Warhammer 40,000: Armageddon abre una nueva edición con Yarrick, Wazdakka y una guerra total sin precedentes
Warhammer 40,000 prepara un cambio de era con una nueva edición que no podía empezar en un lugar más apropiado que Armageddon, el mundo forja condenado a arder una y otra vez bajo el peso de la guerra. La revelación realizada en la AdeptiCon Preview 2026 no solo confirma un nuevo reglamento y una gran caja de inicio, sino también una campaña mastodóntica en torno al regreso de Sebastian Yarrick, la irrupción de Wazdakka Gutsmek y una oleada de refuerzos imperiales y orkos que sitúan este lanzamiento como uno de los más ambiciosos de los últimos años.
Entre ellos destacan los Blood Angels, con una larga historia de defensa sobre Armageddon, pero no estarán solos. Salamanders, Ultramarines, Space Wolves y otras muchas fuerzas astartes se suman a una contraofensiva que promete convertirse en uno de los grandes escenarios narrativos de la nueva etapa del juego. Todo ello estará reflejado en la caja de inicio, que introducirá además el nuevo tono visual de las miniaturas de esta edición.
Uno de los detalles más interesantes de esta renovación se aprecia en los nuevos Intercessors. El diseño mezcla la estética contemporánea de los Primaris con piezas y guiños a armaduras anteriores, reforzando la idea de un Imperio desgastado por la guerra continua. Las armaduras Mk X ya no son uniformes perfectas salidas de las forjas de Belisarius Cawl, sino equipamientos reparados, adaptados y reconstruidos con partes de otros patrones. Ese aire más veterano y remendado da personalidad a los nuevos Marines y conecta muy bien con el contexto de una galaxia completamente consumida por el conflicto.
Del lado orko también hay cambios significativos. Los nuevos Ork Boyz abrazan una filosofía tan simple como efectiva: si pueden llevar una choppa, una slugga y una shoota a la vez, mejor. Esta versión de los pielesverdes potencia todavía más esa sensación de marea brutal que avanza disparando antes de entrar a golpes en el cuerpo a cuerpo. Es un planteamiento muy claro y muy orko, y encaja perfectamente con una campaña centrada en la velocidad, el caos y la destrucción de la Speedwaaagh!.
Pero la gran guerra de Armageddon no se queda solo en la caja básica. La expansión Armageddon: The Return of Yarrick amplía el conflicto con una estructura muy generosa, presentada en un estuche con tres libros. Uno de ellos desarrolla la historia del regreso de Yarrick y la invasión liderada por Wazdakka. Otro introduce seis nuevos destacamentos centrados en vehículos para Astra Militarum, Orks y Space Marines. El tercero, Armoured Gauntlet, pone el foco en tanques, monstruos y grandes máquinas de guerra, añadiendo reglas para que este tipo de unidades ganen presencia y resistencia mediante tablas de daño y mejoras especiales. Es una declaración clara de intenciones: Armageddon será una guerra de acero, velocidad y potencia de fuego.
En el centro de todo este despliegue está Wazdakka Gutsmek, que por fin recibe miniatura oficial. Durante años fue uno de esos nombres míticos del trasfondo orko, un caudillo legendario de los Speed Freeks con reglas antiguas y una fuerte aura de personaje de culto, pero sin miniatura propia. Ahora llega en plástico, montado en su gigantesca moto Big Revva, y lo hace con un diseño que encaja a la perfección con su reputación. Wazdakka no solo representa la velocidad orka en su estado más puro, sino también una ambición delirante: cruzar la galaxia de punta a punta. La idea de asaltar Armageddon para obtener acceso a un artefacto de teletransporte en manos de Ghazghkull es exactamente el tipo de locura que solo un personaje así podía convertir en plan de guerra.
