Review de El chico que me gusta no es un chico 3: Mitsuki se vuelve viral y Aya no sabe cómo sentirse

El tercer volumen de El chico que me gusta no es un chico llega el 28 de mayo de 2026 en edición especial de Panini Comics. El tomo regular tiene 176 páginas, formato 14,8×21 cm y precio de 12,95 euros. La edición especial incluye una cubierta alternativa y un collar con una púa de guitarra de la serie, un extra que conecta directamente con la identidad musical de las protagonistas. La obra es de Sumiko Arai y se publica originalmente en Pixiv Comic de Kadokawa.

Portada del manga El chico que me gusta no es un chico tomo 3 de Panini.

Páginas interiores del tomo 3 del manga yuri El chico que me gusta no es un chico de Sumiko Arai.
El tercer volumen arranca con Mitsuki componiendo sus propias canciones. Es Aya quien la anima a hacerlo: Mitsuki, que fuera del instituto viste de negro y parece un músico indie de otro mundo, dentro del aula es la chica que no existe. Aya conoce las dos versiones y la quiere por las dos. Animarla a componer es un acto de amor que Aya no sabe que es un acto de amor.

Entonces un vídeo de Mitsuki tocando se hace viral. De un día para otro, la chica invisible del instituto es conocida por todo el mundo. Y Aya no sabe cómo sentirse. Ahí está el conflicto de este tomo: no es una escena de celos ni de drama mal resuelto, sino algo más incómodo y más honesto. Aya ha construido una relación especial con Mitsuki basada en ser la única persona que la veía. Ahora que todo el mundo la ve, ¿qué queda de eso?

La respuesta que da el tomo no es fácil ni rápida. Arai deja que las dos personajes estén incómodas durante varios capítulos, que cometan errores pequeños, que digan cosas que no quieren decir y que no digan cosas que sí quieren decir. Es lo que diferencia este manga de las comedias yuri más convencionales: no acelera hacia la resolución del conflicto. Se queda en el medio, en la incomodidad, y deja que las lectoras lo habiten.

Páginas interiores del tomo 3 del manga yuri El chico que me gusta no es un chico de Sumiko Arai.Páginas interiores del tomo 3 del manga yuri El chico que me gusta no es un chico de Sumiko Arai.

Páginas interiores del tomo 3 del manga yuri El chico que me gusta no es un chico de Sumiko Arai.
Una de las decisiones más interesantes de El chico que me gusta no es un chico es que la protagonista sea una gyaru. No es un detalle cosmético. Aya es una chica que ha elegido construir una identidad visible y ruidosa en un entorno donde la norma es la discreción. Esa elección tiene un coste social que el manga muestra sin dramatizarlo: Aya no encaja con la mayoría de sus compañeros de clase, y no le importa. Lo que le importa es Mitsuki.

En el tomo 3 la vulnerabilidad de Aya queda más expuesta que nunca. La viralidad de Mitsuki la obliga a confrontar algo que ha estado evitando: que lo que siente no es amistad, que no tiene palabras para nombrarlo todavía, y que el miedo a nombrar algo es a veces más paralizante que el miedo a perderlo.

El chico que me gusta no es un chico comenzó como una publicación corta en la cuenta de Twitter de Sumiko Arai en septiembre de 2021. El eco que tuvo en redes llevó a Kadokawa a ofrecerle una serialización regular en Pixiv Comic, que empezó en abril de 2022. La serie tiene actualmente cuatro tomos en Japón, con la serialización abierta. Panini publica los tomos en España con un intervalo de varios meses respecto al original japonés.

La obra ha acumulado premios y reconocimientos en los últimos dos años: ganó el premio Manga Barcelona al mejor yuri, quedó segunda en Kono Manga ga Sugoi! 2024 en la categoría de lectoras, y obtuvo el Next Manga Award. Además tiene confirmada una adaptación al anime, aunque sin fecha ni estudio anunciados todavía.

Páginas interiores del tomo 3 del manga yuri El chico que me gusta no es un chico de Sumiko Arai.Páginas interiores del tomo 3 del manga yuri El chico que me gusta no es un chico de Sumiko Arai.

El trazo de Arai es expresivo y deliberadamente irregular: no aspira a la perfección técnica sino a capturar la emoción en el momento exacto. Las páginas de mayor impacto emocional son las más sencillas visualmente: dos planos medios, poca decoración de fondo, todo el peso en las expresiones. Funciona.

La edición de Panini mantiene el formato grande que se anunció desde el primer tomo, 14,8×21 cm, que es más generoso que el B6 habitual del manga japonés y que hace justicia al trabajo visual de Arai. El papel y la reproducción son de buena calidad. El collar de púa de guitarra de la edición especial es un extra con coherencia temática, no un objeto de relleno. Para los fans de la serie que lleven el manga encima, tiene sentido llevarlo.