El segundo volumen de Iseleve, publicado por Ediciones Babylon, confirma que esta serie sigue siendo una de las propuestas isekai más accesibles, dinámicas y agradables del catálogo actual. Con 164 páginas, edición tapa blanda con sobrecubierta y formato 128 × 182 mm, este manga adaptado de la obra original Isekai de Cheat Skill o Te ni Shita Ore wa, Genjitsu Sekai o mo Musōsuru – Level Up wa Jinsei o Kaeta continúa desarrollando la doble vida de Yûya Tenjô, un protagonista cuya existencia da un giro extraordinario tras descubrir una puerta hacia otro mundo.
Este volumen se sitúa justo después de los sucesos del primero: Yûya ha pasado de ser un estudiante acosado a convertirse en una figura admirada. Ha cambiado su cuerpo, ha despertado habilidades imposibles y ha ganado una confianza que nunca imaginó. Pero lo más interesante es que Iseleve no se limita a contar un ascenso espectacular: lo que hace es mostrar cómo ese ascenso afecta tanto al mundo fantástico como al mundo real, tejiendo dos líneas narrativas que en este tomo se vuelven más ricas, profundas y emocionalmente significativas.
La visita inesperada que despierta antiguas heridas
La primera mitad del volumen se centra en el entorno escolar de Yûya. Aunque ahora es popular, humilde y respetado, su pasado vuelve a alcanzarlo cuando sus hermanos —los mismos que lo despreciaron durante años— reaparecen para comprobar por sí mismos si ese “nuevo Yûya” es realmente su hermano. El contraste entre su maldad rutinaria y la serenidad del protagonista crea una tensión emocional muy bien construida: Yûya ya no es el chico frágil que podían pisotear, pero sigue sin saber cómo manejar el dolor que ellos representan.
A la humillación verbal se suma un profesor que se une con sorprendente ensañamiento. Este tramo es incómodo a propósito: Iseleve muestra sin filtros cómo incluso un ascenso meteórico no borra de inmediato las dinámicas sociales enraizadas en la crueldad. Pero el giro llega cuando Kaori Hôjô irrumpe en la escena.
Kaori —la joven a la que Yûya salvó en el primer tomo— revela su identidad: es la hija del director de la prestigiosa academia Ousei y ha venido a ofrecerle al protagonista una plaza en dicho centro. La propuesta transforma por completo el arco escolar del manga. La academia Ousei valora la humanidad por encima de las notas o las habilidades, y Kaori reconoce en Yûya una cualidad que lo vuelve digno de ese entorno: su bondad. Este cambio de escenario también prepara a la serie para expandir su reparto y explorar nuevas relaciones entre personajes.
El recorrido de Yûya por las instalaciones, las clases de prueba y el ambiente de élite —mucho más amable de lo que suena— logran algo clave: mostrar que su progreso no se basa solo en números de nivel, sino en cómo se abren nuevas puertas en su vida real gracias a su esfuerzo y su carácter.
Regreso al otro mundo: la princesa Lexia como catalizador narrativo
La segunda mitad del tomo centra su acción en el mundo fantástico. Mientras Yûya está ocupado con los problemas del mundo real, la princesa Lexia von Arselia vuelve a internarse en la peligrosa zona llamada “la maleza”. Buscando reencontrarse con su héroe —al que admira con una mezcla de fascinación y adoración impulsiva—, termina rodeada por criaturas salvajes que ni sus guardias pueden controlar.
El reencuentro entre Yûya y Lexia ofrece un contraste delicioso con el arco anterior. En la escuela, Yûya es objeto de envidia, violencia y admiración silenciosa; en el otro mundo, es visto directamente como un héroe legendario. Y la narrativa juega muy bien con ese choque: Yûya no se siente superior, pero el lector comprende que su simple presencia altera el mundo fantástico.
Las escenas de acción en esta parte del volumen destacan por la claridad de su composición: las criaturas, el entorno y la fuerza física adquirida por Yûya se representan con un dinamismo que no sobrecarga la página. El ritmo se acelera, la tensión se intensifica y, al mismo tiempo, hay espacio para que los personajes respiren y hablen desde la calma.
La conversación posterior en la vieja casa del abuelo permite al lector conocer más sobre el pasado de Lexia y descubrir que el ataque contra ella no fue un accidente aislado. La audiencia con el rey añade una capa política que Iseleve no había explotado hasta ahora, y la “proposición” que Lexia hace a Yûya —presentada de manera cómica, impulsiva y tierna a la vez— abre un abanico de posibilidades para los siguientes tomos.
Un volumen de transición que fortalece el mundo y a sus personajes
Aunque este volumen tiene menos acción que el primero, se siente igual de sólido gracias a un desarrollo más profundo de los vínculos entre personajes. Se amplía el elenco humano con nuevos compañeros en la academia Ousei, se refuerza la dualidad entre ambos mundos y se anuncia un crecimiento emocional en Yûya que va más allá del simple “personaje que sube de nivel”.
La estructura dividida en dos mitades funciona con coherencia: primero el conflicto humano y social, luego la aventura fantástica. Ambas partes se alimentan mutuamente, mostrando que Yûya ya no pertenece a un solo lugar, sino que ocupa un espacio intermedio entre lo cotidiano y lo extraordinario.
Nuevamente, Ediciones Babylon ofrece una edición muy cuidada: impresión nítida, encuadernación firme y conservación de las páginas a color. El diseño limpio permite apreciar mejor los fondos, que en este tomo adquieren especial protagonismo, sobre todo en la parte de la academia.
Conclusión: un segundo volumen que consolida el potencial de Iseleve
Iseleve 2 mantiene el encanto del primer tomo, profundizando en el crecimiento personal del protagonista y ampliando el universo narrativo sin perder ritmo ni emoción. Es una lectura ligera, amable y visualmente atractiva que consigue equilibrar drama escolar, fantasía isekai y comedia romántica sin que ningún elemento desentone.
Yûya sigue siendo un héroe accidental, pero su evolución demuestra que este manga no se limita al power fantasy: también reflexiona sobre el abuso, la autoestima, la búsqueda de un lugar propio y las nuevas oportunidades que uno puede construir cuando, por fin, deja de mirar al suelo.
Un segundo volumen muy recomendable para quienes busquen un isekai luminoso, emotivo y con un protagonista fácil de querer.
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