I Made Friends with the Second Prettiest Girl in My Class terminará con su volumen 10 y encara el cierre de una de las romcom escolares más queridas del momento
La historia de I Made Friends with the Second Prettiest Girl in My Class ya ha puesto fecha aproximada a su despedida. La novela ligera de Takata concluirá con su volumen 10, según ha confirmado el propio volumen 9 de la serie, publicado el 1 de abril. La noticia marca el principio del final para una de esas comedias románticas escolares que han sabido ganarse al público no por grandes giros imposibles, sino por algo mucho más difícil de sostener: la cercanía entre personajes, la naturalidad de sus conversaciones y una evolución emocional construida desde lo pequeño.
El anuncio llega, además, en un momento especialmente simbólico para la franquicia, ya que la adaptación anime se estrena precisamente esta semana. Eso convierte el cierre de la novela en una noticia todavía más relevante, porque deja claro que la historia de Maki Maehara y Umi Asanagi entra en su tramo definitivo justo cuando empieza su salto a televisión. Y eso puede jugar muy a favor de la obra: el anime nace con la ventaja de adaptar una historia que ya sabe hacia dónde se dirige y que no parece destinada a alargarse sin necesidad.
Una romcom escolar que ha sabido destacar por su sensibilidad
Lo que siempre ha hecho especial a I Made Friends with the Second Prettiest Girl in My Class es que su premisa, siendo reconocible, estaba construida con bastante más delicadeza de lo que su título puede hacer pensar a primera vista. Maki Maehara es un chico acostumbrado a la soledad, sin amigos reales en clase y convencido de que su vida escolar seguirá moviéndose en ese margen invisible donde nadie se fija demasiado en él. Pero todo cambia cuando se cruza con Umi Asanagi, una de las chicas más populares del aula, conocida como la segunda más guapa de la clase, y descubre que entre ambos hay más puntos en común de los que cabría esperar.
A partir de ahí, la serie encuentra su gran fuerza: transformar una amistad improbable en el centro de una historia romántica que no depende solo del contraste entre tímido y popular, sino de la intimidad que nace cuando dos personas empiezan a mostrarse tal como son lejos de la mirada del resto. Ese es el verdadero motor de la obra. No tanto la etiqueta de “segunda más guapa”, sino la forma en que Umi deja de ser una imagen pública para convertirse en alguien concreta, cercana y real frente a Maki.
Maki y Umi, una relación construida desde lo cotidiano
Una de las razones por las que la serie ha funcionado tan bien es precisamente la dinámica entre sus protagonistas. Maki no está escrito como un protagonista genérico de comedia romántica escolar, sino como alguien reservado, muy encerrado en sí mismo y poco acostumbrado a ocupar espacio en la vida de los demás. Umi, por su parte, no es solo la chica popular inalcanzable, sino una figura con más matices, más humanidad y más contradicciones de las que su posición social dentro de la clase podría sugerir.
La amistad entre ambos, nacida casi por accidente en un videoclub y reforzada por gustos compartidos como el cine de serie B, es lo que da a la historia una textura distinta. No se trata solo de una relación de atracción o de idealización, sino de una complicidad que crece desde conversaciones aparentemente normales, desde ratos juntos y desde la sensación de que cada uno encuentra en el otro un espacio donde no necesita actuar.
Y eso, en una romcom escolar, vale muchísimo. Porque convierte el romance en algo que se construye, no en algo que simplemente cae sobre los personajes por obligación de género.
El volumen 10 pondrá el broche a una historia que ha sabido medir bien su recorrido
La confirmación de que la serie terminará con el volumen 10 también deja una sensación bastante positiva. En un mercado donde muchas novelas ligeras y comedias románticas tienden a prolongarse más de la cuenta si funcionan bien, que I Made Friends with the Second Prettiest Girl in My Class ya tenga previsto su final da a entender que la obra quiere cerrar su recorrido con una extensión razonable y sin desgastarse innecesariamente.
Eso puede beneficiar mucho a su recuerdo. Las historias de este tipo suelen funcionar mejor cuando saben detenerse en el momento justo, después de haber desarrollado bien a sus personajes y sus vínculos, pero antes de caer en repeticiones o estiramientos artificiales. Diez volúmenes parecen una longitud bastante adecuada para una serie de este corte, lo bastante extensa para que la relación evolucione con calma y lo bastante contenida para no perder fuerza.
Además, Takata ha dejado abierta una pequeña puerta al futuro al señalar que la posibilidad de escribir algún spin-off “no es cero”. No es una promesa cerrada, pero sí una forma de decir que, incluso con el final de la historia principal ya decidido, ese universo todavía podría tener algo más que contar.
El anime llega justo cuando la historia entra en su recta final
El detalle más interesante del momento actual de la franquicia es precisamente esa coincidencia entre el inicio del anime y el anuncio del final de las novelas. Eso puede ayudar mucho a la adaptación, porque da una perspectiva distinta tanto a los lectores como a quienes lleguen por primera vez a la historia. La obra ya no se percibe como una romcom abierta sin horizonte claro, sino como un relato que se dirige a su cierre definitivo.
Y eso también puede beneficiar al anime a nivel de recepción. Parte del atractivo de muchas adaptaciones de romance escolar está en la sensación de que existe un recorrido narrativo claro y de que la historia avanza hacia algo concreto. Saber que la novela terminará en su volumen 10 ayuda a reforzar esa idea.
Una despedida próxima para una de las romcom escolares más agradables de estos últimos años
Con el final ya anunciado, I Made Friends with the Second Prettiest Girl in My Class entra en esa etapa en la que cada nuevo volumen empieza a leerse también como despedida. Y hay algo bonito en eso, porque la serie nunca ha necesitado enormes artificios para funcionar. Le ha bastado con personajes cercanos, una química muy bien trabajada y una manera especialmente natural de hablar de amistad, afinidad y romance adolescente.
Ahora queda ver cómo Takata decide cerrar la historia de Maki y Umi, pero incluso antes de llegar a ese último volumen ya hay algo claro: la obra ha sabido hacerse un hueco propio dentro de la comedia romántica escolar contemporánea. Y eso no siempre es tan fácil como parece.
