Reseña de Phantom Busters Vol. 4: comedia juvenil, exorcismos y un giro inesperadamente serio

Con Phantom Busters Vol. 4, publicado por Editorial Ivrea, la serie de Neoshoco alcanza uno de sus puntos más equilibrados entre comedia desenfadada y desarrollo argumental. Lo que comenzó como un manga shonen ligero sobre exorcismos escolares y amistad adolescente empieza a mostrar aquí un mayor peso narrativo, sin perder la energía caótica que lo caracteriza. Este volumen consolida al grupo protagonista, introduce nuevas dinámicas y deja claro que bajo el humor constante se esconde una historia capaz de volverse oscura cuando menos lo esperamos. Una lectura que confirma que Phantom Busters no es solo una comedia de fantasmas más.

Portada Phantom Busters Tomo 4 de Neoshoco publicado por Ivrea

Phantom Busters Tomo 4 de Neoshoco publicado por Ivrea
En términos generales, Phantom Busters nos sitúa en Kamakura y sigue a un grupo de chicos de instituto que, casi por accidente, acaban formando un club dedicado a lidiar con espíritus y fenómenos paranormales. La obra bebe de muchos elementos clásicos del shonen: camaradería, situaciones absurdas, enfrentamientos sobrenaturales y un ritmo ágil que prioriza el entretenimiento. 

Sin embargo, Neoshoco sabe dotar a sus personajes de una personalidad muy marcada, apoyándose en diálogos ágiles y en una química grupal que recuerda constantemente a la vitalidad de la adolescencia. El volumen 4 es especialmente importante porque obliga al club a enfrentarse a una amenaza que no es un espíritu maligno, sino la propia burocracia escolar.

La trama de este tomo gira en torno a una crisis “existencial” para los Phantom Busters: si no encuentran pronto a un profesor consejero, el club será absorbido por el extravagante Club de Estudios Esotéricos. Este conflicto, aparentemente menor, sirve como excusa perfecta para una sucesión de escenas cómicas que explotan el contraste entre distintas formas de entender lo oculto. 

La aparición del profesor Charles de Noir Mamoru, un docente tan excéntrico como carismático que afirma haber salvado el mundo en el pasado, marca un antes y un después en la serie. Su presencia no solo aporta humor visual y verbal, sino que redefine el tono del grupo y abre nuevas posibilidades para el futuro del manga.

Phantom Busters Tomo 4 de Neoshoco publicado por IvreaPhantom Busters Tomo 4 de Neoshoco publicado por Ivrea

Phantom Busters Tomo 4 de Neoshoco publicado por Ivrea
A partir de aquí, el volumen se estructura como una celebración de la juventud: trabajos a tiempo parcial improvisados, preparativos para un festival de verano y momentos cotidianos que refuerzan los lazos entre los protagonistas. Estas escenas destacan por su naturalidad y por la forma en que Neoshoco captura gestos, silencios y bromas propias de un grupo de amigos reales. 

Sin embargo, en la segunda mitad del tomo el tono cambia de manera progresiva. Sin entrar en grandes spoilers, la historia introduce nuevos enemigos y una amenaza directa que afecta a Mogari, dejando claro que el peligro no siempre se resolverá con chistes y carreras desenfrenadas por los pasillos del instituto.

Phantom Busters Vol. 4 funciona como un relato sobre el crecimiento y la identidad. Bajo la premisa del exorcismo y lo sobrenatural, el manga habla de la necesidad de encontrar un lugar propio, de ser aceptado tal y como uno es, y de la importancia de contar con amigos que te sostengan cuando todo se desmorona. El contraste entre lo absurdo y lo serio está muy bien medido: el lector pasa de la risa al sobresalto sin sentir que el cambio sea forzado. Este equilibrio es uno de los grandes aciertos del volumen y demuestra que la serie tiene margen para evolucionar más allá de la comedia pura.

Phantom Busters Tomo 4 de Neoshoco publicado por IvreaPhantom Busters Tomo 4 de Neoshoco publicado por Ivrea

El apartado artístico sigue siendo uno de los puntos fuertes del manga. El dibujo de Neoshoco es expresivo, dinámico y especialmente eficaz en las escenas humorísticas, donde los gestos exagerados y los cambios de estilo potencian el gag. Al mismo tiempo, cuando la historia se vuelve más oscura, el trazo se endurece y las composiciones se vuelven más cerradas, transmitiendo tensión y peligro. Destaca también el diseño del profesor Noir, con una estética que recuerda a ciertos personajes del manga oscuro de principios de los 2000, aportando un contraste visual muy atractivo dentro del conjunto.

En conclusión, Phantom Busters Vol. 4 es un volumen clave que reafirma el potencial de la serie. Divertido, entrañable y sorprendentemente intenso en su tramo final, demuestra que Neoshoco sabe jugar con los códigos del shonen para ofrecer algo más que entretenimiento pasajero. Muy recomendable para quienes disfrutan de historias de instituto con toques sobrenaturales, humor bien medido y personajes con los que es fácil encariñarse. Si la serie sigue por este camino, lo mejor de Phantom Busters aún está por llegar.