Reseña de Ichi the Witch, el soplo de aire fresco que el shonen de acción necesitaba

El mercado del manga en España vive una era de saturación absoluta, un escenario donde las fórmulas clónicas de fantasía urbana e isekai de manual abarrotan las estanterías de las librerías cada mes. En este contexto de fatiga creativa, Norma Editorial dinamita el tablero con el lanzamiento de Ichi the Witch, la obra que ha paralizado el catálogo de la todopoderosa revista Weekly Shonen Jump de Shueisha. Avalada por un rotundo primer puesto en los Next Manga Awards 2025 y el reconocimiento crítico en los prestigiosos Manga Taishô, esta propuesta no es un éxito prefabricado. Es el resultado de una colisión artística demoledora entre el ingenio guionístico de Osamu Nishi y la portentosa plasticidad visual de Shiro Usazaki.

primer tomo del manga Ichi the Witch editado por Norma Editorial.

primer tomo del manga Ichi the Witch editado por Norma Editorial.
Para entender la magnitud del fenómeno, conviene situar las piezas sobre el mapa editorial. Osamu Nishi no es una recién llegada; su veteranía modelando sociedades fantásticas quedó más que demostrada en la divertidísima Mairimashita! Iruma-kun. Por su parte, el regreso de Shiro Usazaki a la primera línea del cómic japonés tras el abrupto e injusto fin de su anterior serialización supone uno de los acontecimientos más celebrados por el fandom global. Juntas dan vida a un ecosistema gobernado por una premisa implacable: la magia está viva, se encarna en criaturas llamadas mágidos y solo puede ser domada por mujeres, las brujas. La irrupción de Ichi, un chaval asilvestrado criado en la crudeza del monte Druid, rompe el tabú de raíz al convertirse, por puro instinto de supervivencia, en el primer brujo de la historia.

Norma Editorial estrena este título en un formato tankobon de rústica con sobrecubierta que respeta los estándares de la edición japonesa, condensando en sus primeras doscientas páginas un torrente de carisma que no da tregua. La trama arranca con un choque de trenes conceptual. Frente a la pomposidad ceremonial de las brujas tradicionales, representadas por la imponente y jerárquica Desscaras, Ichi opone una total ausencia de misticismo. No busca salvar el mundo ni ambiciona el poder supremo; para él, la magia es una mera extensión de sus herramientas de trampero. Esta traslación conceptual del pez fuera del agua evita los vicios de la comedia de enredo barata para concentrarse en lo importante: el choque cultural entre una civilización sofisticada de tintes arcanos y la mentalidad pragmática de un depredador natural que entiende la vida bajo la ley de comer o ser comido.

primer tomo del manga Ichi the Witch editado por Norma Editorial.primer tomo del manga Ichi the Witch editado por Norma Editorial.

primer tomo del manga Ichi the Witch editado por Norma Editorial.
El gran acierto del guion de Osamu Nishi radica en esquivar la parodia vacía del héroe superpoderoso. El inicio del tomo establece las reglas del juego de forma meridiana. Aunque el protagonista adquiera una habilidad inaudita al abatir a un mágido que ninguna mujer podía matar, el desarrollo huye del esquema del elegido infalible. Ichi es caótico, un torbellino de puro instinto que descoloca tanto a los aliados de la asociación de brujas como a los propios lectores. 

Es cierto que el ritmo inicial de la narración pisa el acelerador a fondo, rozando por momentos una ligereza que podría recordar al dinamismo del kodomo, pero es un espejismo estratégico. Debajo de esa capa de humor irreverente y moderno —brillante la naturalidad con la que se manejan los gags de la interacción social del protagonista— late una estructura de cacería fantástica sólida, donde los combates se plantean como rompecabezas de supervivencia y no como simples exhibiciones de fuerza bruta.

Es en el apartado de la narrativa visual donde el tebeo se transforma en una obra de arte mayor. El trabajo de Shiro Usazaki en el entintado y la composición de páginas justifica cada céntimo del tomo. La artista no se limita a ilustrar viñetas atractivas, sino que utiliza el contraste absoluto entre los negros puros y las tramas digitales para definir la naturaleza de la magia. Los mágidos se despliegan en la página como pesadillas orgánicas, masas de tinta densa que transmiten un peligro palpable. El diseño de personajes es soberbio: las dobles páginas de este primer volumen son auténticos impactos visuales donde la disposición de los planos descentralizados y las líneas de acción oblicuas dinamizan los combates de un modo que exige una lectura atenta. Shiro Usazaki posee una evolución técnica apabullante respecto a sus trabajos previos; su trazo es ahora mucho más anguloso, agresivo cuando la escena lo requiere, pero capaz de una expresividad cómica hilarante en los momentos de distensión.

primer tomo del manga Ichi the Witch editado por Norma Editorial.primer tomo del manga Ichi the Witch editado por Norma Editorial.

primer tomo del manga Ichi the Witch editado por Norma Editorial.
El volumen introduce con presteza las dinámicas del grupo de cazadores, plantando las semillas de lo que promete ser un crisol de arquetipos subvertidos. Aunque algunos detractores iniciales acusaran a la serie en sus primeros compases de apoyarse en tropos trillados, el primer volumen demuestra que el objetivo es coger esos clichés del shonen y retorcerlos a través del filtro de la extrañeza. 

El sentido de la maravilla impregna detalles aparentemente mundanos, como el uso de unas botas mágicas para desplazarse por la arquitectura urbana, transmitiendo una gozada lúdica que la demografía Shonen había perdido en favor de la solemnidad trágica. Los adultos aquí son figuras de autoridad responsables que no exponen a los menores por capricho de la trama, un detalle de coherencia interna heredado directamente del buen hacer de Osamu Nishi en la gestión de sus mundos.

Recomendar Ichi the Witch a estas alturas es apostar sobre seguro para cualquier devoto del manga de aventuras que busque algo más que ensaladas de hostias sin trasfondo. Es ideal para los lectores fatigados de los esquemas rígidos del isekai y para aquellos que aprecian el virtuosismo gráfico puesto al servicio del ritmo narrativo. Este tomo de debut sienta unas bases lo suficientemente ricas en matices como para vislumbrar un recorrido editorial largo y exitoso en nuestro país. La frescura de su planteamiento, sumada a la incontestable fuerza de sus lápices, convierte esta cabecera en una parada obligatoria de la temporada. No dejes pasar la oportunidad de subirte al carro de la que está destinada a ser una de las grandes franquicias de la década.