Gakuen Sensuikan-tai: Mermaid Girls echa el cierre definitivo en la Big Gangan, una despedida que sabe a poco para los seguidores del tándem formado por Makoto Fukami y Seigo Tokiya. El número de mayo de la revista de Square Enix ha publicado el capítulo final de esta incursión en la guerra submarina escolar, confirmando que la serie se recopilará en un total de cuatro volúmenes, con el último tankobon programado para salir a la venta el próximo 25 de junio. No nos engañemos: que una obra de estos dos veteranos termine con apenas un año de recorrido —se lanzó en abril de 2024— huele a hachazo editorial o, como mínimo, a una serialización corta planificada para cubrir un hueco mientras ambos centran sus energías en proyectos con mayor tracción en el Oricon.
El arte de Seigo Tokiya en esta obra ha mantenido ese pulso sucio y técnico que ya nos enamoró en Magical Girl Spec-Ops Asuka. Su habilidad para integrar maquinaria militar pesada con la estética de las "school girls" es incuestionable; el diseño de los submarinos y la gestión de la cinética en entornos acuáticos demuestran que Tokiya no es un dibujante de bustos parlantes, sino un arquitecto del caos. Sin embargo, en Mermaid Girls, el estilo se sentía algo más contenido, quizás condicionado por una narrativa de Fukami que no terminaba de decidir si quería ser un drama de acción pura o un ejercicio de fanservice bélico. La integración de las tramas mecánicas y el detallismo en el equipo táctico siguen siendo de primer nivel, pero el cierre prematuro nos deja sin ver la evolución plástica que suele alcanzar el dibujante cuando las series superan la barrera de los diez volúmenes.
Si analizamos el contexto de Makoto Fukami, es evidente que el guionista tiene demasiados frentes abiertos. Mientras cerraba esta etapa en Big Gangan, Fukami ya estaba lanzando Chōgen Market Heroes en la Coro Coro Comic y manteniendo el tipo con Succubus & Hitman en la Champion RED. Es un autor todoterreno cuya firma está en los guiones de pesos pesados del anime como Psycho-Pass o Heavenly Delusion, lo que nos hace sospechar que Mermaid Girls era poco más que un divertimento entre encargos de mayor envergadura. El mercado nipón es implacable con las obras de media tabla: si no consigues un impacto inmediato en una revista como Big Gangan, que comparte espacio con monstruos de la talla de Goblin Slayer, el destino es la finalización rápida para liberar espacio en el índice.
La conclusión de esta serie marca el fin de otra colaboración en la dilatada cronología de este dúo, pero no es el fin de su alianza, ya que Succubus & Hitman sigue siendo su caballo de batalla principal. Para el lector de Square Enix, la pérdida de Gakuen Sensuikan-tai es más un síntoma de la hiperactividad de sus creadores que un fracaso estrepitoso. Al final, nos queda un producto compacto de cuatro volúmenes que cumple con la cuota de acción táctica y chicas en uniforme, pero que pasará a la historia de la revista como un one-shot extendido más que como la sucesora espiritual de Asuka. El 25 de junio pondremos el periscopio en su último tomo, mientras Fukami sigue saltando de editorial en editorial como el mercenario del guion que siempre ha demostrado ser.
