The King of Fighters ’98 Iori Yagami: Kotobukiya inmortaliza al rival definitivo con una figura 1/8 cargada de actitud
Hay personajes que no necesitan presentación. Iori Yagami es pura presencia, pura tensión contenida, y una de las figuras más icónicas de The King of Fighters ’98. Kotobukiya recupera toda esa esencia con una figura a escala 1/8 que captura a la perfección su carácter frío, desafiante y peligrosamente carismático, pensada tanto para fans veteranos de SNK como para coleccionistas exigentes.
Desde el primer vistazo, esta figura transmite exactamente lo que debe: dominancia, elegancia oscura y una energía a punto de estallar. No hay poses exageradas ni artificios innecesarios. Iori se presenta firme, seguro, con esa calma tensa que siempre precede a la explosión de violencia púrpura que define su estilo de combate.
Escultura sólida y pose con autoridad absoluta
La escultura apuesta por una postura clásica y contundente, que refuerza la identidad del personaje sin distraer la mirada. Iori aparece erguido, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante, como si estuviera evaluando a su oponente antes del ataque definitivo. Es una pose que transmite control, amenaza y confianza absoluta.
Las proporciones están muy bien equilibradas para la escala 1/8. El cuerpo se siente atlético y fibroso, sin caer en exageraciones musculares. Cada línea anatómica acompaña la postura natural del personaje, reforzando esa sensación de poder contenido tan característica de Iori.
El fuego púrpura: identidad visual llevada al detalle
Uno de los grandes puntos fuertes de la figura es la llama púrpura que brota de su mano derecha. Realizada con piezas translúcidas, la llama presenta un modelado dinámico y un pintado con degradados muy bien trabajados, aportando profundidad y sensación de energía viva.
Este elemento no solo añade espectacularidad, sino que funciona como eje visual de la figura, guiando la mirada y reforzando inmediatamente la identidad del personaje. Es un detalle clave que eleva el conjunto y lo distingue claramente dentro de cualquier vitrina dedicada a juegos de lucha.
Vestuario y acabados: fidelidad total a KOF ’98
El icónico vestuario de Iori está reproducido con un nivel de detalle muy sólido. La chaqueta presenta arrugas naturales y volumen, transmitiendo el peso real de la prenda. El trabajo de pintura utiliza sombras bien colocadas que refuerzan la profundidad sin ensuciar el acabado.
El pantalón y los guantes mantienen esa estética ligeramente descuidada que define al personaje, reforzando su imagen de luchador salvaje y rebelde. Incluso desde la parte trasera, la figura mantiene impacto visual, algo que no siempre se consigue en esta escala.
Rostro, expresión y mirada asesina
El rostro es, sin duda, otro de los grandes aciertos. La mirada afilada y desafiante captura a la perfección la personalidad de Iori. No es una expresión exagerada, sino contenida, peligrosa, con ese punto de desprecio tan reconocible para los fans de la saga.
El modelado facial es preciso, con rasgos bien definidos y una pintura limpia que aporta realismo sin perder el estilo propio del personaje. El cabello rojo, con mechones bien definidos, añade dinamismo y completa una silueta inconfundible.
Además, Kotobukiya incluye un rostro alternativo exclusivo para su tienda oficial, mostrando a Iori con una sonrisa ladeada y provocadora. Un extra que ofrece una lectura distinta del personaje y aumenta notablemente el valor coleccionable de la figura.
Presencia en vitrina y atractivo para coleccionistas
Con una altura aproximada de 247 mm, esta figura tiene una presencia muy equilibrada. Destaca sin imponerse, y funciona tanto como pieza central como acompañada de otros luchadores de The King of Fighters. Es una figura que pide ser expuesta a la altura de los ojos, donde su expresión y la llama púrpura pueden lucir al máximo.
Para coleccionistas de figuras de videojuegos clásicos, esta versión de Iori Yagami es una apuesta segura: fiel, elegante y con una ejecución técnica que cumple con creces.
Valoración final para fans de SNK
La figura Iori Yagami ’98 Ver. de Kotobukiya es un homenaje directo a uno de los personajes más queridos y temidos de la saga. Su escultura sólida, el excelente tratamiento del fuego púrpura y la expresividad del rostro la convierten en una pieza imprescindible para fans de The King of Fighters.
No busca reinventar al personaje, sino capturar su esencia con precisión quirúrgica. Y en eso, acierta de lleno.
Datos de la figura
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