Con su cuarto volumen, Rai Rai Rai confirma que estamos ante una de las series más imprevisibles y deslenguadas del catálogo reciente de Ivrea. Yoshiaki Sukeno vuelve a mezclar ciencia ficción, acción y comedia absurda en un tomo que juega deliberadamente con el desconcierto del lector. Rai Rai Rai #4 no busca ofrecer respuestas claras, sino ampliar su universo de incógnitas mientras refuerza el carisma de su protagonista. El resultado es una lectura intensa, irregular por momentos, pero siempre fiel a la identidad caótica que define a la obra desde su inicio.
Ahora bien, Rai Rai Rai #4 arranca de forma deliberadamente desconcertante. Tras la última batalla, los personajes intentan recuperar una apariencia de normalidad, pero la llegada de una misteriosa chica que afirma ser íntima amiga de Sumire rompe cualquier atisbo de calma.
Esta primera mitad del volumen se mueve entre situaciones cotidianas, escenas de comedia inesperada y momentos que parecen no avanzar la trama principal, reforzando una sensación de caos controlado. Sin embargo, lejos de ser mero relleno, estas secuencias subrayan la fragilidad emocional de Sumire y la dificultad de distinguir aliados de enemigos en un mundo lleno de secretos.
La segunda mitad del tomo recupera con fuerza el pulso de la ciencia ficción y la acción. Un enorme objeto volador aparece sobre la ciudad, y la Raiden 5 se ve obligada a intervenir. La incursión dentro del ovni devuelve a la serie su tono más tenso, especialmente cuando Sumire se enfrenta a un ser que recuerda inquietantemente al extraterrestre que la secuestró en el pasado. Sin necesidad de grandes spoilers, este encuentro reabre heridas y plantea nuevas preguntas sobre el origen de sus poderes y el verdadero objetivo de los alienígenas. El volumen cierra ampliando el tablero narrativo, con más facciones implicadas y menos certezas que nunca.
Con esto se demuestra que Rai Rai Rai sigue explorando el choque entre lo cotidiano y lo extraordinario. La obra utiliza el humor absurdo y situaciones casi paródicas, como las partidas de mahjong en medio del caos, para contrastar con la violencia y la amenaza constante de la invasión. Este equilibrio entre comedia y acción es uno de los sellos distintivos de la serie, aunque en este tomo puede resultar especialmente divisivo. Sukeno apuesta por el desconcierto como herramienta narrativa, reforzando la idea de que ni los personajes ni el lector tienen una visión completa de lo que está ocurriendo.
El apartado artístico vuelve a ser uno de los grandes puntos fuertes del manga. El dibujo de Yoshiaki Sukeno destaca por su dinamismo en las escenas de combate y por el diseño imaginativo de las criaturas alienígenas. La expresividad de Sumire y el contraste entre su fragilidad emocional y su potencial destructivo están muy bien representados. Además, el ritmo visual ayuda a que incluso los momentos más caóticos resulten fluidos y entretenidos, manteniendo la energía que caracteriza a la serie.
Este cuarto tomo está especialmente recomendado para lectores que disfruten de la ciencia ficción desenfadada, el humor absurdo y las historias que avanzan más por acumulación de misterios que por respuestas inmediatas. Quienes busquen una narrativa cerrada o explicaciones claras pueden sentirse frustrados, pero para los que acepten el caos como parte de la experiencia, Rai Rai Rai sigue siendo una propuesta fresca y muy divertida. Como conclusión, Rai Rai Rai #4 refuerza la personalidad única de la serie y deja claro que lo mejor, y lo más extraño, aún está por llegar.
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