Reseña de Fire! vol. 1 (Arechi Manga): el clásico shojo rock de Hideko Mizuno que arde con libertad y romance

 Fire! vol. 1 (Arechi Manga) reseña: el grito rock de Hideko Mizuno que convirtió el shojo en incendio

Hay “clásicos” que se leen como una pieza de museo, con respeto y distancia. Y luego está Fire!, que se te planta delante como un amplificador al rojo vivo: ruge, se desboca, te zarandea y no te pide permiso para sentir. La llegada de Fire! vol. 1 a España de la mano de Arechi Manga (edición en cartoné con portada metalizada, 448 páginas, formato 150×218 mm, B/N y color) es una de esas publicaciones que no deberían pasar como “una novedad más”, porque aquí hablamos de una obra que convirtió la emoción juvenil en una especie de combustión continua.

Fire! vol. 1 de Hideko Mizuno en edición cartoné de Arechi Manga, clásico shojo de música y romance

Hideko Mizuno —una figura clave de la historia del manga, a menudo citada como una de las grandes pioneras— firma un relato que mira a la juventud estadounidense de los años 60 con una mezcla explosiva de idealismo, rabia, romance y música. Y lo hace con un protagonista masculino, algo especialmente significativo dentro del shojo de su época. El resultado es un tomo que no busca equilibrio: busca impacto.

De la injusticia al escenario: Aaron y el origen del fuego

El punto de partida ya marca el tono melodramático y acelerado: Aaron, un chico pobre que intenta salir adelante de forma honesta, termina acusado injustamente y enviado a un reformatorio por un malentendido. La vida le cae encima sin contemplaciones, y Mizuno lo dibuja con esa lógica de tragedia juvenil donde los golpes llegan en cadena, como si el mundo tuviera prisa por romperte.

En ese reformatorio aparece la chispa que lo cambia todo: la música de Fire Wolf, un delincuente que encarna el mito del rebelde absoluto. No solo es un músico: es una idea. Un símbolo de libertad sin definir, de huida constante, de romper jaulas aunque no sepas qué hay fuera. Aaron escucha esa música y entiende algo esencial: si el mundo te aplasta, quizá la única salida sea gritar más fuerte.

Cuando Aaron sale del centro de menores, hereda la guitarra de Fire Wolf y forma una banda con unos colegas: Fire. A partir de ahí, el tomo se convierte en una carrera salvaje hacia la fama, el deseo, el exceso y la contradicción. Porque Mizuno no romantiza el “éxito” como una meta limpia: lo presenta como un precio.

Fire! vol. 1 de Hideko Mizuno en edición cartoné de Arechi Manga, clásico shojo de música y romance

Un shojo que se atreve a ser rock: libertad, deseo y contradicción

Lo más potente de Fire! no es la anécdota de “manga musical”, sino la forma en que el manga utiliza la música como lenguaje emocional. Aquí el rock no es un decorado: es un estado mental. La obra respira esa obsesión por la libertad como algo casi espiritual… y al mismo tiempo expone lo imposible que es mantenerla intacta cuando entran en juego el dinero, el mercado, la industria y la necesidad de sobrevivir.

Aaron persigue una libertad que nunca termina de definirse del todo, y ese es el punto: es la libertad de los 60, la libertad de la adolescencia, la libertad como palabra que te salva aunque no sepas explicarla. Mizuno convierte esa búsqueda en una especie de viaje continuo por emociones extremas: enamoramiento, ruptura, euforia, caída, triunfo, derrota, orgullo, humillación… y vuelta a empezar.

Este volumen 1, además, deja muy claro un rasgo clave del estilo narrativo de la época: no hay pausa. Todo ocurre con una velocidad casi febril. Lo que hoy un lector moderno pediría como “espacio para respirar”, Mizuno lo sustituye por un torrente: sucede algo, te golpea, y ya estás en la siguiente escena. A veces esa prisa puede desconcertar, sí, pero también reproduce a la perfección el vértigo de ser joven y sentirlo todo como si fuera el fin del mundo.

Fire! vol. 1 de Hideko Mizuno en edición cartoné de Arechi Manga, clásico shojo de música y romance

El drama es excesivo… y por eso funciona

Si entras a Fire! esperando contención, te vas a estrellar. Este manga se mueve en coordenadas de “vida o muerte emocional” casi a cada capítulo. Pero ese exceso no es torpeza: es estética. Fire! está escrito como si cada giro fuera una canción que termina en el estribillo más alto posible.

Y aquí es donde Mizuno sorprende: detrás del melodrama hay ideas muy claras sobre clase social, sistema, represión, racismo y marginalidad, aunque no siempre se desarrollen con la profundidad que hoy se exigiría. Lo importante es cómo esos elementos construyen un mundo hostil donde la música aparece como salvación… y como condena. Porque cuando la industria huele talento, lo convierte en producto. Y ese choque entre “arte puro” y “mercantilización” es uno de los nervios más interesantes del tomo.

Fire! vol. 1 de Hideko Mizuno en edición cartoné de Arechi Manga, clásico shojo de música y romance

El dibujo: cuando la música se ve

Visualmente, Fire! tiene el encanto y la rareza de un clásico. Hay rasgos que pueden sentirse “de época” —proporciones, expresividad, cierta teatralidad—, pero en cuanto Mizuno representa la música, el manga se enciende. Hay páginas donde el sonido parece salir de los cuerpos, donde las viñetas se vuelven foco, escenario, destello. Mizuno usa recursos gráficos para que la música no sea solo “algo que ocurre”: sea una energía que invade la página.

Además, el formato grande de Arechi (150×218 mm) en cartoné le sienta especialmente bien a este tipo de obra: la experiencia es más física, más de “cartel”, más de sentir que estás leyendo algo que viene de otra era pero sigue golpeando.

Fire! vol. 1 de Hideko Mizuno en edición cartoné de Arechi Manga, clásico shojo de música y romance

Edición de Arechi Manga: un tomo-objeto para un clásico que pide presencia

Arechi publica Fire! vol. 1 como merece una obra así: cartoné con portada metalizada, gran paginación (448 páginas), mezcla de blanco y negro con color y una presentación que subraya que estamos ante un título histórico dentro del manga shojo y dentro del manga “musical” antes de que esa etiqueta existiera como tal. Y además, recordemos: serie completa en 2 volúmenes, así que este primer tomo ya se siente como el arranque de una experiencia intensa pero asumible.

Conclusión: Fire! no es “para todos”, pero sí es de los que dejan marca

Fire! vol. 1 es un clásico por algo: no por ser antiguo, sino por ser valiente. Es un manga que se permite ser excesivo, emocional, contradictorio y feroz. Puede desconcertar por su ritmo, puede agotar por su intensidad, pero si conectas con su vibra, te arrastra como un concierto en un garito pequeño donde sudas libertad aunque no sepas definirla.

Si te interesa el shojo clásico, la historia del manga, o simplemente quieres leer algo que no se parece a lo que sale hoy, Fire! (Arechi Manga) es una apuesta con llama propia.