Reseña de Gwalarn: BD de fantasía oscura en Bolenn, tormenta de nieve, desaparición y tensión entre Erola y Sirta.
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Gwalarn: fantasía oscura entre nieve, culpa y supervivencia en Bolenn
Hay historias de fantasía oscura que te atrapan por el mundo… y otras que te atrapan por el frío que dejan en el estómago. Gwalarn juega a las dos cosas a la vez: te mete en una tormenta de nieve que no solo golpea por fuera, también raspa por dentro. Vanesa Figal y Carlos Mercé construyen una BD que se lee como un viaje a contracorriente, con dos protagonistas nómadas que parecen acostumbradas a sobrevivir a todo… hasta que el silencio de un pueblo perdido empieza a devorarlo todo. Gwalarn no va de “grandes batallas” ni de un mapa lleno de reinos: va de aguantar, de resistir, de mirar a alguien a los ojos cuando la violencia ya no viene solo del mundo.
Publicado en España por Nuevo Nueve, Gwalarn llega en cartoné, formato 19 x 27 cm, con 108 páginas y lanzamiento el 20 de abril de 2026. Es un álbum que apuesta por la concisión y por la atmósfera: no necesita cientos de páginas para ponerte el cuerpo en tensión. La premisa es simple y muy efectiva. Erola y Sirta, guerrera y druwyd nómadas, quedan atrapadas por una ventisca y buscan refugio en Bolenn, un lugar abandonado, aislado, de esos que parecen existir solo para que te preguntes por qué nadie quiere quedarse. Cuando Sirta desaparece en la noche, Gwalarn se convierte en una ordalía donde la amenaza es el clima… y también lo que se despierta entre las dos.
La obra también se apoya en un concepto muy atractivo: la figura del druwyd, que sugiere magia, ritual y una relación distinta con la naturaleza. Gwalarn no necesita explicarte un sistema mágico con reglas de manual; le basta con insinuar que lo sobrenatural existe y que, en un lugar como Bolenn, lo sobrenatural puede ser tan peligroso como una hoja de acero.
La desaparición de Sirta en la noche es el detonante que cambia el tono. A partir de ahí, Gwalarn se convierte en una búsqueda donde no solo importa encontrar a alguien, sino entender qué está pasando y qué precio hay que pagar por seguir adelante. La BD maneja bien la tensión porque evita el spoiler grande: te da pistas, te sugiere amenazas, te muestra decisiones que pesan, pero reserva la sensación de descubrimiento para el lector. Y lo más importante: la urgencia no se vuelve un sprint heroico, se vuelve una prueba de nervios. Gwalarn convierte la búsqueda en desgaste, y ese desgaste es el verdadero motor.
También hay un tema de identidad nómada muy potente. Erola y Sirta son viajeras, gente acostumbrada a moverse, a no echar raíces. Bolenn, en cambio, es un lugar detenido, casi muerto. Y esa oposición genera una fricción interesante: cuando tu vida es avanzar, detenerse puede ser una forma de castigo. Gwalarn explota esa idea para convertir el reposo en amenaza.
Y, sin ponerse solemne, la obra toca algo muy humano: el vínculo entre dos personas que se necesitan en un mundo hostil. La desaparición de Sirta no solo crea suspense, también desnuda la relación. ¿Qué queda cuando falta la otra mitad del viaje? ¿Qué haces cuando la tormenta te deja a solas con tus pensamientos?
El diseño de personajes también ayuda a que Gwalarn tenga personalidad propia. Se nota el enfoque europeo de álbum: la expresividad es clave, los rostros transmiten desgaste, y la presencia del entorno funciona como un personaje más. Sin necesidad de exhibicionismo, el dibujo sostiene la tensión y hace que el misterio se sienta orgánico, no un truco.
Si, en cambio, buscas fantasía heroica clásica con grandes ejércitos y explicaciones largas del mundo, Gwalarn va por otro camino. Aquí el centro es la experiencia: nieve, silencio, miedo y una relación puesta contra la pared.
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