Frente a él regresa Commissar Sebastian Yarrick, quizá el rostro más reconocible de Armageddon junto al propio Ghazghkull. Su nueva miniatura refuerza esa imagen de héroe agotado, endurecido por décadas de guerra, pero aún dispuesto a mantenerse en pie cuando nadie más puede hacerlo. A su alrededor llegan además varios personajes imperiales nuevos que enriquecen muchísimo el conflicto. Commissar Thenia Graves representa una visión más fría e inflexible de la disciplina imperial, acompañada por su transporte personalizado Vigilance y su séquito del Officio Prefectus. Inquisitor Kroyle, miembro del Ordo Xenos, aporta una presencia mucho más excéntrica y especializada, montado sobre una criatura de seis patas y armado para cazar a los mayores monstruos orkos. Por su parte, Intranzia Fraye, Dogmata Superior de la Adepta Sororitas, introduce el fanatismo doctrinal de las Hermanas de Batalla con una miniatura muy potente visualmente, subida en su Throne of Blame y preparada para señalar a los enemigos más aborrecibles del Imperio.
Junto a estos personajes destacan dos vehículos nuevos para la Guardia Imperial que encajan de maravilla con el frente de Armageddon. El Centaur RSV se presenta como un transporte rápido, ligero y abierto, ideal para mover infantería por los páramos polvorientos del planeta y responder a las embestidas de la Speedwaaagh!. A su lado aparece el Hippogriff AFV, un blindado compacto pero versátil, capaz de montar diferentes configuraciones de armamento para adaptarse a objetivos de infantería, vehículos o fortificaciones. Ambos refuerzan esa idea de movilidad y reacción rápida que parece definir a las fuerzas imperiales en esta campaña.
La nueva edición también introduce cambios importantes en las reglas. Uno de los más llamativos está en la construcción de ejército. Los destacamentos ganan flexibilidad, y ahora será posible combinar varios para generar conjuntos de habilidades más personalizados. Esto abre una vía muy interesante para adaptar las listas al estilo de juego de cada facción o incluso a una visión muy concreta de cómo debe luchar un ejército. Además, en el lanzamiento habrá más de 70 destacamentos nuevos o actualizados, aunque los actuales seguirán siendo válidos.
También cambian las misiones. Los objetivos ya no se plantean de forma tan neutra, sino que se relacionan más directamente con el tipo de ejército desplegado. Las fuerzas orientadas a mantener terreno serán recompensadas por ello, mientras que otras más centradas en matar, desorganizar o golpear objetivos clave tendrán herramientas adaptadas a su forma de jugar. Esto enlaza con otra novedad importante: desaparecen los clásicos círculos de objetivo, sustituidos por huellas de escenografía que marcan el control de ubicaciones, reliquias o fortificaciones concretas. El terreno, además, también cambia de forma notable, porque la cobertura pasa a afectar a las tiradas para impactar y las unidades resultan más fáciles de ocultar. Es un giro importante que, sobre el papel, hará que las mesas tengan más peso táctico y que la colocación de miniaturas sea todavía más relevante.
El combate también ha sido revisado para ofrecer una fase de lucha más limpia y flexible. Se anuncian ajustes en la elección de objetivos al cargar, el orden de activación, la resolución rápida del daño y la secuencia de movimientos de consolidación y amontonamiento. No parece una revolución total, pero sí un rediseño enfocado a que la experiencia de juego sea más clara, más ágil y con menos fricciones.
Como apoyo a toda esta campaña, cuatro facciones recibirán además nuevas Battalion Boxes temáticas. La del Astra Militarum se centra precisamente en los nuevos vehículos ligeros, combinando dos Hippogriff AFV, un Centaur RSV, un Rogal Dorn y tropas de choque de Cadia. La de la Adepta Sororitas apuesta por potencia de asalto con Paragon Warsuits, Palatine, Novitiates y Sisters Repentia. La Deathwatch contará con una fuerza compacta transportada en un Corvus Blackstar, ideal para operaciones de decapitación. Y los Orks abrazarán de lleno la velocidad con Deffkoptas, un Deffkilla Wartrike y un Rukkatrukk Squigbuggy. Son cajas muy marcadas por la personalidad de cada facción, y además sirven para reforzar el peso que tendrá Armageddon como gran frente narrativo de esta nueva edición.
En conjunto, Games Workshop ha planteado un lanzamiento enorme, con una caja de inicio potente, una campaña muy cargada de personajes y vehículos, y una actualización de reglas que parece buscar más flexibilidad, más integración entre estilo de ejército y misión, y una mesa con mayor importancia táctica. Todo ello con Armageddon como epicentro, Yarrick como símbolo de resistencia imperial y Wazdakka como punta de lanza de una invasión orka que amenaza con arrasarlo todo.
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