Kaguya-sama: Love is War tendrá película final con historia original escrita por Aka Akasaka
La comedia romántica más ingeniosa y autoconsciente de los últimos años se prepara para su despedida definitiva. Kaguya-sama: Love is War contará con una nueva película final que servirá como cierre oficial de la historia animada, y lo hará con un detalle clave que la diferencia de todo lo anterior: no adaptará el manga, sino que presentará una historia completamente original ideada por su creador, Aka Akasaka.
El anuncio llegó tras la emisión del especial televisivo Kaguya-sama wa Kokurasetai: Otona e no Kaidan, donde se confirmó que este nuevo largometraje será el auténtico punto y final del proyecto anime. No un epílogo menor ni un añadido anecdótico, sino una conclusión pensada como tal desde su concepción.
Una película concebida como final desde hace años
Según explicó el propio Akasaka, la decisión de cerrar Kaguya-sama con una película original se tomó hace aproximadamente cuatro años, cuando el equipo del anime empezó a debatir cuál era la mejor forma de despedir a los personajes. Desde el principio tuvieron claro que no querían limitarse a adaptar material existente del manga, sino ofrecer algo nuevo, inesperado y emocionalmente significativo.
El autor define la película como “algo nuevo, pero nostálgico”, una frase que encaja a la perfección con el espíritu de la serie. Kaguya-sama siempre ha jugado con la memoria del espectador, con la evolución de sus personajes y con la sensación de que cada arco es un paso más hacia la madurez. Esta película final apunta a reforzar precisamente esa idea: cerrar un ciclo vital, no solo narrativo.
No es una adaptación del manga
Este punto es clave y conviene subrayarlo. La nueva película no adapta ningún arco del manga, ni siquiera material posterior al film The First Kiss That Never Ends. Se trata de una obra totalmente inédita, creada específicamente para el anime y desarrollada por el mismo equipo que ha trabajado en la serie desde sus inicios.
Esto convierte a la película en algo muy especial dentro del panorama de adaptaciones de manga a anime. No es habitual que un autor participe activamente en la creación de un final alternativo u original para la versión animada de su obra, y menos aún con la intención expresa de que ese sea el cierre definitivo.
Lejos de generar conflicto con el final del manga, esta película se plantea como una despedida paralela, pensada para el lenguaje y el recorrido propios del anime.
El legado de una comedia romántica única
Kaguya-sama: Love is War comenzó su andadura en 2015 y rápidamente se convirtió en una de las romcom más influyentes de su generación. Su planteamiento inicial —dos genios enamorados incapaces de confesar sus sentimientos— sirvió como punto de partida para una obra mucho más ambiciosa de lo que aparentaba.
A lo largo de sus temporadas, la serie fue creciendo en complejidad emocional, profundidad de personajes y madurez temática. Lo que empezó como un juego de ingenio se transformó en un retrato sorprendentemente honesto sobre el orgullo, la inseguridad, el miedo al rechazo y el paso a la vida adulta.
La tercera temporada y la posterior película The First Kiss That Never Ends ya dejaron claro que la historia estaba entrando en su tramo final. Este nuevo largometraje no hará sino poner el broche definitivo a ese viaje.
Una despedida pensada para los fans
Todo apunta a que esta película final será una obra muy consciente de su público. No solo por el componente nostálgico del que habla Akasaka, sino porque Kaguya-sama siempre ha sabido dialogar con sus seguidores, romper la cuarta pared y reflexionar sobre su propia narrativa.
El hecho de que el final sea original permite al equipo jugar con mayor libertad, cerrar arcos emocionales sin las limitaciones de la adaptación estricta y ofrecer una conclusión que funcione como carta de amor a la serie y a sus personajes.
Para muchos fans, esta será la oportunidad de despedirse definitivamente de Kaguya Shinomiya, Miyuki Shirogane y el resto del consejo estudiantil en un formato que siempre ha funcionado especialmente bien para la franquicia: el cinematográfico.
Un final distinto, pero coherente
Que Kaguya-sama termine con una película original no es una ruptura con su esencia, sino todo lo contrario. Es una decisión coherente con una obra que siempre ha buscado sorprender, evolucionar y desafiar las expectativas.
Si algo ha demostrado esta serie es que sabe cuándo reírse de sí misma y cuándo tomarse en serio. Todo indica que esta película final sabrá hacer ambas cosas a la vez, ofreciendo un cierre que sea emocionalmente satisfactorio, fiel a los personajes y, sobre todo, memorable.
