Reseña de Grommets: Nostalgia, skate y adolescencia salvaje en la California de los 80

Con Grommets, Rick Remender se permite algo poco habitual en su carrera: dejar a un lado la épica desbordada, la ciencia ficción o la fantasía oscura para mirar directamente a su propio pasado. Acompañado por Brian Posehn, el autor firma un cómic profundamente personal que mezcla costumbrismo, humor y una mirada honesta —y nada idealizada— a la adolescencia. Publicado en España por Editorial Norma, Grommets es una historia de iniciación ambientada en la California del skate y el punk de los años ochenta, tan luminosa como incómoda, tan divertida como emocionalmente certera.

Grommets cómic Rick Remender Brian Posehn Editorial Norma

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El desarrollo de la trama sigue a Rick, un chico que se muda con su familia de San Francisco a Sacramento y que debe empezar de cero en un entorno hostil. En el instituto es un paria más, el nuevo al que nadie presta atención, hasta que conoce a Brian, otro inadaptado con el que comparte dos pasiones fundamentales: el skate y la música. 

A partir de ahí, Grommets construye una historia sencilla en apariencia, centrada en la amistad, el descubrimiento del skatepark y el deseo casi desesperado de pertenecer a algo. Sin necesidad de grandes giros ni dramatismos artificiales, el relato avanza mostrando pequeños momentos cotidianos que, sumados, definen una experiencia vital completa. Todo ello sin spoilers, pero dejando claro que no es una historia tan ligera como puede parecer en sus primeras páginas.

Uno de los grandes aciertos de Grommets está en su análisis temático. Bajo su tono humorístico y su estética desenfadada, el cómic aborda cuestiones como la identidad, el trauma infantil, la masculinidad tóxica heredada y la forma en que los jóvenes lidian con un mundo que no les ofrece herramientas emocionales. 

El humor funciona como válvula de escape, pero nunca como mecanismo de evasión. Hay bromas, situaciones absurdas y diálogos cargados de ironía, pero también silencios incómodos y momentos que golpean con fuerza precisamente porque se sienten reales. La amistad entre los protagonistas no es idealizada, sino construida desde la vulnerabilidad compartida y la necesidad mutua de sobrevivir al entorno.

Grommets cómic Rick Remender Brian Posehn Editorial NormaGrommets cómic Rick Remender Brian Posehn Editorial Norma

El contexto general de Grommets es clave para entender su espíritu. Ambientada en 1984, la obra se sitúa en una época en la que el skateboarding comenzaba a convertirse en un fenómeno cultural y en una vía de escape para una generación de chavales desubicados. Remender y Posehn reconstruyen ese momento desde la memoria, pero sin caer en la nostalgia complaciente. Aquí no hay un pasado idealizado, sino una realidad marcada por familias rotas, padres ausentes, violencia normalizada y una adolescencia en la que nadie parecía dispuesto a escuchar los problemas de los más jóvenes. El cómic funciona como una fotografía emocional de una etapa vital concreta, pero también como un retrato social de una época donde el “hazte duro” era la única respuesta posible.

El apartado artístico de Grommets es fundamental para que todo esto funcione. Brett Parson apuesta por un estilo cartoon expresivo, cercano y exagerado, que encaja perfectamente con la mirada adolescente desde la que se narra la historia. Sus personajes transmiten emoción incluso en los momentos más triviales, y las escenas de skate están llenas de energía, movimiento y autenticidad. El trabajo de Moreno Dinisio al color es espectacular, recreando una paleta que remite directamente a los años ochenta, con tonos vibrantes, ropa imposible y una atmósfera que mezcla suciedad urbana y brillo juvenil. La combinación de ambos logra que el lector se sienta transportado a esa época, incluso aunque no la haya vivido.

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En cuanto a sensaciones generales, Grommets es un cómic que se lee con una sonrisa constante, pero que deja poso. No busca reinventar el género del slice of life ni ofrecer una trama revolucionaria, sino contar bien una historia honesta. Y lo consigue. Es una obra que habla de crecer, de equivocarse, de caer y volver a subirse a la tabla aunque nadie esté mirando. También es una reflexión sobre cómo la cultura —en este caso el skate y el punk— puede convertirse en refugio, identidad y salvación personal.

Este cómic está especialmente recomendado para lectores que disfruten del costumbrismo, las historias de crecimiento personal y los relatos con fuerte carga emocional. También es ideal para quienes hayan seguido la trayectoria de Rick Remender y quieran descubrir una faceta distinta, más íntima y directa. No es necesario ser aficionado al skate para disfrutarlo, aunque quienes lo sean encontrarán un retrato especialmente respetuoso y auténtico de esa cultura.

En conclusión, Grommets es una obra sincera, divertida y profundamente humana. Un cómic que habla del pasado sin edulcorarlo y que demuestra que las historias más pequeñas, cuando están bien contadas, pueden ser las más universales. Una lectura muy recomendable que deja claro que, a veces, crecer duele… pero también merece la pena.