Reseña de Fushigi Yugi Edición Kanzenban Vol. 8 y 9: el clímax emocional de un clásico del shojo fantástico
Con los volúmenes 8 y 9 de Fushigi Yugi Edición Kanzenban, Ivrea completa la reedición definitiva de uno de los grandes clásicos del shojo de los años noventa. Esta edición de lujo permite redescubrir la obra de Yuu Watase con una presentación cuidada y una lectura más coherente y madura. En estos tomos finales, la historia alcanza su punto de mayor intensidad emocional, combinando romance, tragedia y fantasía épica. Es el cierre de una aventura que marcó a toda una generación de lectoras y lectores.
Los volúmenes 8 y 9 de la edición kanzenban corresponden al arco final de la obra, cuando la trama da un giro inesperado y obliga a la protagonista a enfrentarse a una nueva misión, incluso después de haber creído cerrado su viaje.
En este tramo final, Miaka se ve obligada a regresar al Universo de los Cuatro Dioses para recuperar las piedras mágicas que contienen los recuerdos perdidos de Taka, la reencarnación de Tamahome. Paralelamente, la amenaza se traslada al mundo real con la aparición de Lian, un misterioso estudiante de intercambio que manipula a quienes le rodean y pone en marcha un plan para eliminar a Miaka.
La historia alterna constantemente entre ambos mundos, generando una sensación de urgencia y peligro constante, mientras la sombra del dios demonio Tenko se cierne sobre los protagonistas. Sin entrar en grandes revelaciones, estos tomos concentran traiciones, separaciones forzadas y momentos de sacrificio que ponen a prueba los lazos emocionales construidos a lo largo de toda la serie.
Estos volúmenes refuerzan los elementos que siempre han definido a Fushigi Yugi: el amor predestinado, el peso del destino y el sacrificio personal. El romance entre Miaka y Taka sigue siendo el eje central, llevado aquí a un extremo melodramático que puede resultar excesivo para algunos lectores, pero que encaja plenamente dentro de las convenciones del shojo clásico. Al mismo tiempo, la obra introduce reflexiones interesantes sobre la manipulación, la pérdida de identidad y la dificultad de crecer sin renunciar a los propios sentimientos. El contraste entre la vida cotidiana y la fantasía épica subraya el conflicto interno de Miaka, atrapada entre dos mundos y dos versiones de sí misma.
Desde el punto de vista editorial, Ivrea ofrece un volumen sólido y atractivo. El formato A5 con cubierta, las cerca de 300 páginas por tomo y la calidad del papel hacen de esta edición una opción ideal tanto para coleccionistas como para nuevos lectores. Al recopilar dos tomos originales por volumen, la lectura resulta más fluida y el impacto emocional del arco final se percibe con mayor intensidad, sin interrupciones innecesarias.
El dibujo de Yuu Watase luce especialmente bien en esta edición kanzenban. Aunque su estilo es claramente noventero, con ojos grandes y expresiones exageradas, sigue transmitiendo una gran carga emocional. Las escenas dramáticas están cuidadosamente compuestas y los momentos de acción mantienen un ritmo ágil y claro. Destacan especialmente los diseños de vestuario y los escenarios inspirados en la mitología china, que aportan un aire elegante y atemporal a la obra. La inclusión de páginas iniciales a color y el mayor tamaño de página permiten apreciar mejor el trazo y los detalles, reforzando el valor de esta edición frente a anteriores publicaciones.
En conclusión, Fushigi Yugi Edición Kanzenban Vol. 8 y 9 es un cierre intenso y emotivo para una serie fundamental del shojo fantástico. Aunque su narrativa puede sentirse excesiva o apresurada en algunos puntos, su carga emocional, su imaginario y su importancia histórica siguen siendo incuestionables. Es una lectura muy recomendable para quienes crecieron con la obra y para quienes deseen descubrir uno de los grandes referentes del manga romántico y de aventuras. Una despedida agridulce que invita a volver a abrir el libro y dejarse llevar, una vez más, por el destino.


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