El manga DOGGO cambia de revista y pasará a publicarse en Young Manga Web en enero

 DOGGO cambia de hogar editorial y continuará su publicación en Young Manga Web a partir de enero

A veces, los cambios de plataforma marcan un antes y un después en la vida de un manga. No siempre son simples ajustes logísticos: también pueden abrir la puerta a nuevos lectores, a ritmos de publicación distintos y a una relación más directa con el público digital. Eso es exactamente lo que acaba de suceder con DOGGO, la peculiar y explosiva serie creada por Ryūki Ōnuma y Hikari Komaru.

Kodansha ha confirmado que DOGGO, conocida en Japón también como INNU, abandonará las páginas de Young Magazine para pasar a publicarse en la plataforma digital Young Manga Web. El cambio será efectivo a partir del próximo capítulo, que se publicará el 17 de enero, marcando así una nueva etapa para una de las propuestas más inclasificables del manga reciente.

El manga DOGGO anuncia su traslado a Young Manga Web

Un movimiento estratégico hacia el formato digital

El anuncio se ha realizado a través del número combinado segundo y tercero de Young Magazine, dejando claro que la serie no se cancela ni se reestructura, sino que simplemente cambia de entorno editorial. Young Manga Web se ha convertido en los últimos años en un espacio clave para Kodansha, especialmente para títulos que apuestan por la acción, el humor negro y conceptos poco convencionales.

En ese sentido, DOGGO encaja como anillo al dedo. Su mezcla de comedia salvaje, violencia estilizada y un protagonista canino que rompe todas las reglas del género encuentra en el formato digital un terreno más flexible, donde el tono irreverente puede desarrollarse sin ataduras.

Un pug, una estudiante… yakuza y puñetazos

Para quien aún no se haya acercado a la obra, DOGGO parte de una premisa tan absurda como brillante. Sally, una estudiante de instituto, encuentra a un pequeño pug abandonado cerca del río Sumida, en Asakusa. Lo adopta, le pone nombre —INNU— y piensa que simplemente ha salvado a un cachorro indefenso.

Nada más lejos de la realidad.

INNU no es un perro cualquiera. Habla, pelea, piensa como un veterano del cine negro y reparte hostias con una seriedad pasmosa. Es un perro duro, lacónico, con códigos propios… y el destino no podría haber sido más cruel ni más divertido: su nueva dueña resulta ser la hija de un clan yakuza.

A partir de ahí, DOGGO se convierte en un festival de situaciones absurdas, violencia caricaturesca y humor afilado, donde el contraste entre la apariencia adorable del protagonista y su auténtica naturaleza es la clave de todo.

Una serie joven, pero ya consolidada

Ōnuma y Komaru lanzaron DOGGO en agosto de 2024, y en apenas unos meses la serie ha conseguido destacar dentro del catálogo de Young Magazine. De hecho, Kodansha ya ha publicado cinco volúmenes recopilatorios, el más reciente lanzado el 6 de octubre, lo que demuestra una cadencia sólida y una recepción positiva por parte del público.

El paso a Young Manga Web no parece responder a problemas de ventas ni a una pérdida de interés, sino más bien a una apuesta por el crecimiento digital, un espacio donde este tipo de propuestas suelen encontrar una segunda vida y mayor visibilidad internacional.

Identidad clara y sin complejos

Uno de los grandes aciertos de DOGGO es que no intenta gustar a todo el mundo. Su humor es directo, su violencia es exagerada y su tono abraza sin miedo lo absurdo. No hay moralejas edulcoradas ni lecciones fáciles: hay un perro con mala leche, mafiosos, peleas y situaciones que rozan el delirio.

Ese enfoque sin complejos explica por qué el manga ha generado conversación desde sus primeros capítulos y por qué el salto a una plataforma digital tiene todo el sentido del mundo. En un entorno donde los lectores buscan propuestas rápidas, impactantes y con personalidad, DOGGO tiene todas las papeletas para crecer.

Una nueva etapa que puede marcar su futuro

El estreno del próximo capítulo en Young Manga Web el 17 de enero será el primer paso de esta nueva fase. A partir de ahí, quedará por ver si el cambio influye en el ritmo narrativo, en la duración de los arcos o incluso en la proyección internacional de la obra.

Lo que está claro es que DOGGO no se va a domesticar. Cambia de casa, sí, pero sigue siendo el mismo perro peligroso, descarado y absolutamente impredecible que se ganó a los lectores desde el primer momento.