Cherry and Virgin confirma su estreno en 2027 y reaparece como una de las películas de anime más singulares del panorama reciente
Hay proyectos que desaparecen durante años y, cuando regresan, lo hacen con más fuerza precisamente porque el silencio había empezado a convertirlos en una rareza casi fantasmal. Eso es exactamente lo que acaba de ocurrir con Cherry and Virgin, la película original de Masanao Kawajiri, que por fin ha reaparecido con un nuevo vídeo y una confirmación clara: su estreno en Japón será en 2027. Después de un larguísimo periodo de incertidumbre desde su anuncio inicial, la cinta vuelve a colocarse en el radar y lo hace conservando intacto aquello que la hacía tan llamativa desde el principio: una propuesta adulta, híbrida y formalmente poco común dentro del anime contemporáneo.
La película gira en torno a Ryo y Ami. Él es un mangaka erótico de 32 años que se siente profundamente incómodo en su relación con las mujeres. Ella, Ami, es una fujoshi de 28 años que tampoco tiene una buena impresión de los hombres y que, además, ha visto frustrado su deseo de convertirse en creadora profesional. A partir de un encuentro casual entre ambos, Cherry and Virgin plantea una relación marcada por las inseguridades, las proyecciones, la distancia emocional y una forma de intimidad que no parece responder a los códigos más habituales del romance animado.
Solo con esa premisa ya se entiende por qué esta película ha seguido despertando interés pese a su larga ausencia. No estamos ante una historia romántica convencional ni ante una comedia sentimental de fórmula. Lo que propone Cherry and Virgin tiene una textura claramente más incómoda, más adulta y también más introspectiva. La relación entre sus protagonistas no nace desde la idealización, sino desde la torpeza, el prejuicio, la frustración y una cierta incapacidad para conectar con naturalidad. Y eso, bien trabajado, puede convertir la película en una obra mucho más rica de lo que su título podría hacer pensar en un primer vistazo.
Una película de anime que no quiere parecerse a nadie
Lo más atractivo de Cherry and Virgin no está solo en su historia, sino en cómo quiere contarla. La película mezcla rotoscopia con animación, elementos de manga y material de imagen real, una combinación que ya la sitúa en un terreno muy poco transitado dentro del largometraje animado japonés más reciente. Esa decisión no parece un capricho estético, sino una prolongación natural del propio conflicto de sus personajes. El choque entre formatos, texturas y registros visuales encaja muy bien con una historia que gira alrededor de identidades incompletas, deseos mal articulados y una relación que se construye desde la fricción.
Ese enfoque híbrido también conecta con el recorrido previo de Masanao Kawajiri. Antes de este proyecto, el director llamó la atención con A Japanese Boy Who Draws, un cortometraje que ya trabajaba la mezcla entre animación, sensibilidad pictórica y materiales visuales diversos. El paso al largometraje parecía una evolución lógica, pero Cherry and Virgin se ha hecho esperar mucho más de lo previsto. La película fue anunciada originalmente en 2021 y su estreno se había planteado para 2022, así que su reaparición en 2026 con estreno fijado para 2027 supone, de algún modo, la confirmación de que el proyecto sigue vivo y ha logrado atravesar un desarrollo claramente complicado.
Masanao Kawajiri y un salto importante al largometraje
Otro de los puntos que hacen especialmente interesante esta película es su valor dentro de la trayectoria de su autor. Cherry and Virgin será el primer largometraje de Masanao Kawajiri y también su primer trabajo comercial de gran formato, un detalle importante porque convierte el proyecto en una declaración de intenciones. No parece la elección de alguien que quiera entrar en la industria buscando una obra cómoda o fácilmente clasificable. Más bien al contrario. Todo apunta a que Kawajiri quiere debutar en el largo con una película muy personal, con una búsqueda formal propia y con un tono emocional que escapa de lo estándar.
Eso puede jugar mucho a su favor en el plano editorial. En un momento donde buena parte del anime cinematográfico tiende a moverse entre grandes franquicias, adaptaciones de éxito o fórmulas visualmente espectaculares pero más previsibles, Cherry and Virgin tiene la oportunidad de destacar por rareza, por sensibilidad de autor y por un tratamiento más adulto de sus personajes. No parece una película pensada para arrasar por volumen, pero sí para llamar la atención entre quienes siguen de cerca las propuestas más particulares del medio.
Ryo y Ami, dos personajes definidos por la distancia
A nivel narrativo, la película parece apoyarse sobre todo en la tensión entre sus dos protagonistas. Ryo y Ami no están construidos como un reflejo romántico ideal, sino como dos figuras atravesadas por bloqueos muy concretos. Él, un autor de manga erótico incapaz de relacionarse cómodamente con mujeres; ella, una fujoshi que mira a los hombres con distancia y que arrastra su propio fracaso creativo. El encuentro entre ambos tiene potencial precisamente porque no parte de la armonía, sino del desencaje.
Ese tipo de dinámica puede dar lugar a una historia muy distinta dentro del anime de corte romántico o dramático. Más que una fantasía sentimental, Cherry and Virgin parece interesada en observar cómo dos personas heridas, incómodas y en cierto modo encerradas en su propia imagen del otro intentan construir algo parecido a una conexión real. Ese terreno es complejo, pero también muy fértil si el guion encuentra el tono adecuado.
Una espera larga que ahora empieza a justificarse
La nueva aparición de material promocional sugiere además que la película está entrando por fin en una fase visible de avance real. Después de tantos años, había una duda evidente sobre el proyecto: si seguía adelante como estaba planteado o si acabaría convertiéndose en una de esas producciones atrapadas para siempre en el limbo. El anuncio de su estreno en 2027 cambia completamente esa percepción. Ahora ya no se trata de una promesa antigua, sino de una película concreta con horizonte definido.
Y eso hace que merezca la pena empezar a seguirla con más atención. Porque si Cherry and Virgin consigue trasladar bien su propuesta híbrida, mantener el equilibrio entre incomodidad, intimidad y experimentación visual, y desarrollar con acierto la relación entre Ryo y Ami, puede terminar siendo una de las películas de anime más peculiares y comentadas de su año.
No por buscar el impacto más obvio, sino por hacer algo mucho más difícil: construir una obra que se sienta distinta de verdad. En un panorama cada vez más saturado, eso vale oro.
