- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Latna Saga vol. 1, publicado recientemente por Norma Editorial, llega al mercado español como una propuesta que juega deliberadamente con las expectativas del isekai y del manwha de fantasía con sistema de niveles. A primera vista, su premisa parece familiar: un protagonista transportado a otro mundo, un universo regido por reglas de videojuego y la promesa de una progresión constante de poder. Sin embargo, basta avanzar unas pocas páginas para entender que aquí la clave no está en subir de nivel, sino precisamente en no poder hacerlo.
El gran giro de Latna Saga es tan simple como efectivo: Ryu queda atrapado en el tutorial. La guía que debería ayudarle está plagada de fallos y le impide subir de nivel. El resultado es una situación tan absurda como desesperante: mientras el sistema insiste en que es un personaje de nivel bajo, su cuerpo y su experiencia se desarrollan a base de pura supervivencia. No hay atajos, no hay recompensas limpias, solo repetición, dolor y aprendizaje forzado.
Este punto de partida convierte el isekai en una historia de resistencia psicológica. El lector no asiste al ascenso meteórico de un héroe, sino al desgaste prolongado de alguien que se niega a morir aunque el mundo parezca diseñado para expulsarlo.
Aquí Latna Saga introduce una tensión constante: Ryu debe ocultar lo que realmente es. En Selha Latna, los “otherworlders” no son héroes admirados, sino amenazas a exterminar, debido a traiciones pasadas que marcaron la historia del mundo. El protagonista no solo lucha contra monstruos, sino contra un entorno social hostil que lo obliga a fingir debilidad para sobrevivir.
Este contraste entre apariencia y realidad no se utiliza solo como recurso de acción, sino como motor de la comedia y del drama. Ryu es, al mismo tiempo, peligrosamente fuerte y torpemente invisible, lo que genera situaciones tan tensas como hilarantes.
Este humor no rompe la coherencia del mundo. Al contrario, sirve para reforzar la personalidad del protagonista y evitar que el relato se vuelva monótono. La obra sabe cuándo exagerar y cuándo contenerse, alternando momentos de acción brutal con escenas casi caricaturescas que alivian la tensión sin trivializarla.
La violencia, por su parte, no se presenta como glorificación constante. Hay combates espectaculares, sí, pero también una sensación persistente de desgaste. Ryu no lucha porque disfrute haciéndolo, sino porque no tiene otra opción.
La desconfianza estructural hacia los protagonistas de otros mundos funciona como una inversión interesante del tropo habitual. Aquí no hay profecías ni reinos agradecidos: hay miedo, persecución y memoria colectiva. Esto convierte cada interacción social en un posible peligro y refuerza la necesidad de Ryu de moverse con cautela.
Las escenas de acción son dinámicas, claras y contundentes. La coreografía de los combates evita la confusión y apuesta por el impacto directo, mientras que el uso del color refuerza la sensación de energía y brutalidad. El contraste entre escenas épicas y momentos cómicos está perfectamente integrado a nivel gráfico, lo que facilita una lectura muy fluida.
Norma Editorial presenta una edición cuidada, íntegramente a color y en un formato cómodo que realza el trabajo artístico. Como inicio de serie, el volumen cumple con creces su función: presenta el mundo, define al protagonista y deja claras las reglas —y errores— del sistema que lo gobierna.
Un arranque sólido, divertido y visualmente potente, que apunta a una serie capaz de equilibrar acción, humor y crítica al propio género. Ideal para quienes disfrutan del isekai, pero buscan una vuelta de tuerca menos complaciente.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)