con La reina indómita. Es una de las pocas sagas de fantasía juvenil completamente españolas dentro del catálogo de Norma, sin traducción de por medio, y esta edición conjunta es el momento perfecto para valorarla como un todo, ahora que ya se puede leer de principio a fin sin esperar entre entregas.

Portada de Royalty Witches la trilogía completa edición Norma

Portada de Royalty Witches la trilogía completa edición Norma
La premisa central se mantiene reconocible a lo largo de los tres libros: en el reino de Taika, las coronas no se heredan, se ganan. Kat, Emma, Kibibi y Lilith, cuatro brujas royal procedentes de países distintos, se ven obligadas a competir juntas en la Liga de la Corona, una competición que decide quién accede al trono de cada nación. Cada una oculta un secreto propio, y el aquelarre cuenta además con indómitos —compañeros elementales vinculados a cada bruja— que aportan tanto apoyo mágico como tensión romántica, empezando por Shin, el indómito de Agua cuya desaparición marca el arranque del segundo libro. La rivalidad entre Lilith y Chione, apenas esbozada en el primer libro, se convierte en uno de los hilos más satisfactorios de resolver en el tramo final, precisamente porque Pons no la reduce a una simple confrontación de villana contra heroína.

El primer volumen, La esencia de la aurora, funciona como presentación de personajes y reglas del mundo, con el ritmo algo más pausado propio de cualquier arranque de trilogía de fantasía juvenil. El segundo, El baile de los secretos, sube considerablemente la apuesta: el grupo pierde a Shin, tiene que integrar a Rion, el nuevo indómito de Fuego, y cada una de las protagonistas ve cómo su secreto particular empieza a amenazar con salir a la luz. Es en este segundo tramo donde Pons demuestra mejor su manejo del elenco coral, dando a cada una de las cuatro brujas un arco propio sin que ninguna eclipse a las demás.

Vale la pena detenerse en cómo Pons gestiona los secretos individuales de cada protagonista a lo largo de la trilogía. En vez de revelarlos todos de golpe en el mismo libro, cada secreto tiene su propio ritmo de exposición: alguno se insinúa desde el primer volumen y no se confirma hasta el tercero, mientras que otros estallan de forma más abrupta en mitad de la competición. Esa asincronía en el desvelamiento evita que la trilogía se sienta estructurada de forma mecánica, con un secreto por libro repartido a partes iguales, y da a cada revelación su propio peso dramático.

Portada de Royalty Witches la trilogía completa edición NormaPortada de Royalty Witches la trilogía completa edición Norma

Portada de Royalty Witches la trilogía completa edición Norma
La reina indómita, el tercer y último volumen, sube la temperatura hasta el límite: tras llegar a la final de la Liga y recuperar a Shin a un precio muy alto —la muerte de uno de sus compañeros—, la Oficina Central disuelve los aquelarres y envía a los brujos royal al Palacio de la Nieve Lunar para un ciclo final de pruebas individuales. 

Sin equipos que las protejan, cada una de las cuatro protagonistas se enfrenta a un desafío que apunta directamente a su herida particular: Emma a su pasado, Kibibi a su futuro, Kat a su propia esencia y Lilith a su corazón. Es la estructura más arriesgada de toda la trilogía, porque obliga a cerrar cuatro arcos personales en paralelo sin sacrificar el ritmo del libro.

El Palacio de la Nieve Lunar, escenario central del tercer libro, funciona también como decisión estética además de narrativa: tras dos volúmenes ambientados en escenarios relacionados con los países de origen de cada protagonista, el traslado a un espacio neutral y aislado despoja a las brujas de sus referencias habituales y las obliga a enfrentarse a sus pruebas sin el contexto que las sostenía hasta entonces. 

Es un cambio de escenario que refuerza el tono más introspectivo de este cierre frente al ritmo más coral de los dos libros anteriores.

Portada de Royalty Witches la trilogía completa edición NormaPortada de Royalty Witches la trilogía completa edición Norma

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Uno de los aciertos constantes de la saga es que Pons nunca convierte a las cuatro protagonistas en variaciones intercambiables del mismo arquetipo de heroína de fantasía juvenil. Cada una tiene una voz, un origen cultural y un tipo de conflicto propio, y las tensiones entre ellas —rivalidad, desconfianza inicial, alianzas que se forman y se rompen— se sienten ganadas por la propia dinámica de grupo, no impuestas para generar drama artificial. La disolución de los aquelarres en el tercer libro pone a prueba precisamente esos vínculos construidos durante dos volúmenes, y el resultado emocional es de los puntos más fuertes del cierre.

Las ilustraciones de Laia López, presentes a lo largo de los tres volúmenes, aportan una identidad visual muy reconocible al conjunto: un estilo elegante, con una paleta que acompaña el tono de cada libro sin caer en la sobreproducción de arte decorativo que a veces lastra las novelas ilustradas juveniles. Las cubiertas de los tres tomos, pensadas como conjunto desde el principio, funcionan especialmente bien vistas juntas en esta edición reunida, reforzando la sensación de trilogía cerrada y coherente. Esa coherencia visual entre los tres tomos, mantenida durante los seis años que separan la publicación del primero y el tercero, es un mérito que rara vez se destaca en las reseñas de este tipo de sagas y que aquí se nota especialmente al tenerlos todos juntos.

Leída de corrido, la trilogía completa deja claro que Pons tenía un plan desde el principio: los elementos que en el primer libro parecían simple worldbuilding decorativo —la mecánica de la Liga, la existencia de los indómitos, la disolución final de los aquelarres— resultan piezas necesarias para el clímax del tercer volumen. Es una trilogía de fantasía juvenil que cumple lo que promete sin necesidad de estirarse a una cuarta entrega innecesaria, algo que se agradece cada vez más en un mercado saturado de sagas que no saben cuándo parar. Es también un buen recordatorio de que el fantástico juvenil español, todavía minoritario frente a las traducciones anglosajonas que dominan las mesas de novedades, puede competir de tú a tú con esas referencias sin necesidad de imitarlas.

Título: Royalty Witches: la trilogía completa
Autora: Alena Pons
Ilustradora: Laia López
Editorial: Norma Editorial / Astronave
Formato: Tapa dura con sobrecubierta, 15 x 22 cm, tres volúmenes
Contenido: Royalty Witches 1: La esencia de la aurora · Royalty Witches 2: El baile de los secretos · Royalty Witches 3: La reina indómita
Serie: Trilogía completa