La nueva obra de Roku Sakura, titulada Osananajimi o Shiawase ni Suru Made Shinenai!!, llegará a las páginas de la Young Ace el próximo 4 de junio como la gran apuesta de Kadokawa para dominar la comedia romántica este verano. No es un movimiento baladí; tras el éxito rotundo de April Showers Bring May Flowers (Busu ni Hanataba o), que incluso dio el salto al anime el año pasado, la editorial le otorga a Sakura el honor de ocupar la portada del número de julio. Esta vez, la autora se aleja de la introspección sobre los complejos físicos de su obra anterior para meterse de lleno en un caos de malentendidos fujoshi que promete dinamitar los tropos del triángulo amoroso tradicional. La premisa nos presenta a Momiji Koyama, una protagonista que, lejos de ser la típica heroína pasiva, se convierte en la capitana del barco de sus dos amigos de la infancia, Ryō y Aohi, convencida de que el romance real está entre ellos mientras ambos mueren de ganas por ganarse su corazón.
El estilo de Roku Sakura ha experimentado una evolución plástica envidiable desde que debutó en 2016. Si en sus inicios veíamos una línea más tímida y centrada en la expresividad facial para transmitir la inseguridad de Tabata, en esta nueva serialización se percibe un trazo mucho más dinámico y seguro. La imagen promocional ya deja entrever un diseño de personajes que juega con los contrastes visuales clásicos: el chico alto e intelectual frente al deportista de rasgos delicados, pero es en la cinética de las viñetas donde Sakura realmente brilla. Tiene una habilidad especial para romper la cuarta pared de la comedia mediante reacciones exageradas y un uso inteligente de las tramas que acentúan el absurdo de las situaciones. Sus fondos no son meros decorados; suelen estar integrados en la narrativa para reflejar el estado mental de una protagonista que vive permanentemente en una fantasía de "shipping" que no existe fuera de su cabeza.
Desde una perspectiva de contexto de mercado, el lanzamiento de Osananajimi o Shiawase ni Suru Made Shinenai!! responde a la necesidad de la Young Ace de cubrir el hueco que dejan las comedias románticas de largo recorrido. Tras el cierre definitivo de los capítulos extra de Busu ni Hanataba o. -Bloom- a finales de 2025, la revista necesitaba un "hit" que arrastrara a la base de lectores fiel de Sakura. En Japón, la tendencia actual en el género se está alejando del drama melodramático para abrazar comedias de enredo con protagonistas que tienen aficiones "otaku" o comportamientos obsesivos, algo que encaja a la perfección con la actitud de Momiji. El impacto en el Oricon del primer volumen será el termómetro real, pero teniendo en cuenta que la obra anterior alcanzó los 12 tomos y un estatus de culto, la maquinaria de Kadokawa ya está engrasada para convertir este one-shot extendido en un fenómeno de ventas.
La anatomía narrativa de Sakura siempre ha pivotado sobre la empatía y la subversión de la belleza. En su obra previa, dignificó la figura de la chica que no encaja en los estándares de idol, y aquí parece querer reírse de las dinámicas del shojo y el boy's love desde dentro de una revista seinen. Es ese "tic" narrativo de la autora lo que la hace especial: sabe tratar a sus personajes con un cariño inmenso mientras los somete a situaciones ridículas. No esperes un romance plano; espera una disección de cómo nuestras propias expectativas —o en este caso, las fantasías de Momiji— nos ciegan ante lo que tenemos delante. La evolución plástica de Ryō y Aohi, que huyen del estereotipo de "chico perfecto" para mostrarse vulnerables ante una amiga que solo los ve como material de fanfic, será el eje donde Sakura demuestre si ha madurado como guionista tras casi una década de carrera profesional.
El futuro de la serie parece brillante si sobrevive a los primeros seis meses de serialización, el periodo crítico donde los lectores japoneses deciden si una obra se queda o se va al foso del olvido. Con el respaldo de un anime reciente en su currículum y el apoyo de Yen Press en el mercado anglosajón, es muy probable que no tardemos en ver este título licenciado fuera de las fronteras niponas. Roku Sakura no solo vuelve para hacernos reír, vuelve para reclamar su trono como la reina de la comedia romántica cotidiana que se atreve a ser un poco más gamberra de lo habitual. Quedamos a la espera de ese primer capítulo para ver si la chispa de Momiji es suficiente para incendiar las listas de popularidad o si se queda en una anécdota divertida en la bibliografía de una autora que ya no tiene nada que demostrar pero sí mucho que dibujar.
